{"id":4298,"date":"2016-12-12T21:10:25","date_gmt":"2016-12-12T21:10:25","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2016\/12\/12\/la-paz-y-la-indecidibilidad-democratica\/"},"modified":"2016-12-12T21:10:25","modified_gmt":"2016-12-12T21:10:25","slug":"la-paz-y-la-indecidibilidad-democratica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=4298","title":{"rendered":"La Paz y la indecidibilidad democr\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Depositar la refrendaci\u00f3n de los Acuerdos de Paz en el Congreso de la Rep\u00fablica, no s\u00f3lo es errar el camino y repetir el modelo de democracia de minor\u00edas o de \u00e9lites, sino edificar el futuro de la paz en terreno pedregoso. Los acuerdos de paz, para ser sostenibles y leg\u00edtimos, s\u00f3lo pueden ser refrendados a trav\u00e9s de la m\u00e1s amplia y democr\u00e1tica participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">por Jaime Rafael Nieto<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una larga y tediosa negociaci\u00f3n de m\u00e1s de cuatro a\u00f1os, es s\u00f3lo a partir del 23 de junio, cuando se anuncia desde la Mesa de La Habana el cese al fuego bilateral y definitivo entre el Gobierno y las FARC-EP, que el proceso de paz en Colombia entra en una fase ascendente y definitiva. El punto culminante de esta fase ascendente fue la firma protocolaria del Acuerdo de La Habana en la ciudad de Cartagena el pasado 26 de septiembre. El 2 de octubre, tras la consulta plebiscitaria en la que triunf\u00f3 el No por un estrecho y dudoso margen sobre el S\u00ed, el proceso par\u00f3 en seco. La linealidad ascendente pareci\u00f3 interrumpirse de manera abrupta, impredecible. Fue el momento de los sentimientos encontrados y de las incertidumbres. Mientras la extrema derecha encabezada por Uribe V\u00e9lez se regocijaba con el p\u00edrrico y tramposo triunfo, los 6 millones que votaron por el S\u00ed, se sum\u00edan en la frustraci\u00f3n y la rabia.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica es din\u00e1mica, se dice en el argot acad\u00e9mico y medi\u00e1tico. Y lo es. La pol\u00edtica es cambiante, no sigue trazos preestablecidos ni leyes inexorables, cada nuevo escenario est\u00e1 sembrado de bifurcaciones, algunas siguen l\u00edneas moment\u00e1neas otras m\u00e1s duraderas, todas ellas, como bien lo habr\u00eda observado Marx, determinadas por los desplazamientos en las correlaciones de fuerzas entabladas por los actores en disputa. Estas relaciones de fuerza son variables, sobre todo cuando no han estado precedidas de pruebas estrat\u00e9gicas de las que salgan triunfos y derrotas duraderas, que es el caso colombiano en lo que respecta a la disputa por el proceso de paz y en muchos otros de la historia pol\u00edtica republicana. Triunfos exiguos como los del 2 de octubre a manos del No, o el de Santos presidente en la segunda vuelta electoral en la que se impuso sobre Zuluaga, o la de la Constituyente que dio origen a la constituci\u00f3n de 1991, ejemplifican este grado de indecidibilidad de la pol\u00edtica, en un punto gravitacional y crucial como lo es la paz. Entusiasmados por cada paso ascendente en la cuesta de la paz, los partidarios del Acuerdo de La Habana daban por seguro que el plebiscito del 2 de octubre ser\u00eda el punto culminante para sellar la paz. Los resultados rompieron todos los optimismos. Un curso inesperado tom\u00f3 los acontecimientos.<\/p>\n<p>Luego del 2 de octubre se abre una nueva fase, de idas y venidas, de forcejeos intensos entre los partidarios del No y los del S\u00ed, los primeros por monopolizar y liderar los t\u00e9rminos y los tiempos de las modificaciones a los Acuerdos de La Habana, los segundos por preservar la espina dorsal de los mismos sin desconocer del todo las propuestas de los primeros. Quienes ingenuamente creyeron que era posible un consenso con la extrema derecha uribista alrededor de un pacto de paz, muy pronto, durante esta nueva fase, se desilusionaron al comprobar que sus \u201cpropuestas\u201d de modificaci\u00f3n del Acuerdo no eran m\u00e1s que movidas estrat\u00e9gicas por dilatar el proceso, desgastar el cese al fuego y apuntalar la guerra. Crear a su medida un escenario similar al de 2002: llevar al fracaso un nuevo proceso de paz y legitimar una vez m\u00e1s la figura del \u201cguerrero mesi\u00e1nico\u201d para que se alzara con el triunfo en las elecciones de 2018.<\/p>\n<p>Pero la apuesta pol\u00edtica por el guerrero mesi\u00e1nico no ha sido derrotada, sigue muy viva y actuante, envalentonada, esgrimiendo el argumento m\u00e1s viejo y fuerte de la democracia: la apelaci\u00f3n al pueblo. Como todas sus otras imposturas pol\u00edticas en la que invoca demag\u00f3gicamente referentes fuertes de la democracia, como la \u201cvoz del pueblo\u201d, la participaci\u00f3n, la \u201cresistencia civil\u201d y la democracia misma, el uribismo se queda por fuera de los Acuerdos pero con el embaucador \u201cimaginario de lo popular\u201d. Y lo esgrime como argumento para deslegitimar el Acuerdo, apuntalar la guerra y retar a todo el mundo con la convocatoria a un nuevo plebiscito refrendatario.<\/p>\n<p>En el trasfondo de la escena post-plebiscitaria, una m\u00e1s vigorosa irrump\u00eda, la m\u00e1s amplia y masiva movilizaci\u00f3n ciudadana, liderada, como en otros tiempos, por los j\u00f3venes universitarios clamando por Acuerdos de Paz Ya. Si en la fase anterior, pre-plebiscitaria, asistimos a una creciente repolitizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, la fase post-plebiscitaria mostraba que la potencia de esta repolitizaci\u00f3n apenas se hab\u00eda anunciado en la primera. Las calles, las plazas, los foros, las redes sociales y un largo etc\u00e9tera de escenarios y de participaci\u00f3n, debates y controversias, mostraba la gran potencia y la gran riqueza pol\u00edtica que dormitaba en amplios sectores del pueblo colombiano, frente a la cual el plebiscito del 2 de octubre aparec\u00eda como una fotograf\u00eda enmohecida y deste\u00f1ida. Ese fue, sin duda, por diferentes motivos, el escenario ausente de la convocatoria plebiscitaria, la oportunidad perdida para \u201cel encuentro entre la paz y la democracia\u201d (la expresi\u00f3n es de Rodrigo Uprimny, El espectador, 2016\/12\/4).<\/p>\n<p>Al final de este intenso ciclo de actividad pol\u00edtica, desde arriba y desde abajo, el Gobierno Nacional y las FARC-EP, anuncian un nuevo Acuerdo de Paz, un \u201cacuerdo mejor\u201d seg\u00fan vocer\u00eda de las partes, el cual se protocoliza en el Teatro Col\u00f3n de la ciudad de Bogot\u00e1 el 24 de noviembre pasado. Pero, all\u00ed mismo, se hacen otros anuncios: ambos proclaman la determinaci\u00f3n de refrendar el nuevo acuerdo a trav\u00e9s del Congreso de la Rep\u00fablica y no a trav\u00e9s de la consulta plebiscitaria, mientras que el jefe de las FARC, \u201cTimochenko\u201d, llama a la conformaci\u00f3n de \u201cun gobierno de transici\u00f3n\u201d para salvaguardar los Acuerdos de paz. Con estos anuncios, no s\u00f3lo se daba por concluido un ciclo pol\u00edtico de la paz (el del acuerdo mismo y la refrendaci\u00f3n), sino que se delineaba su futuro bajo la f\u00f3rmula de una eventual coalici\u00f3n pol\u00edtica entre los pactantes.<\/p>\n<p>Pero, contra todo optimismo, la p\u00e1gina del proceso de paz no se cierra aqu\u00ed, por el contrario, sigue abierta. Y lo sigue, no s\u00f3lo en el entendido general seg\u00fan el cual tras la firma de todo Acuerdo de Paz se abre una etapa intensa y compleja por garantizar su implementaci\u00f3n y cumplimiento, sino que sigue abierta, sobre todo, por la precaria legitimidad democr\u00e1tica y fortaleza social y pol\u00edtica del Acuerdo. Se trata de dos momentos pol\u00edticos distintos, aunque estrechamente articulados. Y en el orden de las jerarqu\u00edas lo primero es lo primero. Sin una amplia y s\u00f3lida legitimidad democr\u00e1tica, es altamente probable que las garant\u00edas de implementaci\u00f3n y cumplimiento del Acuerdo sean inciertas, y viceversa, la legitimaci\u00f3n democr\u00e1tica s\u00f3lo podr\u00e1 blindar los acuerdos si estos interpretan y obtienen el mayor consenso democr\u00e1tico de la ciudadan\u00eda. Forma y contenido aqu\u00ed son inescindibles. Los Acuerdos de paz son fr\u00e1giles o d\u00e9biles no s\u00f3lo por la persistente desconfianza arraigada entre los pactantes o por la certeza entre las partes de incumplir lo pactado (\u201cacuerdos de poliz\u00f3n\u201d), lo son tambi\u00e9n si no cuentan con el apoyo y el reconocimiento activo de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Bien lo anota el fil\u00f3sofo pol\u00edtico argentino Roberto Gargarella, a prop\u00f3sito de la refrendaci\u00f3n del acuerdo de paz de Colombia: \u201ces mi impresi\u00f3n que muchos caen en los riesgos del formalismo y el legalismo, para pensar que la suscripci\u00f3n de un Acuerdo de Paz construido entre pocos, y carente de mayor sustento popular, es suficiente para sostener a dicho Acuerdo en el tiempo, o para dotarlo de su necesario arraigo. Hoy sabemos que es posible firmar un acuerdo pronto, contra reloj, y con formas m\u00e1s simuladas que reales de aprobaci\u00f3n popular. Pero es una ilusi\u00f3n creer que esa firma \u2018sin dilaci\u00f3n\u2019 y sin mayor sustento social va a permitir \u2018dar vuelta definitiva a una hoja de la historia\u2019: la historia s\u00f3lo puede cambiar de p\u00e1gina a partir de acuerdos profundos y extendidos, encarnados en la mente y el cuerpo de los ciudadanos. De all\u00ed, entonces, el error de intentar (y volver a intentar) formas de \u2018refrendo popular\u2019 que son eso: formas \u2013formas vac\u00edas de arraigo. Lo que nos importa es el arraigo social, la sustancia del acuerdo, y no su prest\u00edsima firma, sin ra\u00edces ni efectivo respaldo\u201d (Semana.com, 2016\/11\/30).<\/p>\n<p>La refrendaci\u00f3n del Acuerdo final a trav\u00e9s del Congreso es legal, pero fr\u00e1gil desde el punto de vista de la legitimidad democr\u00e1tica. Con esa determinaci\u00f3n, tanto el Gobierno como las FARC sacan de la escena pol\u00edtica y de golpe al pueblo, y le confieren al Acuerdo el mezquino car\u00e1cter de \u201cnegocio entre \u00e9lites\u201d, por arriba, como ha sido la tradici\u00f3n hist\u00f3rica entre las \u00e9lites pol\u00edticas en el poder para domesticar la gobernabilidad de Colombia. As\u00ed lo fue, como nos lo recuerda Edwin Cruz (Palabras al Margen, 2016\/11\/30), tras la insurrecci\u00f3n de las sociedades democr\u00e1ticas a mediados del siglo XIX y luego, un siglo despu\u00e9s, tras el asesinato de Gait\u00e1n y la Violencia bipartidista de mediados del siglo XX que dio origen al Frente Nacional. Esta proscripci\u00f3n del pueblo de las decisiones fundamentales frente a asuntos igualmente fundamentales de Colombia ha sido la constante hist\u00f3rica que se quiere repetir.<\/p>\n<p>El momento de la paz en Colombia es un momento fuerte, lo ha sido como eje de partici\u00f3n pol\u00edtica durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os. Ininterrumpidamente ha decidido los debates electorales, y tambi\u00e9n buena parte de la institucionalidad. Por consiguiente, el quiebre hacia un acuerdo definitivo, estable y duradero de paz, no puede efectuarse de cualquier manera, sino a trav\u00e9s de un proceso pol\u00edtico fuerte, lo m\u00e1s s\u00f3lido posible pol\u00edticamente, no s\u00f3lo en cuanto a la profundidad del consenso y voluntades de las partes que lo sustentan, sino tambi\u00e9n respecto al mayor consenso y legitimidad democr\u00e1tica del pueblo. La garant\u00eda de cumplimiento e implementaci\u00f3n del Acuerdo de Paz s\u00f3lo puede estar dada si \u00e9ste arraiga en el coraz\u00f3n y la conciencia de la ciudadan\u00eda, si hay un proceso de apropiaci\u00f3n democr\u00e1tico del mismo, a trav\u00e9s de la informaci\u00f3n, la controversia p\u00fablica y la movilizaci\u00f3n. Aqu\u00ed radica la importancia de la refrendaci\u00f3n popular de lo acordado: dotarlo de la m\u00e1s amplia legitimidad democr\u00e1tica. No s\u00f3lo exante, sino tambi\u00e9n expost.<\/p>\n<p>Depositar la refrendaci\u00f3n de los Acuerdos de Paz en el Congreso de la Rep\u00fablica, no s\u00f3lo es errar el camino y repetir el modelo de democracia de minor\u00edas o de \u00e9lites, sino edificar el futuro de la paz en terreno pedregoso. Los acuerdos de paz, para ser sostenibles y leg\u00edtimos, s\u00f3lo pueden ser refrendados a trav\u00e9s de la m\u00e1s amplia y democr\u00e1tica participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda. El pasado 2 de octubre se rompi\u00f3 el v\u00ednculo posible entre Acuerdos de paz y democracia, este v\u00ednculo s\u00f3lo puede ser restablecido con el ejercicio de formas igual o m\u00e1s amplia de legitimidad democr\u00e1ticas. Por eso, independientemente del hecho cumplido de la refrendaci\u00f3n de los Acuerdos por el Congreso de la Rep\u00fablica, lo que se abre es un ejercicio de refrendaci\u00f3n democr\u00e1tica constituyente, a trav\u00e9s de la m\u00e1s amplia y sostenida movilizaci\u00f3n ciudadana a nivel nacional y territorial. La v\u00eda de la movilizaci\u00f3n popular y la participaci\u00f3n ciudadana democr\u00e1tica, es, adem\u00e1s, el \u00fanico camino para disputar le hegemon\u00eda pol\u00edtica de lo popular al uribismo y desenmascarar su falaz apelaci\u00f3n al pueblo. Al \u201cguerrero mesi\u00e1nico\u201d uribista, como al Leviat\u00e1n hobbesiano, s\u00f3lo se le puede desafiar con posibilidades de triunfo si se le horada desde la base misma de la sociedad. Las movilizaciones post-plebiscitaria mostraron que s\u00ed es posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 8pt;\"><span style=\"color: #000000; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 11px; line-height: normal; text-align: right;\">Fuente de la imagen: http:\/\/elpilon.com.co<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 8pt;\"><span style=\"color: #000000; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 11px; line-height: normal; text-align: right;\">Articulo fuente: <a href=\"http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-paz-y-la-indecidibilidad-democratica?category_id=138\">http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-paz-y-la-indecidibilidad-democratica?category_id=138 <\/a><\/span><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Depositar la refrendaci\u00f3n de los Acuerdos de Paz en el Congreso de la Rep\u00fablica, no s\u00f3lo es errar el camino y repetir el modelo de <a href=\"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=4298\" class=\"read-more-link\">[more&#8230;]<\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4297,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-4298","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/95_Nieto.jpg?fit=519%2C534&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4298"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4298\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}