{"id":4179,"date":"2016-09-15T19:31:13","date_gmt":"2016-09-15T19:31:13","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2016\/09\/15\/la-paz-tiempo-historico-tiempo-de-la-politica\/"},"modified":"2021-07-02T12:41:44","modified_gmt":"2021-07-02T15:41:44","slug":"la-paz-tiempo-historico-tiempo-de-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=4179","title":{"rendered":"La paz: tiempo hist\u00f3rico, tiempo de la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Son estos los tiempos hist\u00f3ricos de la pol\u00edtica. Son estos los \u201ccuartos de hora\u201d de los pueblos para dirimir futuros hist\u00f3ricos. En tiempos de pol\u00edtica, de la grande y no de la peque\u00f1a que se resuelve en los concili\u00e1bulos y recintos del poder, no hay nada preestablecido, todas las bifurcaciones son posibles; s\u00f3lo deciden las correlaciones de fuerzas, no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de antagonismos, sino tambi\u00e9n de articulaci\u00f3n y de cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente de la imagen: http:\/\/www.nuevatribuna.es<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">por Jaime Rafael Nieto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fin de las negociaciones en La Habana entre el Gobierno y las guerrillas de las FARC y el consiguiente anuncio del Acuerdo Final que pone t\u00e9rmino al conflicto armado entre las partes, le ha marcado un ritmo acelerado al proceso de paz. Es como si repentinamente, de tanto soplar el fog\u00f3n, brotara una llama decidida, altanera y vigorosa. Los acontecimientos se han precipitado de manera tan s\u00fabita que contrasta con la lentitud y la parsimonia que han caracterizado estos cuatro a\u00f1os de negociaci\u00f3n, tiempo abonado para el escepticismo, la exasperaci\u00f3n y la descalificaci\u00f3n del proceso a manos del uribismo. Son los contrasentidos propios del tiempo de la pol\u00edtica, tiempo de condensaci\u00f3n de fuerzas, de disputas y de resonancias estrat\u00e9gicas, que parecen desdibujarse con los tiempos entrecruzados de los momentos de distensi\u00f3n o de dilataci\u00f3n. Con el tiempo r\u00e1pido no s\u00f3lo se precipitan las decisiones y los nuevos escenarios de la pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n el optimismo en la posibilidad de abrir nuevos caminos. No es nada nuevo. Suele ocurrir con los tiempos en los que la pol\u00edtica se convierte en la dimensi\u00f3n estrat\u00e9gica, ya no de la rutina social, sino del futuro posible.<\/p>\n<p>El tiempo r\u00e1pido del Acuerdo Final de paz ha terminado imponi\u00e9ndose sobre el tiempo lento de la negociaci\u00f3n. Pero sin esta \u00faltima no hubiera sido posible el primero. El 23 de junio se anuncia desde la Mesa de La Habana el cese al fuego bilateral y definitivo entre el Gobierno y las FARC, el 18 de julio la Corte Constitucional autoriza la convocatoria del plebiscito como mecanismo de refrendaci\u00f3n del Acuerdo Final, y en el mes de agosto el Presidente Santos anuncia para el 2 de octubre la convocatoria al plebiscito, este mismo mes de agosto, pre\u00f1ado de anuncios de futuro, de nuevo el Presidente Santos define la pregunta que ser\u00e1 sometida a plebiscito, seguidamente el Consejo Nacional Electoral determina criterios y reglas de juego para la realizaci\u00f3n de las campa\u00f1as para la refrendaci\u00f3n o no de los Acuerdos de Paz y las partes anuncian para el 26 de septiembre la firma protocolaria de los mismos en la emblem\u00e1tica ciudad de Cartagena. Como si lo anterior fuera poco, la Corte Suprema de Justicia concede la libertad al profesor Miguel \u00c1ngel Beltr\u00e1n, blanco de la persecuci\u00f3n pol\u00edtica del Procurador al pensamiento cr\u00edtico, y ese mismo Procurador, uribista, portaestandarte del pensamiento colonial hispano-cat\u00f3lico, enemigo cerrado del proceso de paz, debe abandonar su cargo por decisi\u00f3n del Consejo de Estado, que anula su designaci\u00f3n. La cuesta rauda del proceso de paz avanza, imparable. Tambi\u00e9n el debate y la controversia pol\u00edtica. El ambiente pol\u00edtico se caldea y se carga. La onda expansiva se acrecienta progresivamente. Mentiras y aclaraciones se trenzan. La polarizaci\u00f3n tambi\u00e9n. La pol\u00edtica parece habitar de nuevo los corazones y las mentes de la ciudadan\u00eda. De la Mesa de La Habana pasa a los medios, de los medios a las redes sociales, de \u00e9stas a las calles, de las calles a los recintos universitarios, a los foros p\u00fablicos, a las reuniones de los gremios y a las asambleas de sindicatos y organizaciones sociales, ni siquiera la familia, el espacio por excelencia de lo privado, queda por fuera de esta din\u00e1mica envolvente.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en curso un proceso vasto y vigoroso de deliberaci\u00f3n ciudadana, de repolitizaci\u00f3n del pa\u00eds, que desborda los recintos oficiales y los partidos. La pol\u00edtica, como \u00e1rbol en flor, se desparrama capilarmente por el tejido social. Empieza a recobrar su sentido y a enredarse entre las manos de los ciudadanos. Como nunca antes despu\u00e9s de la amarga experiencia de clientelismo y militarizaci\u00f3n del Frente Nacional, el pa\u00eds empieza a redescubrir el valor de la pol\u00edtica, como el lugar estrat\u00e9gico desde el que se renuevan las posibilidades de un nuevo orden o la perpetuaci\u00f3n del viejo. Y no es para menos. Como se ha dicho en otro lugar, por primera vez los colombianos, despu\u00e9s del plebiscito que dio origen al Frente Nacional y cerr\u00f3 la \u201cviolencia\u201d liberal-conservadora de mediados del siglo XX, tienen la oportunidad hist\u00f3rica de decidir sobre la guerra o la paz, de encarar por primera vez la posibilidad de cerrar definitivamente un ciclo hist\u00f3rico de guerra y de violencia de m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, con su cortejo de destrucci\u00f3n de vidas humanas, de tejido social, de liderazgos sociales, de despojos y humillaciones, de vulneraci\u00f3n a las libertades, as\u00ed como de destrucci\u00f3n de bienes materiales colectivos e individuales.<\/p>\n<p>El Acuerdo Final logrado entre las partes y la convocatoria a refrendaci\u00f3n plebiscitaria de los mismos, significan la oportunidad que nos damos los colombianos para recomenzar y recobrar el optimismo en un nuevo pa\u00eds, en el que la pol\u00edtica no est\u00e9 m\u00e1s conjugada con la violencia, en el que el miedo a ser criminalizado por pensar diferente sea desterrado, en el que las luchas democr\u00e1ticas y sociales y sus liderazgos naturales puedan irrumpir y florecer plenamente en un ambiente pol\u00edtico y social realmente democr\u00e1tico, pluralista, en el que no sea arriesgado crear sindicatos ni organizaci\u00f3n popular, ni potenciar la protesta, ni sembrar la tierra, en el que el cuantioso presupuesto destinado a la guerra pueda ser invertido en educaci\u00f3n y salud para los colombianos. Esta es la importancia pol\u00edtica e hist\u00f3rica del tiempo que vivimos. Qu\u00e9 tanto de lo viejo se resistir\u00e1 a perecer, qu\u00e9 tanto de lo nuevo terminar\u00e1 floreciendo, es algo que s\u00f3lo en la pol\u00edtica se encontrar\u00e1n sus respuestas.<\/p>\n<p>Una primera prueba de fuerzas lo ser\u00e1 la convocatoria plebiscitaria del 2 de octubre (lo de cerca). Pero la prueba no podr\u00e1 ser un momento de cierre, de conclusi\u00f3n, como lo quiere el Gobierno y lo desea la \u00e9lite, sino de apertura, de politizaci\u00f3n en permanencia. Asistimos sin duda a la posibilidad de un quiebre en la trayectoria hist\u00f3rica, de un momento posible de transici\u00f3n, en el que ser\u00e1n m\u00faltiples y contradictorias las apuestas de los actores concernidos. En este espectro, conviene no perder de vista que estamos frente a un gobierno del gran capital nacional e internacional y que su apuesta por el s\u00ed en el plebiscito es una apuesta mezquina, restringida y sin cambios sociales. Su prop\u00f3sito es lograr simplemente el desarme de la insurgencia para garantizar mejores condiciones para la inversi\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de capital y as\u00ed mismo legitimar el r\u00e9gimen, cerrando las compuertas de la pol\u00edtica, como ocurri\u00f3 con el Frente Nacional y con la Constituci\u00f3n de 1991 una vez promulgada.<\/p>\n<p>La apuesta de lo pol\u00edtico-popular debe ir m\u00e1s all\u00e1 de lo cercano, ni siquiera limitarse a la garant\u00eda de la implementaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de los Acuerdos de Paz. Es la apuesta por avanzar en la construcci\u00f3n de un movimiento social y pol\u00edtico de largo aliento, vigoroso, sostenido en el tiempo, orientado hacia las grandes transformaciones democr\u00e1ticas y sociales que requiere el pa\u00eds, y que no cupieron en La Habana. El s\u00ed por el plebiscito es la oportunidad para que los colombianos pongamos en el primer plano del debate pol\u00edtico la urgencia de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, Democr\u00e1tica y Popular, con capacidad para encarar los grandes desaf\u00edos de Colombia en t\u00e9rminos de soberan\u00eda nacional, justicia social y democracia para todos (lo lejano), en la que desaparezca la letan\u00eda conservadurista que presidi\u00f3 la negociaci\u00f3n de La Habana seg\u00fan la cual \u201cel modelo econ\u00f3mico, el sistema pol\u00edtico y las FF.AA.\u201d son intocables. Sin embargo, nada de esto ser\u00eda posible sin una reconstrucci\u00f3n radical y amplia de sujetos constituyentes. No puede repetirse la esperanza anegada en sangre de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica (UP), pero tampoco la frustraci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1991 nacida sin sujeto.<\/p>\n<p>Son estos los tiempos hist\u00f3ricos de la pol\u00edtica. Son estos los \u201ccuartos de hora\u201d de los pueblos para dirimir futuros hist\u00f3ricos. En tiempos de pol\u00edtica, de la grande y no de la peque\u00f1a que se resuelve en los concili\u00e1bulos y recintos del poder, no hay nada preestablecido, todas las bifurcaciones son posibles; s\u00f3lo deciden las correlaciones de fuerzas, no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de antagonismos, sino tambi\u00e9n de articulaci\u00f3n y de cooperaci\u00f3n. Cu\u00e1l ser\u00e1 el futuro posible convertido en proceso real, depender\u00e1 de la capacidad de los actores no s\u00f3lo para confrontar sino tambi\u00e9n para construir bloques hist\u00f3ricos de poder. De ah\u00ed la importancia estrat\u00e9gica de la direcci\u00f3n intelectual y pol\u00edtica o de la hegemon\u00eda, como dir\u00eda Antonio Gramsci. Esta disputa por la hegemon\u00eda hist\u00f3rico-pol\u00edtica es un desaf\u00edo enorme para los subalternos y se define no s\u00f3lo respecto del adversario, sino tambi\u00e9n respecto del bloque hist\u00f3rico-pol\u00edtico que se articula. Por consiguiente, es este tambi\u00e9n el tiempo en el que se juega la posibilidad de un nuevo liderazgo. No se puede ir muy lejos sin atender plenamente lo m\u00e1s cerca y no se puede atender lo m\u00e1s cerca sin fecundarlo de lo lejano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">art\u00edculo fue publicado el 14 de Septiembre en: <a href=\"http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-paz-tiempo-historico-tiempo-de-la-politica?category_id=138\">http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-paz-tiempo-historico-tiempo-de-la-politica?category_id=138<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son estos los tiempos hist\u00f3ricos de la pol\u00edtica. Son estos los \u201ccuartos de hora\u201d de los pueblos para dirimir futuros hist\u00f3ricos. 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