{"id":2697,"date":"2012-03-01T19:14:37","date_gmt":"2012-03-01T19:14:37","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2012\/03\/01\/manifiesto-por-la-paz-hasta-la-ultima-gota-de-nuestros-suenos\/"},"modified":"2012-03-01T19:14:37","modified_gmt":"2012-03-01T19:14:37","slug":"manifiesto-por-la-paz-hasta-la-ultima-gota-de-nuestros-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=2697","title":{"rendered":"Manifiesto por la paz, hasta la \u00faltima gota de nuestros sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Existe en el coraz\u00f3n de Am\u00e9rica un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas,y ba\u00f1ado por dos oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Manantiales y caudalosos r\u00edos convierten las tierras en prodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazon\u00eda: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ah\u00ed empieza el martirio de un pueblo: desde la cartograf\u00eda de la codicia de un pu\u00f1ado. Colombia, a pesar de tenerlo todo para hacer posible la vida digna de la totalidad de sus 48 millones de habitantes, padece una \u00e9lite continuadora de la violencia colonial, que se atornilla en el poder local ofertando las riquezas del pa\u00eds al poder transnacional, condenando al pueblo a una sangrienta historia de despojos.<br \/>Hemos olvidado ya cu\u00e1ntas generaciones no han conocido jam\u00e1s un asomo de paz, ni voluntad de los gobernantes para permitir que sobre este suelo habite por fin una democracia real, no una pantomima macabra de rituales de urnas que pierden su sustancia democr\u00e1tica ante el exterminio contra la oposici\u00f3n pol\u00edtica. A fuerza de represi\u00f3n incesante para apagar el germen de la dignidad, los gobernantes han pretendido forzarnos a enterrar en las profundidades del dolor nuestros gritos de apabullada humanidad.<\/p>\n<p>1. Hacemos de la empat\u00eda social el primer paso hacia una verdadera paz<\/p>\n<p>Nosotros hemos decidido conjugar el sentir de nuestro pueblo a la primera persona del plural, porque somos pluralidad, y porque hacemos de la empat\u00eda social el primer paso hacia una verdadera paz: el sentir\u00a0 de nuestro pueblo clama justicia en la voz de sus desterrados, despojados, empobrecidos, marginados, desaparecidos, encarcelados, amordazados, torturados, asesinados. Y nosotros decidimos ser \u2018nosotros\u2019 tambi\u00e9n con nuestros presos y muertos: porque si bien la violencia de una intolerante \u00e9lite ha pretendido borrar sus ideas y sus sue\u00f1os elimin\u00e1ndolos f\u00edsicamente o separ\u00e1ndolos de nosotros mediante rejas abyectas, en nosotros siguen vivas sus ansias de justicia y dignidad.<\/p>\n<p>2. Terror que configura el latifundio a favor del gran capital<\/p>\n<p>El 68% de los colombianos vivimos en la pobreza, ocho millones de nosotros deambulamos por las calles en la indigencia. M\u00e1s de 5 millones hemos sido desplazados violentamente por las fuerzas represivas oficiales o paramilitares que colaboran fielmente con el regimiento militar. Hemos sido sometidos al terror que configura el latifundio a favor del gran capital transnacional, en detrimento de nuestras condiciones de sobrevivencia y dignidad, en detrimento de la soberan\u00eda alimentaria, y de la paz. Masacres, bombardeos, aspersiones y envenenamientos del suelo y del agua, preceden nuestras enlutadas marchas de destierro forzado. Nosotros los campesinos, los afrodescendientes, los ind\u00edgenas que hemos intentado vivir en los suelos de nuestros ancestros, hemos sido exiliados.<br \/>Reventamos de dolor porque ya se ha rebasado el l\u00edmite de resignaci\u00f3n al sufrimiento. Cuando protestamos sufrimos exterminio, o somos sometidos al ostracismo y al silencio que impone el terror estatal. <\/p>\n<p>3. Abrir los espacios de tolerancia a la reivindicaci\u00f3n social, para hablar de paz<\/p>\n<p>Somos ocho mil presos pol\u00edticos a quienes se nos violentan todos los derechos humanos, ocho mil que gritamos en medio de la indiferencia de esta sociedad amordazada y empujada a la alienaci\u00f3n, que gritamos bajo las torturas aberrantes que la dignidad no se arranca como se nos arrancan las u\u00f1as, que las rejas no impiden que los sue\u00f1os existan. La instituci\u00f3n carcelaria que denunciamos como campo de exterminio de la reivindicaci\u00f3n social, llega incluso a denegarnos la asistencia m\u00e9dica como forma de tortura, empuj\u00e1ndonos a la muerte. La organizaci\u00f3n social, el pensamiento cr\u00edtico, el estudio de la historia y la sociedad colombiana han sido proscritos; a los defensores de los derechos humanos, a los sindicalistas, a los intelectuales cr\u00edticos, a los artistas comprometidos con su entorno, a los ambientalistas, a los l\u00edderes comunitarios, a los campesinos, se nos considera criminales y \u201cterroristas\u201d.<\/p>\n<p>Somos defensores de la paz, y se nos acalla por no estar de acuerdo con que decenas de miles de ni\u00f1os mueran anualmente en Colombia por desnutrici\u00f3n, falta de agua potable y enfermedades curables; por reclamar una educaci\u00f3n gratuita que se piense para la soberan\u00eda, por reclamar que la salud sea un derecho y no una mercanc\u00eda, por alzar nuestras voces contra el saqueo de nuestros recursos. Hay una guerra estatal contra el pensamiento y la empat\u00eda: nos asesinan las fuerzas represivas oficiales o las paraestatales sin que hayamos siquiera empu\u00f1ado las armas. Infinitas voces yacen en las fosas comunes, otras tantas quedan esparcidas en el pavimento entre los charcos de sangre que dejan los sicarios pagados para eliminar la voz disidente.<\/p>\n<p>4. La guerra de la que no se habla: la guerra sucia<\/p>\n<p>Los civiles estamos siendo diezmados por la guerra sucia: el terrorismo de estado es tambi\u00e9n parte de la guerra, esa parte que nunca se nombra en los mass-media y que sin embargo representa el raudal m\u00e1s caudaloso del ba\u00f1o de sangre. La llave de la paz es exigir que cese la pr\u00e1ctica estatal de exterminar la participaci\u00f3n pol\u00edtica civil, porque al verse esta participaci\u00f3n pol\u00edtica arrinconada de manera sistem\u00e1tica, los medios de reivindicaci\u00f3n social devienen armados.<\/p>\n<p>No somos \u201cla democracia m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica Latina\u201d porque no la hemos conocido. Se nos obliga a callar para que seamos c\u00f3mplices de la sanguinaria \u201cSeguridad\u201d, que no es otra cosa que la seguridad para que ejerzan el saqueo las transnacionales sin tener que escuchar la justa reivindicaci\u00f3n popular; una \u201cseguridad\u201d que se traduce en violaci\u00f3n de la soberan\u00eda alimentaria para las mayor\u00edas.<\/p>\n<p>5. Intervencionismo de EEUU apuntala la guerra y es peligro regional<\/p>\n<p>Los mismos que han convertido a una parte de los empobrecidos de Colombia en carne de ca\u00f1\u00f3n para proteger los intereses de las transnacionales y de una minor\u00eda criolla, permiten la instalaci\u00f3n de la amenaza imperialista contra nuestros hermanos de la regi\u00f3n. Hemos sido condenados a renunciar a la soberan\u00eda que heredamos de las campa\u00f1as libertadoras del siglo XIX, y asistimos a la instalaci\u00f3n de bases militares estadounidenses, desde donde se imponen las doctrinas de apisonamiento de los derechos humanos y el manejo del narcotr\u00e1fico como una herramienta m\u00e1s de dominaci\u00f3n. Los estadounidenses gozan de total impunidad para los cr\u00edmenes que cometan en Colombia, en virtud de la inmunidad que les es otorgada por el estado colombiano. Los EEUU justifican su intervencionismo bajo el pretexto de la \u201clucha contra el narcotr\u00e1fico\u201d, cuando en realidad \u00e9ste fortalece sus mismas arcas y asimismo a un gobierno y a sus estructuras narcoparamilitares, a la par que criminalizan al campesino cultivador de la hoja de Coca a sabiendas que \u00e9sta no es coca\u00edna.<\/p>\n<p>6. La paz no es degradar en extremo al opositor\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n<p>Son los mismos gobernantes que posan exhibiendo manos cortadas y lanzan carcajadas de j\u00fabilo al lado de cad\u00e1veres, los que pretenden convertirnos a todos en aplaudidores del exterminio. Son los mismos gobernantes que han puesto tarifas a la vida, impulsando los mal llamados \u2018falsos positivos\u2019 que no son otra cosa que asesinatos de civiles para implementar los montajes militaro-medi\u00e1ticos para la guerra sicol\u00f3gica: usando los cad\u00e1veres para el exhibicionismo necrof\u00edlico que busca degradar al opositor al presentarlo en bolsas negras, como pedazo de carne. Nosotros decimos que las y los colombianos no son pedazos de carne, y rechazamos dicha estrategia del terror estatal que enferma a la sociedad entera, degradando la \u00e9tica.<br \/>Se alza el clamor por una paz con justicia social para las mayor\u00edas: una paz que nazca del debate conjunto.<\/p>\n<p>7. Negociaci\u00f3n pol\u00edtica, cambios estructurales, cuestionar el modelo econ\u00f3mico<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n pol\u00edtica es el clamor del pueblo colombiano: implementar cambios estructurales de fondo que eliminen las condiciones de despojo, desigualdad y exclusi\u00f3n que han dado lugar a las m\u00faltiples formas de resistencia. Urge una verdadera reforma agraria, urge la cesaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica estatal de exterminar la oposici\u00f3n pol\u00edtica, el desmonte de la estrategia paramilitar, la cesaci\u00f3n de la entrega del pa\u00eds en concesiones a multinacionales (el 40% del pa\u00eds est\u00e1 hoy pedido por multinacionales mineras), el fin del sometimiento a la bota estadounidense. Se trata de replantear el modelo de desarrollo de la sociedad colombiana: el ser una econom\u00eda dependiente, concebida como una bodega de recursos, con un desarrollo end\u00f3geno nulo, es el gen de la guerra.<\/p>\n<p>No se trata de una negociaci\u00f3n superficial, ni de negociar prebendas a la \u2018reinserci\u00f3n\u2019 para los insurgentes, que lo \u00fanico que har\u00eda ser\u00eda reinsertar a miles de mujeres y hombres a la pesadilla del hambre que crece a diario en los cinturones de miseria de las ciudades. Tampoco se trata de negociar una \u2018reinserci\u00f3n\u2019 para avalar que luego miles de \u2018reinsertados\u2019 sufran el exterminio estando inermes, como ya ha sucedido m\u00e1s de una vez en la historia de Colombia. Apelamos a la responsabilidad social e hist\u00f3rica: no queremos avalar otro genocidio descomunal, ni podemos pretender que el campesino despojado se resigne a la indignidad.<\/p>\n<p>8. Redefinir las partes en conflicto con una visi\u00f3n integral, para caminar hacia la paz<\/p>\n<p>La paz no es un acuerdo solamente entre el gobierno y las guerrillas, porque las partes en este conflicto van m\u00e1s all\u00e1 de esa definici\u00f3n estrecha que lo \u00fanico que busca es quitarle su car\u00e1cter esencialmente social y econ\u00f3mico al conflicto: las partes somos todos los colombianos; tambi\u00e9n consideramos parte del conflicto a las transnacionales que se benefician del despojo fomentando masacres y desplazamientos poblacionales; a los Estados Unidos que constantemente intervienen en nuestros asuntos. Uno de los puntos medulares del problema es el negocio gigantesco que el complejo militar-industrial estadounidense y europeo tiene con el gobierno colombiano: la compra de aparatos de destrucci\u00f3n es financiada por el erario p\u00fablico, y por una creciente deuda externa que se le endosa de manera ileg\u00edtima a todo el pueblo colombiano.<\/p>\n<p>9. Por la paz con justicia social hasta la \u00faltima gota de nuestros sue\u00f1os<\/p>\n<p>No creemos en acuerdos que se basen s\u00f3lo en la entrega de armas, porque lo que sustentar\u00eda una verdadera paz en Colombia ser\u00eda que los codiciosos depusieran su codicia, cesaran la depredaci\u00f3n de los recursos de Colombia a costa del despojo y genocidio contra sus gentes. Para la paz har\u00eda falta que el latifundio, las transnacionales, el estamento militar, desactivaran su herramienta paramilitar; y que cesaran definitivamente las pretensiones del fuero penal militar y dem\u00e1s artima\u00f1as del l\u00fagubre aparato de impunidad que perpet\u00faa el horror. El gasto militar es descomunal: m\u00e1s de 12.000 millones de d\u00f3lares anuales; para la paz reclamamos que esta suma sea invertida en salud, educaci\u00f3n, vivienda, desarrollo end\u00f3geno.<\/p>\n<p>Queremos poder participar en el debate pol\u00edtico amplio, en la construcci\u00f3n social sin ser asesinados; queremos que cese el exterminio contra la reivindicaci\u00f3n social, que sean liberados los presos pol\u00edticos, que cese la desaparici\u00f3n forzada\u2026 Son algunos pasos.<\/p>\n<p>Nuestra intenci\u00f3n es acercarles al sue\u00f1o de un pueblo, que a fuerza de terrores se ha tardado en nacer. Hacemos un llamado a la opini\u00f3n p\u00fablica internacional para que se solidarice con el pueblo colombiano, y lo acompa\u00f1e en un proceso de negociaci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto social y armado. Entendemos que el conflicto es ante todo social, y deviene armado ante la intolerancia pol\u00edtica del estado, y que la guerra en Colombia tiene su principal factor de durabilidad en la alimentaci\u00f3n que los Estados Unidos suplen a los aparatos del estado.<br \/>\u00a0<br \/>En el coraz\u00f3n de Am\u00e9rica, al son de tambores, de gaitas, acordeones, el alma de un pueblo danza; custodia en la policrom\u00eda de su piel milenios de historia; guarda rec\u00f3nditos saberes susurrados por las selvas. Un pueblo llora sobre las tumbas desparramadas en su latitud silente. Latiendo est\u00e1 Colombia con una geograf\u00eda repleta de cantarinas cascadas, de multitud de verdes; se enrisca, se extiende, se oculta selv\u00e1tica, se asoma abisal y oce\u00e1nica; nada en ella es avaricia, es toda abundancia; su pueblo clama por vivir dignamente en el para\u00edso que unos pocos pretenden atesorar: \u201c\u00a1POR LA PAZ, HASTA LA \u00daLTIMA GOTA DE NUESTROS SUE\u00d1OS!\u201d<\/p>\n<p>Febrero 2012, desde la empat\u00eda esencial, equipo de colaboradores de<a href=\"http:\/\/www.es.lapluma.net\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=3256:colombia-manifiesto-por-la-paz-hasta-la-ultima-gota-de-nuestros-suenos&amp;catid=90:impunidad&amp;Itemid=422\" target=\"_blank\"> La Pluma<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=2\" target=\"_blank\">Firme aqu\u00ed el manifiesto&#8230; <\/a><\/p>\n<p>Si este enlace no funciona vaya a : <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=2\" target=\"_blank\">http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=2<\/a><\/p>\n<p>Traducciones disponibles : <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=3\" target=\"_blank\">English<\/a>,\u00a0 <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=4\" target=\"_blank\">Fran\u00e7ais<\/a>,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=5\" target=\"_blank\"> Deutsch.<\/a> <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=6\" target=\"_blank\">\u0395\u03bb\u03bb\u03b7\u03bd\u03b9\u03ba\u03ac<\/a><a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/campagne.asp?reference=6\" target=\"_blank\"><\/a><\/p>\n<p>Enlace a la noticia desde <a href=\"http:\/\/www.es.lapluma.net\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=3256:colombia-manifiesto-por-la-paz-hasta-la-ultima-gota-de-nuestros-suenos&amp;catid=90:impunidad&amp;Itemid=422\" target=\"_blank\">lapluma.net<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe en el coraz\u00f3n de Am\u00e9rica un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas,y ba\u00f1ado por dos oc\u00e9anos.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2696,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[85],"tags":[1928,674],"class_list":["post-2697","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional","tag-desaparicion","tag-paz"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/manifiesto%20cuadr.jpg?fit=410%2C410&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2697"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2697\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}