{"id":3160,"date":"2012-11-28T23:50:58","date_gmt":"2012-11-28T23:50:58","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2012\/11\/28\/jiw-la-agonia-de-un-pueblo\/"},"modified":"2021-07-02T12:41:48","modified_gmt":"2021-07-02T15:41:48","slug":"jiw-la-agonia-de-un-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=3160","title":{"rendered":"JIW: LA AGON\u00cdA DE UN PUEBLO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En enero de 2009, a trav\u00e9s del Auto 004, la Corte Constitucional llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n de riesgo y de extrema vulnerabilidad en que se encuentran los pueblos ind\u00edgenas en Colombia.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo Jiw, antes conocido como guayabero, es uno de los 34 pueblos ind\u00edgenas bajo amenaza de extinci\u00f3n f\u00edsica y cultural como consecuencia no s\u00f3lo de la violencia, sino del abandono del Estado y los intereses que se ciernen sobre sus territorios para la explotaci\u00f3n de recursos naturales y el desarrollo de grandes proyectos econ\u00f3micos. En compa\u00f1\u00eda de Kelly, antrop\u00f3loga, he visitado el resguardo Jiw de Barranc\u00f3n, en el municipio de San Jos\u00e9 del Guaviare, con la tarea de documentar su situaci\u00f3n actual para la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia.<\/p>\n<p>Dejamos el casco urbano de San Jos\u00e9 para dirigirnos al resguardo ind\u00edgena Jiw del Barranc\u00f3n, a 6 kil\u00f3metros de la cabecera municipal. San Jos\u00e9, capital del Departamento del Guaviare, en el oriente del pa\u00eds, es una ciudad de unos 40.000 habitantes a orillas del r\u00edo Guaviare, mayor afluente colombiano del Orinoco, donde los llanos ganaderos se encuentran con la selva, la Amazon\u00eda al sur y la Orinoqu\u00eda al norte. Los negros nubarrones que se dibujan en el horizonte y el silbido del viento al peinar los \u00e1rboles presagian tormenta. El resguardo solo est\u00e1 a media hora en coche de la ciudad, dependiendo de las condiciones de la v\u00eda, hoy bastante aceptables aunque en d\u00edas pasados el tr\u00e1nsito de veh\u00edculos se ha visto alterado por la intensidad de las lluvias y he tenido que retrasar la visita varios d\u00edas. Pastos para las reses, palmeras silvestres, algunos cultivos y \u00e1rboles diseminados resumen el paisaje de los Llanos Orientales. Llaneros a caballo, sombrero y poncho al hombro, campesinos colonos de territorios ind\u00edgenas, \u00abraspachines\u00bb de los cultivos de coca, indios desplazados de la selva, militares de las Fuerzas Armadas, guerrilleros, paramilitares, trabajadores de agencias humanitarias y gubernamentales pueblan el departamento. En el trayecto no nos hemos encontrado con ning\u00fan coche, solo con algunos ind\u00edgenas caminando, un grupo de caballos arreados por un par de colonos y un grupo de soldados que han dejado la v\u00eda libre ante nuestro paso. Antes de llegar a la comunidad nos topamos con instalaciones militares. Aqu\u00ed se encuentra una base de entrenamiento de las Fuerzas Especiales del Ej\u00e9rcito y de la Infanter\u00eda de Marina que ocupa 250 hect\u00e1reas, 6 de las cuales pertenecen al resguardo Jiw de Barranc\u00f3n, lo que ha provocado un conflicto jur\u00eddico entre la comunidad y el Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Pleito con el Ej\u00e9rcito.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nuevo pulso entre el Estado y comunidades ind\u00edgenas en Colombia, comunidades que se ven ahora amparadas por el Auto 173 de 2012 de la Corte Constitucional ya que da al Ministerio de Defensa un plazo de seis meses para reubicar parte de las instalaciones de la base militar que ocupan 6 hect\u00e1reas del resguardo ind\u00edgena de Barranc\u00f3n, tierras donde ancestralmente ha vivido el pueblo Jiw. Un informe entregado por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) a la Corte se\u00f1ala que \u00abla invasi\u00f3n del terreno\u00bb por parte de los militares comenz\u00f3 en abril de 1997 con la construcci\u00f3n de una piscina a cambio de perforar dos pozos y la red de tuber\u00edas para el abastecimiento de agua de los ind\u00edgenas.<br \/>Un a\u00f1o despu\u00e9s, seg\u00fan el mismo Incoder, la zona fue rodeada de trincheras y b\u00fankeres. En dicha \u00e1rea, relata el Auto del tribunal constitucional, se han identificado 19 construcciones superpuestas con el territorio del resguardo, entre ellas 7 permanentes: una piscina, una torre de vigilancia, alojamientos, un tanque de agua elevado, una planta de acueducto, aulas de instrucci\u00f3n y una pista de entrenamiento, incluido un pol\u00edgono de tiro. Los informes llegados a la Corte afirman que el pol\u00edgono de tiro queda detr\u00e1s de las \u201cchagras\u201d (cultivos) de la comunidad, \u00ablo que representa un grave peligro para sus habitantes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ind\u00edgenas recibieron el resguardo en 1975, cuando el desaparecido Instituto Colombiano de Reforma Agraria (Incora) les adjudic\u00f3 2.500 hect\u00e1reas. En 1980, el Incora titul\u00f3 a nombre del Ministerio de Defensa un terreno bald\u00edo contiguo al resguardo para montar una base. Seg\u00fan estableci\u00f3 la Corte, esa adjudicaci\u00f3n se produjo a\u00f1os despu\u00e9s de la conformaci\u00f3n del resguardo ind\u00edgena de la comunidad Jiw por lo que los derechos de usufructo de la tierra son de la comunidad y no del Ministerio de la Defensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs una buena noticia pero veremos en qu\u00e9 queda todo. El Ej\u00e9rcito se extralimit\u00f3 en el \u00e1rea que pod\u00eda utilizar y de all\u00ed naci\u00f3 el conflicto actual que ya dura 5 a\u00f1os. La presencia militar fij\u00f3 l\u00edmites para la movilidad de las comunidades y restricciones a la circulaci\u00f3n de bienes b\u00e1sicos como alimentos y medicamentos, el hecho de transitar de un lugar a otro se convirti\u00f3 en motivo de se\u00f1alamientos, amenazas y hostigamientos particularmente contra autoridades tradicionales, al ser acusados de informantes de uno u otro grupo armado. Estas comunidades se han visto terriblemente afectadas por el desplazamiento forzado a causa del conflicto armado y, en consecuencia, despojadas del territorio propio\u00bb, afirma la antrop\u00f3loga. Tambi\u00e9n menciona que miembros de estas comunidades, en muchos casos menores, son obligados a trabajar en cultivos il\u00edcitos y son reclutados por grupos armados. Adem\u00e1s, desde el 2006, seg\u00fan informes de distintas instituciones, 25 ind\u00edgenas han sufrido accidentes por minas antipersonales, trampas y municiones sin explotar, instalados por todos los actores del conflicto para cerrar el paso del bando contrario, hechos que han dejado muertos, heridos y amputados entre los guayaberos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl problema es que por el conflicto que se presenta en el medio Guaviare los guayabero han sufrido grandes procesos de desplazamiento masivo de poblaci\u00f3n y muchas de las familias se han tenido que movilizar al resguardo de Barranc\u00f3n, porque es donde tienen su familia. Debido a esto, aument\u00f3 la presi\u00f3n poblacional sobre el \u00e1rea del resguardo lo que ha causado bastantes problemas internos en la comunidad por cuestiones de subsistencia,\u201d indica Kelly.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente, la Corte orden\u00f3 al Ministerio del Interior que elabore un informe de seguridad sobre los l\u00edderes amenazados de la comunidad Jiw para que se verifique \u00abla activaci\u00f3n de la ruta de protecci\u00f3n y se identifiquen cu\u00e1les han sido las medidas adoptadas\u00bb. Y al Ministerio de Educaci\u00f3n le pide que preste asesor\u00eda y asistencia t\u00e9cnica, as\u00ed como el apoyo financiero necesario para la formulaci\u00f3n de los proyectos etnoeducativos para dichos pueblos. A rengl\u00f3n seguido, sostiene que \u201cla seguridad nacional no se ver\u00e1 comprometida con la reubicaci\u00f3n de ninguna de estas construcciones, pero su permanencia s\u00ed compromete la existencia misma del pueblo ind\u00edgena Jiw, asentado en el resguardo de Barranc\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El largo proceso de p\u00e9rdida territorial de los Jiw.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas antes de la visita, Norma, antrop\u00f3loga que trabaja para la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y amiga de Kelly, me hace una descripci\u00f3n realmente dram\u00e1tica de la situaci\u00f3n de la tierra de los guayabero mientras tomamos caf\u00e9 en una terraza del parque central de San Jos\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Jiw han sufrido un proceso de p\u00e9rdida territorial asociado a los diferentes ciclos de violencia en la zona inter fluvial que han ocupado ancestralmente y que nos lleva desde la cacer\u00eda de ind\u00edgenas que tuvo lugar con la fiebre del caucho en el siglo XIX a la colonizaci\u00f3n en la regi\u00f3n del r\u00edo Ariari y las matanzas cometidas desde mediados del siglo XX durante el periodo conocido como La Violencia. En sus or\u00edgenes se trat\u00f3 de un conflicto inter\u00e9tnico entre colonos e ind\u00edgenas cuyas consecuencias son evidentes en la actualidad: la prosperidad de la colonizaci\u00f3n de los Llanos con base en la explotaci\u00f3n agr\u00edcola y ganadera ha restringido el espacio vital de los grupos ind\u00edgenas cazadores y recolectores, de tradici\u00f3n n\u00f3mada y semin\u00f3mada, disminuyendo dr\u00e1sticamente las posibilidades de consumo de prote\u00edna animal (por el agotamiento de la fauna silvestre) vi\u00e9ndose as\u00ed obligados a desaparecer como grupo o a reproducirse precariamente bajo otros sistemas adaptativos relacionados con la horticultura y el sedentarismo en los estrechos l\u00edmites de los \u201cresguardos\u201d establecidos all\u00ed por el Estado. <br \/>M\u00e1s tarde el impacto que tuvo sobre el pueblo Jiw la violencia pol\u00edtica de mediados del siglo XX aparece reiteradamente en los relatos de las comunidades. En todos ellos son mencionados personajes como Dumar Aljure y Hernando Palma, quienes con sus actos de violencia contra este pueblo causaron una migraci\u00f3n forzada de estas comunidades que les oblig\u00f3 a buscar refugio en territorios m\u00e1s apartados. Tanto uno como otro terminaron fundando haciendas con mano de obra ind\u00edgena, lo que equival\u00eda en la pr\u00e1ctica a mano de obra esclava.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, al iniciar la d\u00e9cada de los noventa, el pueblo Jiw se encontraba ubicado en los resguardos que para ese momento les hab\u00edan sido titulados. Ya para entonces su situaci\u00f3n era bastante desventajosa debido a la fuerte restricci\u00f3n territorial que hab\u00eda implicado la colonizaci\u00f3n y la violencia desatadas desde mediados del siglo, de manera que ya algunos de los conocedores de la regi\u00f3n hablaban de riesgo de extinci\u00f3n. Fundamentalmente porque la colonizaci\u00f3n blanca, basada en la coca y en la ganader\u00eda, les ha robado sus tierras, tambi\u00e9n las del resguardo. Los guayaberos \u2013 como la mayor\u00eda de los ind\u00edgenas de la Orinoqu\u00eda-Amazonia, combinan en forma muy sabia el uso de la selva y el llano, y el blanco les arrebata una y el otro; el trabajo asalariado y el cultivo comercial de la coca los amenaza porque no han logrado adaptarse a ellos, y por \u00faltimo, la acci\u00f3n del Estado es d\u00e9bil y medrosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritmo de vida pac\u00edfico de los Jiw fue interrumpido una vez m\u00e1s a finales de los a\u00f1os noventa, cuando grupos paramilitares llevaron a cabo en la localidad de Mapirip\u00e1n, en el vecino Departamento del Meta, una de las m\u00e1s crueles masacres de la historia de Colombia. Desde entonces, el r\u00edo Guaviare se convirti\u00f3 en una zona de disputas y los ind\u00edgenas que en la mitad del siglo hab\u00edan llegado a esta zona huyendo de La Violencia empezaron a sufrir las consecuencias del conflicto armado, que durante los \u00faltimos quince a\u00f1os ha generado graves y sistem\u00e1ticas violaciones a los derechos individuales y colectivos de estas comunidades. Los Jiw empezaron a abandonar su vasto territorio para asentarse en resguardos pr\u00f3ximos a las cabeceras municipales de San Jos\u00e9 del Guaviare y Mapirip\u00e1n, como en el caso del resguardo de Barrac\u00f3n, el mayor resguardo ind\u00edgena receptor de poblaci\u00f3n v\u00edctima de desplazamiento interno aunque uno de los m\u00e1s peque\u00f1os (se estima que el conflicto armado durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas ha ocasionado la expulsi\u00f3n violenta de sus resguardos de por lo menos el 60% de los Jiw) lo que ha producido una fuerte desestructuraci\u00f3n del proceso comunitario y ha llevado en el largo plazo a una p\u00e9rdida territorial que explica la situaci\u00f3n actual del pueblo Jiw.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Gobierno reconoce en reciente publicaci\u00f3n que ha titulado a estas comunidades m\u00e1s de 60.000 hect\u00e1reas. \u201cEn la realidad el ind\u00edgena no se ha dado cuenta de tal acci\u00f3n. Las casi 25.000 hect\u00e1reas de Barranco Ceiba est\u00e1n pr\u00e1cticamente perdidas; la reserva de La Mar\u00eda o Venezuela se extingui\u00f3 porque los ind\u00edgenas murieron a causa de una epidemia de tuberculosis; de la reserva de La Sal, que ten\u00eda 3.700 hect\u00e1reas, les fueron robadas 1.500 por un empresario de la coca; la comunidad de La Fuga, fue diezmada por Dumar Aljure en los a\u00f1os cincuenta y luego pr\u00e1cticamente destruida por una invasi\u00f3n de tukanos en los a\u00f1os sesenta. En La Fuga quedan hoy s\u00f3lo dos familias guayaberas. La comunidad de Tril-a emigr\u00f3 cuando el lugar se transform\u00f3 en \u201cembarcadero de merca\u201d. Total, s\u00f3lo queda completa la reserva de Macuare. Sumando las tierras guayaberas, el total es inferior a las 25.000 hect\u00e1reas, cuando antes ocupaban cientos de miles de hect\u00e1reas en amplias zonas de sabana adyacentes a los r\u00edos Guayabero y Ariari, que se unen para formar el r\u00edo Guaviare. Esta es la lamentable situaci\u00f3n del pueblo Jiw,\u201d termina diciendo Norma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resguardo Barranc\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos al resguardo, uno de los 7 en donde sobreviven los poco m\u00e1s de 2.000 miembros del pueblo Jiw aunque adem\u00e1s de los resguardos legalmente reconocidos, existen en este momento 10 asentamientos de poblaci\u00f3n Jiw conformados por familias v\u00edctimas de desplazamiento forzado.<br \/>Aqu\u00ed habitan aproximadamente 598 ind\u00edgenas Jiw, distribuidos en tres sectores de poblaci\u00f3n original que suman 410 habitantes, y tres sectores de poblaci\u00f3n en situaci\u00f3n de desplazamiento que suman 188 habitantes, la mayor parte de los cuales no considera cercana la posibilidad de retornar a sus territorios de origen.<br \/>Llegaron al sitio actual hacia mediados del siglo XX, tras haber salido del actual San Jos\u00e9 cuando la localidad comenz\u00f3 a crecer espont\u00e1neamente como puerto sobre el Guaviare desde principios de los a\u00f1os treinta, al lado de su asentamiento. Con la Segunda Guerra Mundial lleg\u00f3 la Rubber Development Corporation y estableci\u00f3 un puesto de compra y una bodega. A medida que el sitio se fue poblando, el asentamiento ind\u00edgena se fue desplazando hacia el lugar donde se encuentra en la actualidad, Barranc\u00f3n. Los ind\u00edgenas se quejaban de que durante la bonanza perdieron 3.500 hect\u00e1reas que les fueron arrebatadas por colonos. A pesar de que el Incora les hab\u00eda asignado 6.000 hect\u00e1reas, s\u00f3lo les escritur\u00f3 2.500, convalidando el desalojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Educaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasamos por un pabell\u00f3n de ladrillo que sirve de escuela. Es domingo y hoy no hay clase. Afuera ondea una bandera de Colombia en un m\u00e1stil clavado a pocos metros del edificio. Las condiciones de las aulas destinadas al proceso educativo en la mayor\u00eda de los resguardos y asentamientos Jiw son muy precarias, y los materiales de que disponen son escasos y desactualizados. \u201cEn todas las comunidades Jiw se presentan niveles de escolaridad muy bajos y altos \u00edndices de deserci\u00f3n escolar entre los menores. Los menores abandonan la escuela una vez tienen la edad suficiente para conformar parejas y para apoyar en el desarrollo de actividades que puedan representar un ingreso econ\u00f3mico o apoyar la subsistencia de su familia. En todo el pueblo Jiw s\u00f3lo existen tres personas que cuentan con estudios de secundaria completados. Ning\u00fan miembro del pueblo Jiw ha accedido a la educaci\u00f3n superior. Esta situaci\u00f3n contribuye de forma directa a reproducir los esquemas de exclusi\u00f3n a los que hist\u00f3ricamente han estado sometidas estas comunidades\u201d me explica Kelly. Continua dici\u00e9ndome que \u201cla d\u00e9bil infraestructura existente en las comunidades ind\u00edgenas para el desarrollo del proceso educativo, la necesidad de incorporar a los integrantes de la comunidad tempranamente a actividades productivas, la escasez de docentes dentro del mismo pueblo Jiw y la inexistencia de un proyecto etnoeducativo propio son los principales factores que inciden en esta situaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de las comunidades se imparte el ciclo de formaci\u00f3n primaria, en tanto que para el acceso a otros niveles educativos, los estudiantes deben trasladarse a las cabeceras municipales, donde se vinculan a un sistema de educaci\u00f3n que no atiende a sus caracter\u00edsticas culturales, y por ende, implica una fuerte ruptura frente a los referentes de la comunidad. En el resguardo Barranc\u00f3n algunos de los menores asisten a la escuela ubicada dentro de la base de la Escuela de Fuerzas Especiales del Ej\u00e9rcito, lo cual, adem\u00e1s de las consecuencias que tiene en materia de vulneraci\u00f3n al derecho a la educaci\u00f3n propia, constituye una clara infracci\u00f3n a los principios b\u00e1sicos del Derecho Internacional Humanitario.<br \/>Organizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca de las escuelas visitamos a Ignacio, capit\u00e1n del resguardo. La organizaci\u00f3n social est\u00e1 basada en tres figuras de autoridad centrales: los payeses o m\u00e9dicos tradicionales, los cantores y los capitanes. Estos \u00faltimos se encargan de la interlocuci\u00f3n con los \u201cblancos\u201d, principalmente con los representantes de instituciones y entidades estatales. Los m\u00e9dicos tradicionales y cantores son un referente de autoridad en t\u00e9rminos de preservaci\u00f3n de las tradiciones culturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa de Ignacio tiene paredes de madera en dos de sus lados y el tejado de hojas de palma. Las camas, tablas de madera levantadas del suelo, se alinean todas juntas contra la pared. Las mosquiteras cuelgan de las vigas del techo. En un estante guardan los pocos utensilios de cocina que tienen. A pocos metros un deposito para el agua y unas gallinas. La casa est\u00e1 repleta de cr\u00edos y cr\u00edas. Kelly me describe lo que tengo ante mis ojos. \u201cCada \u201cmaloca\u201d est\u00e1 conformada, por lo regular, por dos o m\u00e1s familias extensas, unidas por v\u00ednculos matrimoniales. El jefe de cada familia, es decir, el padre o el hijo mayor \u2013cuando el padre est\u00e1 anciano, tiene cierta autoridad sobre los dem\u00e1s. Pero suele pasar que en cada maloca hay una familia m\u00e1s importante o reconocida como tal por los dem\u00e1s miembros de su familia, generalmente en raz\u00f3n de la primera posesi\u00f3n del sitio de vivienda. El jefe de esta familia principal tiene autoridad no solo sobre su familia, sino tambi\u00e9n sobre el grupo. Con \u00e9l se discuten los temas de inter\u00e9s para el grupo, tomando decisiones por deliberaci\u00f3n y convencimiento, mas no por imposici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Jiw se han desplazado principalmente atendiendo al patr\u00f3n de familia extensiva, de acuerdo con la cual un grupo de familias se mueven en torno a un l\u00edder reconocido por todos. Estos clanes han permanecido juntos en t\u00e9rminos generales y ello evidencia la fuerte cohesi\u00f3n comunitaria al interior del pueblo Jiw en torno a esta figura. Otros factores que dan muestra de la fortaleza cultural del pueblo Jiw son la persistencia del patr\u00f3n de uni\u00f3n endog\u00e1mica, la defensa de sus tradiciones culturales, evidenciada entre otras en el uso prevalente de su propia lengua en todas las comunidades, y su empleo como canal de transmisi\u00f3n cultural a los ni\u00f1os y ni\u00f1as, quienes se comunican cotidianamente en \/Jiw Jame\/.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Alimentaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl pueblo Jiw quiere volver a su forma de vida ancestral. Una poblaci\u00f3n tan dispersa implica tambi\u00e9n un dif\u00edcil acceso a los servicios. Necesitamos volver a un lugar libre para trabajar, continuar desarrollando nuestra cultura, conseguir comida y plantas medicinales. Nos mantenemos en un nivel de supervivencia. Nuestra alimentaci\u00f3n depende de los cultivos de yuca y otros productos de pancoger como la ca\u00f1a de az\u00facar, de la caza y de la pesca\u201d me dijo Ignacio. Sin embargo, seg\u00fan la antrop\u00f3loga, la comunidad ha tenido problemas de nutrici\u00f3n debido a restricciones para el acceso a alimentos, debido a la limitaci\u00f3n de la movilidad de los ind\u00edgenas por su territorio y la presi\u00f3n de la colonizaci\u00f3n. <br \/>En los resguardos m\u00e1s pr\u00f3ximos a las cabeceras municipales, como es el caso del resguardo Barranc\u00f3n, en los que la situaci\u00f3n de conflicto es menos grave, la vulneraci\u00f3n del derecho a la alimentaci\u00f3n se asocia con otros factores, como por ejemplo la escasa disponibilidad de suelos aptos para desarrollar cultivos o las dificultades asociadas con las condiciones para acceder a la pesca en el r\u00edo Guaviare debido a la alta presencia de pescadores que a trav\u00e9s de t\u00e9cnicas m\u00e1s sofisticadas explotan los recursos existentes, as\u00ed como la degradaci\u00f3n de ecosistemas que soportan la fauna y permiten la cacer\u00eda en este territorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cComo consecuencia de ello, todas las comunidades Jiw manifiestan que en los \u00faltimos a\u00f1os han tenido que modificar su dieta tradicional y destacan las dificultades para obtener alimentos; principalmente prote\u00ednas, lo que est\u00e1 llevando a que los ni\u00f1os y ni\u00f1as mueran por desnutrici\u00f3n, una situaci\u00f3n que se va extendiendo y no es un problema de falta de recursos, sino de voluntad pol\u00edtica\u201d concluye Kelly.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Salud.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la mayor\u00eda de los habitantes del Guaviare estos pueblos padecen grandes dificultades en la atenci\u00f3n de la salud. Por un lado, la ESE (empresa social del estado) que deber\u00eda atender esta poblaci\u00f3n est\u00e1 quebrada y las EPS (empresas prestadoras de servicio de salud) se est\u00e1n yendo del Guaviare, pero adem\u00e1s no hay enfoques diferenciales de atenci\u00f3n en salud. En las zonas m\u00e1s selv\u00e1ticas la situaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s grave por el conflicto porque las fuerzas en contienda limitan la entrada de brigadas de salud e impiden la movilidad de estas poblaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Visitamos a Arturo, otro l\u00edder comunitario. No es ind\u00edgena sino desplazado, pero aqu\u00ed vive. La casa es de madera, humilde, con un porche donde hay una mesa y una banca para sentarnos. Nos sirve limonada mientras los mosquitos intentan alimentarse a nuestra costa y llega el aguacero en su cita vespertina. Le pregunto por la situaci\u00f3n de la salud en el resguardo. \u201cEl desplazamiento forzado ha implicado para los m\u00e9dicos tradicionales la imposibilidad de acceder a las plantas necesarias para desarrollar sus labores, con lo cual su lugar en la comunidad se ve afectado y se genera una perdida cultural significativa\u201d, puntualiza Arturo para seguir diciendo que \u201cla mayor parte de las comunidades se encuentran alejadas de las cabeceras municipales y no cuentan con medios de transporte y de comunicaci\u00f3n necesarios para trasladarse o informar sobre situaciones de emergencia, y de manera m\u00e1s amplia para acceder a servicios de salud b\u00e1sicos.\u201d \u201cEl acceso a la salud es limitado entre otras cosas por la debilidad en la red prestadora de servicios en las \u00e1reas rurales; la escasa capacidad resolutiva de las instituciones que en ocasiones carecen de personal m\u00e9dico, equipos adecuados, medios de comunicaci\u00f3n y de transporte, as\u00ed como un alto d\u00e9ficit en materia de provisi\u00f3n de medicamentos en forma suficiente y oportuna,\u201d a\u00f1ade Kelly.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 2006, el m\u00e9dico Javier Maldonado identificaba en el resguardo Barranc\u00f3n las principales patolog\u00edas que presentan sus habitantes, destacando una alta incidencia de enfermedades prevenibles que muestran la relaci\u00f3n con factores ex\u00f3genos asociados con las condiciones de vida de las comunidades. Entre otras se encontraron: infecciones respiratorias agudas, poli parasitismo intestinal, enfermedad diarreica aguda, desnutrici\u00f3n y anemia. El \u00edndice de desnutrici\u00f3n se ubica en 53,2%, casi 10 veces superior a la media nacional de 5,8%.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n actual del pueblo Jiw no puede explicarse solamente por las consecuencias que el conflicto armado ha tenido sobre \u00e9ste en la \u00faltima d\u00e9cada. Se trata de un largo proceso de violencia y despojo territorial que atraviesa la historia de la regi\u00f3n de los Llanos Orientales y que permite comprender la magnitud del impacto que han sufrido los pueblos ind\u00edgenas que all\u00ed habitan, quienes han sido sistem\u00e1ticamente desplazados de sus territorios ancestrales; con lo cual el acceso a los recursos b\u00e1sicos para garantizar su subsistencia se ha hecho cada vez m\u00e1s limitado. Corresponde al Estado garantizar los derechos fundamentales del pueblo Jiw, as\u00ed como reparar de forma efectiva los da\u00f1os causados con ocasi\u00f3n de los episodios de violencia que han afectado a estas comunidades. Este proceso solo podr\u00e1 desarrollarse a partir de un dialogo permanente con las autoridades del pueblo Jiw que avance en el reconocimiento efectivo de su autonom\u00eda y derechos. Para ello, el camino habilitado para la construcci\u00f3n de un plan de salvaguarda \u00e9tnica en los t\u00e9rminos ordenados por la Corte Constitucional, constituye un paso de gran importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el fin del conflicto visibiliza otra guerra: la de las multinacionales contra los pueblos. La Constituci\u00f3n de 1991 reconoce los territorios ancestrales de ind\u00edgenas y afrodescendientes bajo el nombre de \u201cresguardos\u201d. Se han creado m\u00e1s de 600 resguardos ind\u00edgenas que ocupan un tercio del territorio colombiano y son las zonas de expansi\u00f3n del extractivismo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En enero de 2009, a trav\u00e9s del Auto 004, la Corte Constitucional llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n de riesgo y de extrema vulnerabilidad en <a href=\"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=3160\" class=\"read-more-link\">[more&#8230;]<\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3159,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1650],"class_list":["post-3160","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-guaviare"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/plan.jpg?fit=223%2C298&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3160"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3160\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3159"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}