Avances en el proceso de constitución del Territorio Campesino Agroalimentario del Carmen de Atrato, Chocó

“¡Viva el campesinado carmeleño!”, proclamó el liderazgo de la Plataforma del Campesinado del Carmen de Atrato — organización que nació en el 2022 y que ha impulsado la iniciativa de Territorio Campesino Agroalimentario (TECAM) en el municipio — durante su asamblea general ampliada el pasado 2 de mayo. Esta asamblea, organizada conjuntamente por la Plataforma y la Asociación Comunal del Carmen de Atrato, conformada por 14 juntas de acción comunal, fue una oportunidad de seguir socializando la figura territorial y desarrollar proyectos en los diferentes ejes de su Plan de Vida Digna.

En febrero de este año se ordenó el inicio del proceso de constitución, reconocimiento y formalización del TECAM en el municipio mediante la expedición de la Resolución Nº202640000059776. La superficie del TECAM se extenderá por la mayor parte del municipio, a excepción de las zonas de resguardo indígena y un consejo comunitario.

Doris Cardona, integrante de la Plataforma y presidenta de la junta de acción comunal de su vereda, compartió su visión para el territorio: “El sentido del TECAM es volver a fortalecer en la comunidad carmeleña sus raíces agropecuarias y de autosuficiencia, porque nosotros éramos un pueblo autosuficiente en el Chocó”. La pérdida de dicha autosuficiencia se ha vinculado con dos momentos históricos en el municipio.

Primero, el conflicto armado y los desplazamientos que ha causado, empezando a finales de los años 80 y alcanzando un hito en 1998, han generado un desarraigo de la tierra y una desvinculación de las prácticas comunitarias en las veredas. Parte de las personas desplazadas no han vuelto al territorio y, para quienes volvieron, la desconfianza generalizada ha impedido encontrar de nuevo el vigor de los convites que antaño definían la vida comunitaria.

Después, la llegada de la mina de cobre El Roble en el municipio se ha presentado como una importante fuente de empleo y de recursos para una población campesina cuya relación con el trabajo de la tierra ya había sido debilitada. Sin embargo, la economía minera ha traído problemáticas sociales al Carmen de Atrato, notablemente en torno al consumo. A nivel ambiental, las actividades mineras han contaminado el Río Atrato con mercurio y otros desechos, causando una desaparición de peces en varias partes. Esta contaminación es particularmente preocupante, ya que ocurre en el nacimiento del río que es la principal fuente de agua dulce del Pacífico colombiano.

En este panorama, el TECAM surge como una oportunidad de fortalecer la economía agrícola de forma que se reduzca la dependencia actual de la economía minera.

Durante la asamblea, el tema de la economía campesina se conversó ampliamente en una mesa de trabajo, donde se identificó como necesidad prioritaria la construcción de un centro de acopio en el pueblo. Este centro se imagina como un lugar para fortalecer la comercialización de productos a nivel local, pero también hacia Quibdó en la óptica de que el Carmen vuelva a ser la despensa agrícola del Chocó. Se propuso la inclusión de una tienda comunitaria en el mismo centro, con el fin de acceder a precios abordables para productos que no provienen del territorio. Esta propuesta va de la mano con proyectos de mejoramiento y de mantenimiento de las vías terciarias, que son clave para facilitar la comercialización desde las veredas.

La mesa de trabajo enfocada en los derechos humanos, el conflicto y la paz ha identificado varias problemáticas en el territorio, los conflictos interétnicos siendo una preocupación central. Los límites del TECAM, tal como están proyectados hoy, colindan con diferentes resguardos indígenas, convirtiendo la figura territorial en un foco de posibles tensiones entre campesinxs e indígenas. Para abordar esta problemática, se propuso la configuración de una mesa de trabajo y de diálogo con un apoyo institucional para definir acuerdos comunes. Además, se identificó la necesidad de exigir una articulación institucional entre el Ministerio de Ambiente, el Ministerio del Interior y la Agencia Nacional de Tierras.

En torno a los derechos para la vida digna, varias propuestas de proyectos nacieron durante la asamblea: la creación de un comité y un protocolo de seguridad para cada vereda, mejoramientos de vivienda, y la implementación de huertas caseras para la seguridad alimentaria y el acceso a una alimentación sana.

“Nosotras como líderes comunales recibimos señalamientos, críticas y burlas de muchos hombres”, confesó Doris Cardona. Las mujeres en el territorio han enfrentado varios desafíos para su participación en espacios organizativos. Generalmente, es la voz masculina que predomina en reuniones, encuentros y conversaciones. Así, en la mesa de trabajo sobre el fortalecimiento organizativo, se resaltó la necesidad de fomentar la participación de mujeres y, del mismo modo, la de la juventud.

Finalmente, en términos de gestión socioambiental, una inquietud para la comunidad es la falta de acceso a información sobre la biodiversidad del territorio y los planes de manejo e impacto ambiental. Se proyecta la creación de un sistema colectivo de protección ambiental basado en estudios propios. Además, se sugirió el establecimiento de granjas experimentales para explorar prácticas agroecológicas y nuevas formas de relacionarse con la tierra.

La asamblea general ampliada de la Plataforma del Campesinado y de la Asociación Comunal del Carmen de Atrato fue un espacio clave para el desarrollo del Plan de Vida Digna del TECAM. En los próximos meses, este documento se seguirá construyendo para avanzar hacia la formalización del territorio.

Por: Betty Saucier

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