{"id":3967,"date":"2016-05-19T20:05:10","date_gmt":"2016-05-19T20:05:10","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2016\/05\/19\/la-impostura-de-la-resistencia-civil-uribista\/"},"modified":"2021-07-02T12:41:45","modified_gmt":"2021-07-02T15:41:45","slug":"la-impostura-de-la-resistencia-civil-uribista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=3967","title":{"rendered":"La impostura de la \u201cresistencia civil\u201d uribista"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En la Colombia contempor\u00e1nea, la resistencia civil es la que ensayan y ensayaron las comunidades barriales de las ciudades, los campesinos de pueblos y veredas del pa\u00eds proverbialmente olvidados por los gobiernos bipartidistas, las comunidades afro-descendientes del Pac\u00edfico y los pueblos ind\u00edgenas del Cauca, contra la guerra y los efectos perversos de exclusi\u00f3n y de pobreza propios del modelo neoliberal extractivista y reprimarizador.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">por Jaime Rafael Nieto<br \/>Fuente de la imagen: https:\/\/twitter.com\/<\/p>\n<p>Se ha vuelto costumbre que a cada avance registrado en la Mesa de negociaciones de La Habana, el partido Centro Democr\u00e1tico en cabeza de su l\u00edder, el ex presidente \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, responda con cualquier tipo de descalificaciones tremendistas, como por ejemplo, \u201cconsagraci\u00f3n de la impunidad\u201d, \u201cpolitizaci\u00f3n del narcotr\u00e1fico\u201d, \u201cgolpe de Estado contra las instituciones\u201d, \u201centrega del pa\u00eds a las Farc\u201d, entre otras de igual calibre, las cuales son recepcionadas generosamente y ampliadas acr\u00edticamente por los medios, especialmente por RCN y el diario El Colombiano.<\/p>\n<p>El \u00faltimo lance en esa direcci\u00f3n es el llamado del expresidente a la \u201cresistencia civil\u201d, que ha tenido m\u00e1s resonancia medi\u00e1tica que el propio anuncio del \u00faltimo y decisivo acuerdo de la Mesa de La Habana consagrado al blindaje jur\u00eddico-pol\u00edtico de los acuerdos de paz en los marcos del derecho internacional. Sin duda, con la apelaci\u00f3n a la \u201cresistencia civil\u201d el expresidente pretende darle un nuevo barniz pol\u00edtico de legitimaci\u00f3n a su causa, que no es otra que la de oponerse al proceso de paz adelantado por el Gobierno Nacional y las Farc. No s\u00e9 si el llamado a la resistencia civil de Uribe V\u00e9lez es un acto de desespero frente a la inminencia de la firma de un acuerdo definitivo de paz entre la insurgencia y el gobierno de Santos, tal como lo han destacado algunos analistas. Es probable que s\u00ed lo sea. Pero de lo que no cabe la menor duda es que se trata de una apuesta pol\u00edtica por el escenario que se abre tras la firma del acuerdo, cual es el de la disputa por la refrendaci\u00f3n ciudadana, o no, de dichos acuerdos. Despu\u00e9s de la derrota pol\u00edtica sufrida en la pasada contienda presidencial, en la que la paz ocup\u00f3 el centro gravitacional de la confrontaci\u00f3n electoral, el \u00fanico y, quiz\u00e1s tambi\u00e9n, el \u00faltimo escenario que le queda al uribismo para disputar la afirmaci\u00f3n o el desconocimiento de los acuerdos de paz, es el de la refrendaci\u00f3n popular de los mismos.<\/p>\n<p>Por esto el llamado a la \u201cresistencia civil\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de lo apropiado o no de su significado en boca del expresidente, no puede entenderse por fuera de este esfuerzo estrat\u00e9gico de car\u00e1cter pol\u00edtico y medi\u00e1tico de corto plazo. Se trata de articular y movilizar a la opini\u00f3n (nuevamente, \u201cel Estado de opini\u00f3n\u201d como \u201cforma superior de la democracia\u201d) para oponerla de manera polarizada a un r\u00e9gimen \u201cautoritario\u201d o \u201ccastro-chavista\u201d que se ha entregado en brazos de los \u201cbandidos\u201d de las Farc. Constituir \u201cel pueblo\u201d discursivamente para oponerlo a \u201cla tiran\u00eda\u201d es funci\u00f3n del discurso pol\u00edtico, no s\u00f3lo del discurso populista como bien lo ha anotado en muchas oportunidades Ernesto Laclau, sino de cualquier discurso con pretensi\u00f3n de hegemon\u00eda. Esto lo sab\u00eda Hobbes bastante tiempo antes de que lo comprendiera y desplegara con especial destreza \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez. No s\u00f3lo mandar, sino tambi\u00e9n nombrar es funci\u00f3n capital del poder. Es por ello que el discurso, como el saber del poder, representa otro tanto campo de batalla tan estrat\u00e9gico como las acciones o el despliegue de fuerzas y dispositivos entre los contendientes. No es s\u00f3lo el escenario por dotar de sentido la acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el escenario de disputa por el sentido de la acci\u00f3n. Si algo hace especialmente audaz y al mismo tiempo peligroso el discurso pol\u00edtico de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez es que logra articular de manera efectista y demag\u00f3gica estados de \u00e1nimo de sectores de la opini\u00f3n con significantes leg\u00edtimos de la acci\u00f3n pol\u00edtica, como, por ejemplo, democracia, libertades, ciudadan\u00eda, patria, ciudadanos, a\u00fan si su estrategia de acci\u00f3n pol\u00edtica real contradiga y desvirt\u00fae por completo los significados hist\u00f3ricamente construidos por la cultura pol\u00edtica democr\u00e1tica de tales significantes. En su estrategia, se trata de significantes vac\u00edos, que el expresidente con su poder para nombrar, les da contenido y les imprime un sentido determinado seg\u00fan las coyunturas y las apuestas estrat\u00e9gicas. Seguridad \u201cdemocr\u00e1tica\u201d, defensa de la \u201cpatria\u201d, y hasta el nombre de su propio partido Centro \u201cdemocr\u00e1tico\u201d, son oximorones que, al decir de la picaresca popular, si no convencen por lo menos confunden.<\/p>\n<p>El llamado de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez a la \u201cresistencia civil\u201d tiene esta inevitable carga de disputa por el sentido de la acci\u00f3n con fines de legitimaci\u00f3n de una estrategia pol\u00edtica que en este caso se orienta contra el proceso de paz en curso. No importa que en este desprop\u00f3sito de \u201cresemantizaci\u00f3n\u201d de la pol\u00edtica termine desvirtuando y vaciando de contenido sus categor\u00edas y conceptos, como cuando desbocadamente habla de \u201cdemocracia\u201d, \u201cEstado comunitario\u201d, y, por \u00faltimo, de \u201cresistencia civil\u201d. Lo que importa es la eficacia pol\u00edtica de esta \u201caudacia\u201d discursiva: rearticular \u201clo popular\u201d y constituirlo en relaci\u00f3n de antagonismo con un \u201cenemigo\u201d, que a su vez es construido como \u201cel tirano\u201d, \u201cel traidor\u201d, etc. El resultado final es una impostura como eficacia pol\u00edtica. Y el agente vivo de las mismas: el embaucador como figura profana del demagogo.<\/p>\n<p>Una revisi\u00f3n aunque somera de la historia del concepto y de la experiencia hist\u00f3rico-pol\u00edtica podr\u00eda mostrar la falacia del discurso uribista acerca de la resistencia civil. Tres figuras emblem\u00e1ticas vienen a la memoria. La de Henry David Thoreau, el ciudadano estadounidense que pag\u00f3 una noche de c\u00e1rcel por declararse en \u201cdesobediencia civil\u201d al negarse a pagar impuestos al gobierno de los EE.UU. porque manten\u00eda la esclavitud y su guerra expansionista contra M\u00e9xico1; la de Ghandi, el l\u00edder emblem\u00e1tico contra la dominaci\u00f3n colonial brit\u00e1nica de la India durante los a\u00f1os 30 del siglo pasado, precursor del movimiento pacifista de la no violencia; Marthin Luther King Jr., s\u00edmbolo vivo del vasto movimiento afro-descendiente por los derechos civiles y contra la discriminaci\u00f3n racial en los EE.UU. durante los a\u00f1os 60. A estas tres figuras centrales, podr\u00edan agregarse dos movimientos emblem\u00e1ticos de resistencia civil durante los a\u00f1os 60 y 70: el mayo franc\u00e9s de 1968 y el movimiento juvenil estadounidense contra la guerra de Vietnam en los a\u00f1os 70. M\u00e1s remotamente en el tiempo podr\u00edan rememorarse dos experiencias (una mitol\u00f3gica y otra hist\u00f3rica): podr\u00eda evocarse una figura aleg\u00f3rica de la tragedia griega cl\u00e1sica, Cre\u00fasa, en la que el d\u00e9bil, v\u00edctima de la opresi\u00f3n del fuerte, debe hablar con parrhes\u00eda, el discurso mediante el cual el d\u00e9bil, a despecho de su debilidad, asume el riesgo de reprochar al fuerte la injusticia que \u00e9ste ha cometido, y en ese discurso de la injusticia proclamada por el d\u00e9bil contra el poderoso, hay a la vez cierta manera de destacar su propio derecho y, tambi\u00e9n, una manera de desafiar al todopoderoso y, de alg\u00fan modo, hacerlo enfrentarse con la verdad de su injusticia2; por \u00faltimo, podr\u00eda evocarse la resistencia ind\u00edgena contra la invasi\u00f3n y el exterminio europeo en tierra americana durante los siglos de dominaci\u00f3n colonial.<\/p>\n<p>\u00bfTienen algo en com\u00fan estas experiencias hist\u00f3ricas? Dos rasgos fundamentales: que todas ellas son acciones o declaraciones contra el poder o contra la guerra, o contra los dos puesto que normalmente van juntos. Y es esto, justamente, lo que las caracteriza como experiencias emblem\u00e1ticas de resistencia civil. Pac\u00edficas en algunos casos particulares (con excepci\u00f3n de algunos pasajes de la resistencia ind\u00edgena al invasor europeo), aunque, como lo he mostrado en otro lugar, no tienen que ser pac\u00edficas para ser resistencias civiles. Te\u00f3ricamente hablando, desde Salisbury en el siglo XII hasta Toni Negri o J. Scott en el siglo XXI3, se trata de acciones colectivas o individuales contra el poder, en los casos evocados se trata de acciones de resistencia civil no armada contra el poder pol\u00edtico, aunque, de nuevo, no tienen que estar dirigidas s\u00f3lo contra el poder pol\u00edtico estatal (o contra los gobiernos), ni tienen que ser teatralizadas y abiertas para caracterizarse como resistencias civiles, puesto que en sentido amplio, la resistencia tiene como blanco todo tipo de poder: pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social, cultural o simb\u00f3lico, y muchas veces se despliega de manera discreta, cotidiana o simulada.<\/p>\n<p>\u00bfTienen algo en com\u00fan con la \u201cresistencia civil\u201d del doctor Uribe V\u00e9lez? En absoluto. A no ser que estemos confundiendo halcones con palomas. No hay ninguna experiencia hist\u00f3rica conocida de resistencia civil para justificar o apuntalar la guerra (ni siquiera de aquellas que han tenido que recurrir a las armas podr\u00eda decirse que su cometido haya sido la guerra), ni menos a\u00fan para oponerse a un acuerdo de paz, que es el prop\u00f3sito estrat\u00e9gico del llamado del ex presidente a la \u201cresistencia civil\u201d. Ni mucho menos todav\u00eda para legitimar poderes o para poderes que reclaman retornar a la Colombia de los a\u00f1os 90 del siglo pasado y dar continuidad a la estructura de poderes autoritarios y excluyentes constituidos. Poder y resistencia son antin\u00f3micos, por m\u00e1s que un esfuerzo de prestidigitaci\u00f3n intente amalgamarlos. Es esto lo que est\u00e1 en la base del llamado a la \u201cresistencia civil\u201d uribista: no conjurar la guerra, sino conjugarla en funci\u00f3n de la continuidad del poder.<\/p>\n<p>En la Colombia contempor\u00e1nea, la resistencia civil es la que ensayan y ensayaron las comunidades barriales de las ciudades, los campesinos de pueblos y veredas del pa\u00eds proverbialmente olvidados por los gobiernos bipartidistas, las comunidades afro-descendientes del Pac\u00edfico y los pueblos ind\u00edgenas del Cauca, contra la guerra y los efectos perversos de exclusi\u00f3n y de pobreza propios del modelo neoliberal extractivista y reprimarizador. Frente a esta resistencia civil el doctor Uribe no s\u00f3lo estuvo de espaldas durante sus ocho a\u00f1os de guerra y autoritarismo mesi\u00e1nicos, sino que las macartiz\u00f3 vehementemente cada vez que pudo y quiso.<\/p>\n<p>Probablemente ya se escapa el tiempo del embaucador, y el poeta podr\u00e1 decir sin ambages:<\/p>\n<p>no me ensucie las palabras<\/p>\n<p>no les quite su sabor<\/p>\n<p>y l\u00edmpiese bien la boca<\/p>\n<p>si dice revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mario Benedetti.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>1) Producto de las impresiones de su estancia en la c\u00e1rcel, Thoreau dicta su conferencia de febrero de 1848 en el Liceo de Concord su pueblo natal, bajo el t\u00edtulo: \u201cLos derechos y deberes del individuo en su relaci\u00f3n con el Estado\u201d, publicada en 1849. Curiosamente, la publicaci\u00f3n de la obra por primera vez, en mayo de 1849, no se hizo bajo el t\u00edtulo \u201cDesobediencia civil\u201d, como se cree usualmente, sino bajo el de \u201cResistencia al gobierno civil\u201d en la revista Aesthetic Papers, y es s\u00f3lo cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte cuando se publica bajo el t\u00edtulo \u201cDesobediencia Civil\u201d, en un Volumen titulado A yankee in Canad\u00e1, with antislavery and reform papers (1866), t\u00edtulo que conserva hasta hoy. Cfr. Mar\u00eda Jos\u00e9 Falc\u00f3n y Tella, La Desobediencia Civil. Marcial Pons. Ediciones Jur\u00eddicas y Sociales. Madrid-Barcelona, pp. 19 y 20.<\/p>\n<p>2) Michel Foucault. El gobierno de s\u00ed y de los otros. FCE. Buenos Aires, 2009.<\/p>\n<p>3) Seg\u00fan Mar\u00eda Jos\u00e9 Falc\u00f3n y Tella, pese a que en la antig\u00fcedad se dieron algunos ejemplos de tiranicidio de hecho, como el de Clearco tirano de Eraclea Pontica en 353 a. de c., considerado el primero por motivos pol\u00edticos, ni en Grecia ni en Roma antiguos hay un derecho o elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de la resistencia al tirano. El derecho de resistencia al tirano como tal no surge hasta la edad media, con Manegold von Lautenbach en el siglo XI, y ya como teor\u00eda del tiranicidio propiamente hablando en el siglo XII, en el Policratus de Juan de Salisbury, para quien es l\u00edcito matar al tirano siempre que el tiranicida no est\u00e9 ligado a la v\u00edctima por juramento alguno de fidelidad ni pierda la justicia o la honradez. Mar\u00eda Jos\u00e9 Falc\u00f3n y Tella. La Desobediencia Civil. Marcial Pons. Ediciones Jur\u00eddicas y Sociales. Madrid-Barcelona. 2000, pp. 107 y 108.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-impostura-de-la-resistencia-civil-uribista?category_id=138\">http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-impostura-de-la-resistencia-civil-uribista?category_id=138<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Colombia contempor\u00e1nea, la resistencia civil es la que ensayan y ensayaron las comunidades barriales de las ciudades, los campesinos de pueblos y veredas <a href=\"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=3967\" class=\"read-more-link\">[more&#8230;]<\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3966,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-3967","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/81_Nieto3.jpg?fit=400%2C396&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3967"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3967\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8297,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3967\/revisions\/8297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3966"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}