{"id":3877,"date":"2016-04-21T19:13:00","date_gmt":"2016-04-21T19:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2016\/04\/21\/la-apropiacion-de-las-mujeres\/"},"modified":"2021-07-02T12:41:46","modified_gmt":"2021-07-02T15:41:46","slug":"la-apropiacion-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=3877","title":{"rendered":"La apropiaci\u00f3n de las mujeres"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La instrumentalizaci\u00f3n de la violencia sexual como estrategia de guerra (y de apropiaci\u00f3n de las mujeres)<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La apropiaci\u00f3n de las mujeres por cualquiera de las partes que se enfrentan en cualquier conflicto armado ser\u00e1 hoy y siempre inaceptable, porque nuestras luchas, nuestras reivindicaciones, nuestros sue\u00f1os, nuestras vidas, no les pertenecen ni en medio de la guerra ni en tiempos de \u201cpaz\u201d.<\/em> <br \/>\u00a0<br \/>Andrea Marcela Barrera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hace varios a\u00f1os es bien sabido que el conflicto armado en Colombia ha tenido efectos desproporcionados sobre las vidas y los cuerpos de las mujeres. Se trata de una realidad constatada mediante testimonios valientes de muchas de ellas que han alzado su voz para denunciar y para contar sus experiencias y sus proyectos de vida; de mujeres que se han organizado para enfrentar juntas, hombro a hombro, los sufrimientos de esta guerra y para construir otros futuros a punta de esperanzas y de fuerza colectiva; de investigaciones desarrolladas por acad\u00e9micos y sobre todo acad\u00e9micas comprometidas con los derechos y la emancipaci\u00f3n de las mujeres colombianas; de sentencias de las Cortes del pa\u00eds que han rehusado a cerrar los ojos ante la realidad de miles de colombianas cuyas vidas han cambiado para siempre a causa del conflicto armado.<\/p>\n<p>Hoy es dif\u00edcil desconocer que las mujeres llevan sobre sus espaldas una buena parte del peso creado por el dolor que va dejando la guerra, ese dolor muchas veces invisible pero bien profundo generado por la p\u00e9rdida de sus hijos e hijas, de sus padres y familiares asesinados, de sus esposos desaparecidos, de sus vecinas y amigas que nunca volver\u00e1n. Dif\u00edcil desconocer que son ellas las que deben llegar mayoritariamente a ciudades contaminadas por la poluci\u00f3n, por el af\u00e1n, por la indiferencia; as\u00ed como negar que muchas de ellas deben librar batallas kafkianas para recuperar las tierras perdidas, usurpadas, llenas de dolor y de palma. Dif\u00edcil tambi\u00e9n desconocer que sus cuerpos han sido puestos al servicio de las estrategias militares de la guerra, de sus avatares espantosos, del reforzamiento de las violencias contra las mujeres inherentes a las sociedades patriarcales como la colombiana. Negar la violencia sexual es como negar que el conflicto armado existe: \u00a1imposible!<\/p>\n<p>Imposible\u2026Bueno, s\u00ed\u2026Depende\u2026En nuestro pa\u00eds, bien lo sabemos y estos \u00faltimos meses, especialmente, nos han dejado ver que, tristemente, depende. No porque haya sectores que nieguen (al menos abiertamente) que las mujeres han sido v\u00edctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado en el pa\u00eds. Sino porque se trata de un reconocimiento parcial, por no decir acomodado, de esta realidad. Esta parcialidad que ha sido denunciada p\u00fablicamente, aunque no haya sido suficientemente difundida ni escuchada, resulta esencial en t\u00e9rminos de las reflexiones sobre la coyuntura actual y sobre los horizontes de construcci\u00f3n de una nueva sociedad tras la firma de los acuerdos de paz.<\/p>\n<p>Efectivamente, las delegadas y los delegados de las organizaciones de mujeres y LGBTI que participaron en la Mesa de Negociaciones de La Habana los d\u00edas 24 y 25 de agosto de 2015, en el marco de la subcomisi\u00f3n de g\u00e9nero, denunciaron por medio de un comunicado p\u00fablico su preocupaci\u00f3n por el \u201c\u00e9nfasis\u201d que ha puesto el Estado colombiano en las investigaciones sobre la violencia sexual ejercida por las FARC-EP, especialmente dentro de sus filas, mientras que deja \u201cde lado la responsabilidad\u201d de las Fuerzas Armadas, de los grupos paramilitares y de otros actores privados participantes en el conflicto armado.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 este \u201c\u00e9nfasis\u201d en las investigaciones sobre la violencia sexual dentro de las FARC-EP resulta preocupante? No porque no sea necesario denunciar esos hechos, investigarlos y juzgarlos. Esa es una tarea que no puede ser desestimada o postergada. Claro que es necesario que sepamos qu\u00e9 formas de violencia sufrieron las combatientes y excombatientes de las FARC-EP durante su pertenencia a la guerrilla. Por supuesto que estas violencias constituyen un crimen que debe ser esclarecido y juzgado, con o sin acuerdos de paz. Porque como bien lo dec\u00eda Mariana Ardila, en la emisi\u00f3n que le dedic\u00f3 la Silla Vac\u00eda al tema, la violencia sexual constituye un crimen de guerra y una grave violaci\u00f3n a los derechos humanos, que no puede ser amnistiado y que debe ser reparado. As\u00ed que no, lo que resulta preocupante no es que el Estado colombiano busque investigar, juzgar y reparar a las v\u00edctimas de este tipo de violencias que hayan ocurrido dentro de las filas de un grupo armado insurgente.<\/p>\n<p>Lo que resulta preocupante es que el Estado colombiano decida de facto jerarquizar las violencias sexuales que han sufrido las mujeres, o para decirlo m\u00e1s precisamente, lo preocupante es que el Estado \u201cpriorice\u201d a unas mujeres sobre otras en funci\u00f3n del actor armado que haya ejercido la violencia sexual. Porque tal \u201c\u00e9nfasis\u201d evidencia, entre otras cosas, que lo que resulta importante a los ojos del Estado no es la violencia sexual, no son las mujeres v\u00edctimas de estas violencias, sino (\u00bfsorprendentemente?) los hombres que las ejercieron y el bando del que hacen o hac\u00edan parte. Pues, aparentemente, si una mujer fue violada por un soldado del Ej\u00e9rcito colombiano o fue sometida a tratos crueles e inhumanos por un paramilitar, su \u201ccaso\u201d es menos importante que el de una mujer que fue obligada a abortar mientras que hac\u00eda parte de la guerrilla. Y, como si fuera poco, eso lo decide, as\u00ed sin m\u00e1s ni m\u00e1s, un Estado que ha negado el derecho que tenemos las mujeres colombianas a decidir libremente sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas limit\u00e1ndonos el acceso al derecho al aborto, al restringirlo en el papel a tres casos (que constituyen sin ninguna duda un avance, pero un avance insuficiente) y en la pr\u00e1ctica obligando a muchas mujeres a ser madres con argumentos jur\u00eddicos, religiosos y morales.<\/p>\n<p>En este sentido, resulta diciente que la emisi\u00f3n de La Silla Vac\u00eda a la que ya he hecho alusi\u00f3n tuviera por t\u00edtulo \u201cel aborto como arma de guerra\u201d, porque limita de entrada lo que se va a entender por violencia sexual, que era el tema general que convocaba a las invitadas del programa, por m\u00e1s que la entrada fuera la solicitud presentada por la ONG Women\u2019s Link al Tribunal Superior de Medell\u00edn, de condenar algunos miembros del frente Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00f3rdoba de las FARC-EP por hechos de aborto forzado contra mujeres combatientes. El t\u00edtulo, adem\u00e1s, no deja de ser confuso, pues en el marco del conflicto armado en el pa\u00eds no resulta claro c\u00f3mo un actor como las FARC-EP us\u00f3 el aborto forzado dentro de sus filas como un arma de guerra contra los otros actores armados (en todo caso s\u00ed, s\u00ed es un arma de guerra si se quiere poner en esos t\u00e9rminos, pero es un arma contra las mujeres\u2026dentro o fuera del conflicto armado).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que nos deja ver esta \u201cconfusi\u00f3n\u201d que hace que el aborto forzado recoja todos los contenidos posibles de la violencia sexual y este \u201c\u00e9nfasis\u201d del Estado colombiano en la investigaci\u00f3n de este crimen al interior de las guerrillas? Que la sociedad colombiana sabe claramente qui\u00e9nes son los responsables de este tipo de violencia en el marco del conflicto armado. \u00bfA qui\u00e9nes se debe juzgar y condenar por estos cr\u00edmenes? \u00a1Pues a los guerrilleros! \u00bfY a los miembros de las Fuerzas Armadas y a los paramilitares? \u201cEso lo veremos luego\u201d, parece decir el Estado.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, lo que se configura es una instrumentalizaci\u00f3n de la violencia sexual para continuar con la guerra por otros medios. Ahora y siempre es clave impedir y rechazar la instrumentalizaci\u00f3n que haga cualquier actor armado, incluyendo al Estado colombiano, de la violencia sexual, del dolor y del cuerpo de las mujeres. Esos cuerpos, esas vidas, esos dolores, esas voces que exigen justicia no pueden ser usadas por el Estado ni por la insurgencia para continuar con la guerra en medio de las negociaciones o despu\u00e9s de la firma (esperada y anhelada) de los acuerdos de paz. Debemos continuar en esa oposici\u00f3n f\u00e9rrea que han asumido durante mucho tiempo diferentes movimientos de mujeres y feministas en el pa\u00eds: la oposici\u00f3n a ser apropiadas y usadas como comodines y peones al antojo de quienes creen que les pertenecemos.<\/p>\n<p>En este caso, el Estado ha buscado dar mayor visibilidad e importancia a los casos de abortos forzados dentro de la guerrilla, casos que existen con certeza pero de los que sabemos poco a pesar de quienes aseguran que es una pr\u00e1ctica conocid\u00edsima, en detrimento de las investigaciones de las violencias sexuales ejercidas por los otros actores armados e, incluso, contribuyendo al ocultamiento de las violencias cotidianas que sufren las mujeres colombianas en sus propias ciudades, en sus propias casas (porque, como nos lo recuerda muy justamente Juanita Barrag\u00e1n en la emisi\u00f3n de La Silla Vac\u00eda, no hace falta entrar a las FARC-EP para ser v\u00edctima de m\u00faltiples violencias, incluyendo la violencia sexual).<\/p>\n<p>La apropiaci\u00f3n de las mujeres por cualquiera de las partes que se enfrentan en cualquier conflicto armado ser\u00e1 hoy y siempre inaceptable, porque nuestras luchas, nuestras reivindicaciones, nuestros sue\u00f1os, nuestras vidas, no les pertenecen ni en medio de la guerra ni en tiempos de \u201cpaz\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El articulo fue publicado en palabras al margen, el Jueves, 14 Abril 2016. Posted in Art\u00edculos, Andrea Marcela Barrera, Edici\u00f3n 79, Estudios de g\u00e9nero, Violencia contra la mujer, Nacional, Conflicto armado<br \/><a href=\"http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-instrumentalizacion-de-la-violencia-sexual-como-estrategia-de-guerra-y-de-apropiacion-de-las-mujeres?category_id=138\">http:\/\/palabrasalmargen.com\/index.php\/articulos\/nacional\/item\/la-instrumentalizacion-de-la-violencia-sexual-como-estrategia-de-guerra-y-de-apropiacion-de-las-mujeres?category_id=138<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La instrumentalizaci\u00f3n de la violencia sexual como estrategia de guerra (y de apropiaci\u00f3n de las mujeres)<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3876,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-3877","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/79_Barrera.jpg?fit=460%2C690&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3877"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3877\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8304,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3877\/revisions\/8304"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}