{"id":2592,"date":"2011-12-11T21:49:57","date_gmt":"2011-12-11T21:49:57","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2011\/12\/11\/presentaciel-documental-sobre-la-misma-tierra\/"},"modified":"2011-12-11T21:49:57","modified_gmt":"2011-12-11T21:49:57","slug":"presentaciel-documental-sobre-la-misma-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=2592","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n del Documental Sobre la misma tierra"},"content":{"rendered":"<p>Desde el Comit&eacute; de Solidaridad Internacionalista estamos orgullosos de invitaros, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 17, s&aacute;bado, a la presentaci&oacute;n del documental<strong> Sobre la misma tierra<\/strong> en el Centro de Historias (plaza de San Agust&iacute;n, 2) de Zaragoza a las 17,30 horas. El documental ha sido escrito y dirigido por Laura Sip&aacute;n y producido por el propio Comit&eacute; de Solidaridad. <!--more--> <\/p>\n<p>Estimados amigos y amigas,<\/p>\n<p>Desde el Comit&eacute; de Solidaridad Internacionalista estamos orgullosos de invitaros, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 17, s&aacute;bado, a la presentaci&oacute;n del documental Sobre la misma tierra en el Centro de Historias (plaza de San Agust&iacute;n, 2) de Zaragoza a las 17,30 horas. El documental ha sido escrito y dirigido por Laura Sip&aacute;n y producido por el propio Comit&eacute; de Solidaridad.<\/p>\n<p>El acto vendr&aacute; precedido por una cata de caf&eacute; colombiano y, tras la proyecci&oacute;n y el coloquio, se servir&aacute; un vino de la tierra.<\/p>\n<p>Sobre la misma tierra es un documental de 76&#39; sobre el problema del desplazamiento interno en Colombia. Colombia es el segundo pa&iacute;s del mundo, tras Sud&aacute;n, con m&aacute;s desplazados internos. Seg&uacute;n el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), desde los a&ntilde;os 80, el n&uacute;mero de personas desplazadas de sus hogares supera los 5 millones. A pesar de que la causa principal de este desplazamiento se ha achacado hist&oacute;ricamente al conflicto armado interno que vive el pa&iacute;s, un acercamiento m&aacute;s detallado al fen&oacute;meno, a trav&eacute;s de sus protagonistas, revela que las causas reales tiene una naturaleza y unos actores diferentes: los intereses econ&oacute;micos mundiales y el despojo que est&aacute;n realizando de los recursos del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>El documental est&aacute; estructurado en tres actos que hacen avanzar, en paralelo y de forma aristot&eacute;lica, las cuatro historias diferentes que lo componen. Dos de ellas transcurren en el campo, las otras dos ocurren en la ciudad. Se trata de mostrar el pasado y el futuro de un proceso en apariencia inevitable, el antes y el despu&eacute;s de ese desplazamiento, la amenaza y la conclusi&oacute;n, lo que puede evitarse y lo que ya sucedi&oacute;. A las comunidades amenazadas por el desplazamiento (las dos historias de mineros) y a los que ya sufrieron al desplazamiento interno (las dos historias de ciudad). <\/p>\n<p>Con la estructura de Sobre la misma tierra se busca que los protagonistas desgranen sus vidas de modo que, al final del &uacute;ltimo cr&eacute;dito final, el espectador haya entendido, haya sufrido y se haya emocionado con sus sue&ntilde;os. <br \/>El documental Sobre la misma tierra se enmarca dentro de la Campa&ntilde;a contra el Despojo en Colombia que est&aacute; llevando a cabo la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (RedHer, www.redcolombia.org). <\/p>\n<p><strong>Las historias que componen Sobre la misma tierra.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Serran&iacute;a de San Lucas. El campo. Dos historias de buscadores de oro<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de que Colombia no se encuentra entre los 8 principales productores de oro, las reservas mineral del preciado mineral se estiman como unas de las m&aacute;s altas del planeta. Desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, mineros artesanales han extra&iacute;do oro en las principales zonas mineras (Antioquia, Bol&iacute;var, Cauca y Nari&ntilde;o). <\/p>\n<p>Apenas una d&eacute;cada atr&aacute;s, las multinacionales mineras de oro entraron a trabajar en el pa&iacute;s. En la actualidad, seis de las diez principales empresas mineras mundiales de oro operan en Colombia. Adem&aacute;s del impacto social que deja a cientos de familias sin casa ni empleo, la miner&iacute;a de oro a cielo abierto es una de las extracciones m&aacute;s da&ntilde;inas para el medio ambiente. Hoy en d&iacute;a, Colombia es el segundo pa&iacute;s con mayor diversidad ecol&oacute;gica del mundo, tras Brasil, y el primero en n&uacute;mero de especies de aves, pero toda esa biodiversidad, obviamente, est&aacute; en peligro. Por ejemplo, la megaminer&iacute;a de oro en alta monta&ntilde;a necesita 1.000 litros de agua por segundo para la obtenci&oacute;n de un solo gramo de oro, es decir, en un d&iacute;a de explotaci&oacute;n se usa la misma cantidad de agua que consume una ciudad de 600.000 habitantes en un d&iacute;a. Adem&aacute;s, la miner&iacute;a a cielo abierto contamina el aire por el polvo y deja tras de s&iacute; suelos est&eacute;riles, o t&oacute;xicos por el cianuro, que terminan secando los recursos h&iacute;dricos de la zona. <\/p>\n<p>Las historias de que narramos muestran c&oacute;mo han operado esas empresas en las zonas donde tradicionalmente los mineros artesanales hab&iacute;an buscado oro, las relaciones entre unos y otros, y c&oacute;mo en esas monta&ntilde;as lejanas, ocultas de los ojos del mundo, y de sus leyes, los derechos humanos no tienen validez. Sus protagonistas, mineros artesanales que se resisten a abandonar sus tierras frente a las presiones de las empresas multinacionales (Anglo Gold Ashanti, Greystar Resources, CVS Exploration, Gold Corp, R&iacute;o Tinto Limited, Cambridge Mineral Resources, De Beira Goldfields, entre otras), sufren el abandono del estado colombiano y las masacres de los grupos paramilitares, con relaciones probadas con el narcotr&aacute;fico, pol&iacute;ticos y empresas multinacionales. <\/p>\n<p>Los buscadores de oro son hombres y mujeres humildes, capaces de leer la tierra y entenderla, de bajar a sus enfermos en camilla caminando todo un d&iacute;a, de construir con picos de hierro las carreteras y escuelas que el estado colombiano prefiere olvidar. Ellos nos mostraran los condicionantes que tienen para seguir trabajando una tierra que les pertenece y las presiones que les pueden llevar a desplazarse a los cinturones de miseria de las grandes ciudades. <\/p>\n<p><strong>Cali. La ciudad. Los dos huecos del desplazado<\/strong><\/p>\n<p>Millones de personas huyen por miedo, por la violencia de los grupos armados del conflicto, por hambre, por desconsuelo y soledad gubernamental de sus campos, de sus costas y llegan a las ciudades como por inercia o siguiendo algo de ese extra&ntilde;o sue&ntilde;o que se contagia y desvanece por todo el planeta. Huyen como campesinos y llegan como desplazados, con el mismo hambre, con el mismo miedo, con mucha m&aacute;s desolaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Colombia es uno de los pa&iacute;ses del mundo con mayor desigualdad social en el reparto de riqueza seg&uacute;n el &iacute;ndice Guini. Esto puede constatarse en cualquiera de sus ciudades, donde extensos cinturones de pobreza se extienden en sus afueras y llegan a ser m&aacute;s grandes, y con mayor n&uacute;mero de poblaci&oacute;n que la propia ciudad.<\/p>\n<p>Las dos historias de desplazados urbanos las grabamos en Cali, la gran ciudad colombiana de la zona suroccidental. Hasta Cali han llegado millones de refugiados por causa de la violencia del conflicto armado, pero tambi&eacute;n del narcotr&aacute;fico, el paramilitarismo y las grandes plantaciones monocultivo de palma aceitera y las minas de cielo abierto. Las cifras oficiales tasan el desempleo en torno a un 20% de la poblaci&oacute;n, pero las organizaciones de derechos humanos y sindicatos cifran en un 80% la poblaci&oacute;n que no tiene ingresos fijos y viven de lo que denominan &ldquo;rebusque&rdquo;, salir a ver qu&eacute; sale cada d&iacute;a. Esta circunstancia se ceba especialmente en los refugiados internos, normalmente campesinos y campesinas sin ninguna preparaci&oacute;n acad&eacute;mica reglada a los que s&oacute;lo queda la mendicidad, el rebusque en las basuras, el narco o el sicariato para ganarse la vida. <\/p>\n<p>Estas son las circunstancias en la que se mueven las dos historias que transcurren en Cali. En la primera de ellas, nuestros personajes son adolescentes de entre 14 y 16 a&ntilde;os que sue&ntilde;an con ser futbolistas.&nbsp; Es su manera de escapar, aunque sea por momentos, de la violencia de su entorno. Son desplazados de segunda generaci&oacute;n, hijos de desplazados. Sus padres se fueron de sus tierras por miedo, o por hambre, o por el robo de sus tierras, o por todas las cosas juntas, y llegaron a esos barrios suburbiales cargando muy pocas posesiones pero alguna esperanza. <\/p>\n<p>La realidad es que se encontraron con ninguna salida laboral, sin ingresos, y sin posibilidad de dar a sus hijos ni educaci&oacute;n ni salud, ya que el estado colombiano no provee de ninguno de esos derechos. Esos adolescentes crecidos sin madurar sue&ntilde;an con sus canchas de f&uacute;tbol diarias y aunque juegan en equipos profesionales de la ciudad no pueden ir a entrenar cada d&iacute;a porque la buseta cuesta 1 euro entre ida y vuelta, 2.600 pesos colombianos, justo el dinero para comer. Son sus conflictos diarios. A trav&eacute;s de ellos conoceremos la realidad de los menores desplazados.<\/p>\n<p>Nuestra otra protagonista, Tarcila, vive con sus tres hijos en 25 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. Tarcila dej&oacute; su casa en la Costa Pac&iacute;fica por la presi&oacute;n de los grupos paramilitares y se fue a los barrios de desplazados de Cali. Su d&iacute;a a d&iacute;a es muy complicado pero tiene mucha energ&iacute;a. Se despierta a las 4 de la ma&ntilde;ana para dejarlo todo preparado en la casa. A las 6 se va a trabajar como asistenta de hogar y vuelve a casa por la noche. Sin embargo, Los s&aacute;bados trabaja s&oacute;lo hasta el mediod&iacute;a porque luego va a una escuela sindical toda la tarde para sacarse el bachillerato. Tarcila se ha integrado en las organizaciones sociales que luchan por autogestionarse para mejorar sus condiciones de vida. Ello hace que sean tildadas de guerrilleros por las fuerzas del orden en numerosas ocasiones. <br \/>Tarcila nos mostrar&aacute; la capacidad de superaci&oacute;n del ser humano, c&oacute;mo la uni&oacute;n y la organizaci&oacute;n hacen la fuerza, las posibilidades de encontrar la dignidad y la esperanza en medio de las condiciones m&aacute;s adversas.&nbsp; <\/p>\n<p><strong><br \/>Cr&eacute;ditos y ficha t&eacute;cnica<\/p>\n<p>Sobre la misma tierra<br \/>Documental, 76 minutos. <\/p>\n<p>IDEA ORIGINAL: Comit&eacute; de Solidaridad Internacionalista (ZARAGOZA)<br \/>DIRECCI&Oacute;N Y FOTOGRAF&Iacute;A: Laura Sip&aacute;n (ZARAGOZA)<br \/>PRODUCCI&Oacute;N: Mario de los Santos (ZARAGOZA)<br \/>EDICI&Oacute;N: Emma Tusell (MADRID)<br \/>SONIDO DIRECTO: Maribel Becerra (COLOMBIA)<br \/>POSPRODUCCI&Oacute;N DE SONIDO: Jos&eacute; Manuel Huerta (Laboratorio Audiovisual de Zaragoza) <br \/>CORRECCI&Oacute;N DE COLOR: Gonzalo P&eacute;rez (ZARAGOZA)<br \/>DISTRIBUCI&Oacute;N: Tropo Editores (ZARAGOZA)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>      <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"images\/stories\/videos\/tierrag.jpg\" alt=\" \" width=\"500\" height=\"708\" \/><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el Comit&eacute; de Solidaridad Internacionalista estamos orgullosos de invitaros, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 17, s&aacute;bado, a la presentaci&oacute;n del documental Sobre la misma tierra en <a href=\"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=2592\" class=\"read-more-link\">[more&#8230;]<\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2591,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[80],"tags":[],"class_list":["post-2592","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-despojo"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/tierrap2.jpg?fit=170%2C126&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2592","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2592"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2592\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2591"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}