{"id":2452,"date":"2011-10-05T20:40:48","date_gmt":"2011-10-05T20:40:48","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2011\/10\/05\/la-madre-tierra-es-de-quien-la-cuida-los-territorios-son-de-los-pueblos-la-soberanes-popular\/"},"modified":"2021-07-02T12:41:50","modified_gmt":"2021-07-02T15:41:50","slug":"la-madre-tierra-es-de-quien-la-cuida-los-territorios-son-de-los-pueblos-la-soberanes-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=2452","title":{"rendered":"La Madre Tierra es de quien la cuida, los territorios son de los pueblos, la soberan\u00eda es popular"},"content":{"rendered":"<p>11.500 delegadas y delegados de las organizaciones campesinas y de  trabajadores y trabajadoras del campo y las ciudades, de los pueblos  ind&iacute;genas y afrodescendientes, de pobladores urbanos, las organizaciones  de v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes de Estado y de v&iacute;ctimas del desarrollo  capitalista,&nbsp; nos hemos reunido en Cali entre el 30 de septiembre y el 4  de octubre de 2011 en torno de la defensa de la vida y de la Madre  Tierra, para ratificar nuestra voluntad de trabajo y movilizaci&oacute;n  conjunta, y continuar el proceso de legislaci&oacute;n propia sobre el  territorio.&nbsp;  <!--more--> <\/p>\n<p>1. Hemos venido a defender la vida y la Madre Tierra. Hemos comprobado que la&nbsp; &uacute;nica opci&oacute;n de vida no es el consumismo, la adicci&oacute;n al petr&oacute;leo, la destrucci&oacute;n de la naturaleza y la econom&iacute;a impulsada por la guerra. Los aqu&iacute; presentes ya venimos construyendo la alternativa: territorios gobernados por las comunidades, relaciones sociales y de trabajo equitativas e igualitarias, econom&iacute;as sustentables donde impera el uso respetuoso de los bienes de la naturaleza, decisi&oacute;n aut&oacute;noma sobre la producci&oacute;n de alimentos, <\/p>\n<p>Lamentamos que el gobierno y algunos medios de comunicaci&oacute;n insistan en se&ntilde;alar que estos prop&oacute;sitos, y las movilizaciones que realizamos para concretarlos, sean amenazas terroristas. Como ha dicho el editorial de El Tiempo del 3 de octubre, hay un aumento sensible de la movilizaci&oacute;n popular; pero se equivoca al ver que tras estas acciones est&aacute; la presencia insurgente. El uso rutinario del se&ntilde;alamiento les impide ver que detr&aacute;s de la movilizaci&oacute;n social en realidad est&aacute; la respuesta indignada de la gente frente a la destrucci&oacute;n de la naturaleza, la invasi&oacute;n de los territorios por las industrias extractivas, el despojo de los bienes naturales, la continuidad de una estructura agraria inicua &#8211;denunciada estos d&iacute;as en el Informe de PNUD. <\/p>\n<p>2. Dos tesis hemos confirmado: la profunda inequidad del sistema pol&iacute;tico y socio-econ&oacute;mico que rige a Colombia, y la oposici&oacute;n del bloque pol&iacute;tico en el poder para transformar ese modelo y reformarse a s&iacute; mismo. Por el contrario: el pa&iacute;s sigue secuestrado por las mafias y la parapol&iacute;tica, y las acciones que el gobierno nacional dice realizar para enfrentar estos sectores evidencian que no ir&aacute; a la ra&iacute;z del problema &#8211;la persistencia del latifundio armado y la alianza de &eacute;ste con la oligarqu&iacute;a industrial y financiera&#8211;, y por el contrario utilizar&aacute; la justa aspiraci&oacute;n social de combatir el paramilitarismo y el despojo de tierras, para ajustar a&uacute;n m&aacute;s el modelo territorial a los requerimientos del capital. <\/p>\n<p>Esta certeza ratifica lo que venimos diciendo de tiempo atr&aacute;s. Que no ser&aacute; en los espacios de la institucionalidad donde los sectores populares encontraremos la respuesta a nuestras exigencias por los derechos; que nos ha tocado legislar y actuar por nuestra propia cuenta para garantizarlos; que debemos ir m&aacute;s all&aacute; de ser oposici&oacute;n pol&iacute;tica, y construir por nuestro lado y a nuestro modo el pa&iacute;s que so&ntilde;amos y queremos. Nuestra intervenci&oacute;n en espacios gubernamentales para exigir el cumplimiento de las obligaciones del Estado frente a los derechos humanos, solo tiene sentido si al mismo tiempo en las comunidades construimos gobierno propio y fortalecemos nuestra capacidad de ordenar la vida y el territorio. <\/p>\n<p>3. El conjunto de las medidas legislativas y de pol&iacute;ticas que los &uacute;ltimos gobiernos vienen impulsando o pretende llevar a cabo &#8211;la conversi&oacute;n de Colombia en una mina a cielo abierto, la imposici&oacute;n de las llamadas &ldquo;locomotoras del progreso&rdquo;, la entrega del campo a las Zonas de Desarrollo Empresarial, la adjudicaci&oacute;n del pa&iacute;s a la industria minero-energ&eacute;tica, el estrangulamiento de los r&iacute;os y las aguas, en suma, volver a Colombia una zona franca de 200 millones de hect&aacute;reas,&#8211; no es otra cosa que la agenda del capital nacional y transnacional, y se sintetizan en lo que podemos llamar la &ldquo;privatizaci&oacute;n de los territorios&rdquo;, es decir, quitarle a la sociedad y los pueblos el derecho de ordenar y gobernar sus espacios de vida y entreg&aacute;rselos al capital privado. <\/p>\n<p>Cada una de las luchas que nuestros pueblos vienen dando los &uacute;ltimos meses, son para enfrentar este despojo. En Santurb&aacute;n (Santander) para que las decisiones sobre el agua las adopten las comunidades que la beben; en el Quimbo (Huila) e Hidroituango (Antioquia) para que la elecci&oacute;n entre comida para las comunidades o energ&iacute;a para las transnacionales sea una decisi&oacute;n de los pobladores y no de las burocracias al servicio del capital; en Puerto Gait&aacute;n (Meta) para restituir al pa&iacute;s el patrimonio del subsuelo; en La Toma (Cauca) para que las comunidades afrodescendientes sigan mandando sobre sus fuentes de vida; en La Colosa (Tolima) para seguir siendo los due&ntilde;os de su agua y de su vida; en el norte del Cauca ind&iacute;gena, para que el TLC con los Estados Unidos no despoje a los pueblos de su autonom&iacute;a alimentaria; en Bah&iacute;a M&aacute;laga (Valle), Bah&iacute;a Solano (Choc&oacute;) y Bah&iacute;a Portete para que los puertos no destruyan la base alimentaria de las comunidades; en San Andr&eacute;s para que los raizales no sean desterrados en su propia tierra; en las grandes ciudades para que las zonas francas y los puertos secos no sean sitios prohibidos para la poblaci&oacute;n; en Teorama y El Tarra para impedir que la Madre Tierra sea profanada. Cada una de estas luchas populares son para impedir la desterritorializaci&oacute;n y el despojo.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>4. Aunque v&iacute;ctimas del desarrollo y del despojo, nuestras comunidades han pasado a ser defensoras de la soberan&iacute;a que el Estado -que deber&iacute;a ser su garante- ha abandonado en la feria de la &ldquo;confianza inversionista&rdquo;. La reactivaci&oacute;n de las luchas sociales populares en Colombia se vienen dando justo por el camino de defender la Madre Tierra, los territorios y la soberan&iacute;a nacional. <\/p>\n<p>Se trata de una din&aacute;mica similar en todo el mundo. La captura de los Estados por los intereses privados ha despertado una ola de indignaci&oacute;n en Europa, Suram&eacute;rica y los Estados Unidos contra el despojo de la econom&iacute;a y la vida p&uacute;blica. Todos ellos reclaman, igual que nosotros y nosotras, el derecho de dirigir sus vidas, sus econom&iacute;as y sus pa&iacute;ses. No dudamos en decir que somos parte de &eacute;sos, los indignados y las indignadas del mundo. <\/p>\n<p>5. Los pueblos, organizaciones y procesos asistentes hemos adoptado 7 mandatos tem&aacute;ticos, 10 macroregionales y un Mandato de Mandatos sobre Tierras, Territorios y Soberan&iacute;as. Se trata de compromisos serios en la construcci&oacute;n del nuevo pa&iacute;s, adquiridos por organizaciones y procesos que asumimos la responsabilidad de realizarlos. Entre ellos consideramos de vital importancia los siguientes: <\/p>\n<p>Consolidar la unidad del movimiento y las organizaciones populares para cuidar a la Madre Tierra, defender los territorios y consolidar la soberan&iacute;a popular. El esp&iacute;ritu unitario y fraternal que nos ha acompa&ntilde;ado en este Congreso, tendr&aacute; que converger en un gran Movimiento Social y Popular por la Tierra, el Territorio y la Soberan&iacute;a. Un primer paso es la conformaci&oacute;n de un espacio de coordinaci&oacute;n de los procesos que nos sumamos a estos mandatos.<br \/>&nbsp; <br \/>El segundo mandato general es cuidar la Madre Tierra y reconocerle sus derechos. Quien no cuida la Madre Tierra no la merece. Y no la merecen los que destruyen las fuentes de agua para explotar oro o petr&oacute;leo. Este Congreso ha mandatado prohibir la gran miner&iacute;a y la explotaci&oacute;n petrolera desaforada. En consecuencia, ha declarado no grata e ilegal la presencia en nuestros territorios de la Anglo Gold Ashanti, la BHP Billiton, Xtrata, Pacific Rubiales, Cosigo Resources, Smurfitt Kappa, Cemex, Medoro Resources, Grey Star (hoy Eco Oro Minerals Corp) y Uni&oacute;n Fenosa, por su participaci&oacute;n directa en agresiones a las comunidades y territorios, y su atentado sistem&aacute;tico a la soberan&iacute;a nacional. Les notificamos que acudiendo al derecho ancestral de ind&iacute;genas y afrodescendientes, a los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra, al derecho a la vida y paz, y a las normas constitucionales y del derecho internacional de los derechos humanos, realizaremos las acciones que correspondan para impedir su presencia, para que salgan del pa&iacute;s y sean sancionados.<br \/>&nbsp;<br \/>El tercer mandato es realizar &ndash;como organizaciones sociales populares&#8211; todas las acciones pol&iacute;ticas civiles para construir un camino hacia la soluci&oacute;n pol&iacute;tica del conflicto armado. La guerra en nuestros territorios altera profundamente la armon&iacute;a de las comunidades y de la naturaleza, y no es posible esperar mejoras en los derechos humanos si el conflicto contin&uacute;a. El derecho a la paz solo se cumplir&aacute; si la realizamos nosotros y nosotras mismas con la resistencia a la guerra, la exigencia a los actores armados para que respeten el derecho humanitario &#8211;en especial la oposici&oacute;n a que el cuerpo de las mujeres sea utilizado como bot&iacute;n de guerra&#8211;, y las acciones directas de desmilitarizaci&oacute;n de nuestros territorios. El pueblo colombiano y todas sus expresiones sociales adoptaremos una agenda de di&aacute;logos nacional y regionales en el Congreso Nacional de Paz que tendr&aacute; lugar el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, al cual nos convocamos. <\/p>\n<p>El cuarto mandato general es profundizar la liberaci&oacute;n de la Madre Tierra y la realizaci&oacute;n participativa de la reforma agraria. No permitiremos que en el lugar de los grandes latifundios del narcotr&aacute;fico y el paramilitarismo, que deben ser desmantelados, se instale el gran latifundio de los conglomerados agroindustriales. Por el contrario, esas tierras &ndash;robadas en cientos de a&ntilde;os a ind&iacute;genas, campesinos y afrodescendientes&#8211; deben restituirse a nuestras comunidades. Ocuparemos pac&iacute;ficamente lo que por historia y por derecho nos pertenece; y all&iacute; donde se puedan presentar diferencias sobre los derechos territoriales de cada pueblo o sector, acudiremos a los principios de la unidad y el respeto inter&eacute;tnico para resolverlas.<\/p>\n<p>El quinto mandato general es constituir a las organizaciones sociales y comunidades como protectoras del agua. Desde el ejercicio del gobierno propio y autoridad, abordaremos el manejo, gesti&oacute;n y protecci&oacute;n de las fuentes de agua, confrontando su privatizaci&oacute;n y degradaci&oacute;n producto de la expansi&oacute;n de la frontera agropecuaria y minero-energ&eacute;tica y el desarrollo de megaproyectos que amenazan su disponibilidad.<\/p>\n<p>El sexto mandato general es construir una econom&iacute;a propia y articulada de los pueblos, no supeditada al mercado global, que garantice la soberan&iacute;a y autonom&iacute;a alimentarias y los saberes asociados a las semillas, las plantas y los alimentos. Vamos a fortalecer las pr&aacute;cticas de producci&oacute;n, transformaci&oacute;n, intercambio y consumo culturalmente apropiadas, socialmente justas y en armon&iacute;a con la vida; no utilizaremos ni permitiremos agrot&oacute;xicos y transg&eacute;nicos; impediremos la presencia de los agrocombustibles, plantaciones forestales y otros monocultivos que amenazan nuestra soberan&iacute;a territorial y alimentaria.<\/p>\n<p>El s&eacute;ptimo mandato es realizar una reforma de territorial del pa&iacute;s que contenga un ordenamiento territorial urbano popular democr&aacute;tico de las regiones reconociendo la diversidad y las diferencias tanto de pueblos que habitan al interior de los territorios urbanos, como entre las ciudades de Colombia.<\/p>\n<p>El octavo mandato general es emprender todas las acciones necesarias hasta que los responsables intelectuales y materiales del exterminio contra nuestros pueblos sean juzgados. Recogemos las semillas de vida, memoria, verdad, justicia y reparaci&oacute;n, sembradas por las luchadoras y luchadores populares en la defensa de la vida y de la Madre Tierra, y v&iacute;ctimas de este conflicto.<\/p>\n<p>Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as presentes en Congreso han aprobado un mandato adicional: debemos consolidar espacios para que deliberen y sus aportes sean tenidos en cuenta. El futuro del territorio est&aacute; en peligro si no despertamos sus corazones y sus conciencias para que lo defiendan. Obedeciendo su palabra mayor, generaremos siempre los espacios donde los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de nuestros pueblos puedan pensar y construir el pa&iacute;s de sus sue&ntilde;os. <\/p>\n<p>&Eacute;stos son los mandatos de los pueblos y las organizaciones populares. Los cumpliremos. Nos movilizaremos en calles y campos para hacerlos realidad. Llamamos a todos y todas a comprometerse con ellos, a la intelectualidad a sumarse a esta construcci&oacute;n de pa&iacute;s, a los partidos pol&iacute;ticos populares a acatarlos. <\/p>\n<p>Cansados de obedecer. Cansados de ser consultados mientras otros deciden. Queremos gobernar. &iexcl;Vamos a gobernar en nuestros territorios!<\/p>\n<p>La Madre Tierra es de quien la cuida, los territorios son de los pueblos, <br \/>la soberan&iacute;a es popular<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11.500 delegadas y delegados de las organizaciones campesinas y de trabajadores y trabajadoras del campo y las ciudades, de los pueblos ind&iacute;genas y afrodescendientes, de <a href=\"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=2452\" class=\"read-more-link\">[more&#8230;]<\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2451,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1642,160,1928,2108,404,106],"class_list":["post-2452","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-congreso-de-los-pueblos","tag-derechos-humanos","tag-desaparicion","tag-desplazamiento","tag-multinacionales","tag-paramilitarismo"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/campesino2.jpg?fit=140%2C105&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2452"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8320,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2452\/revisions\/8320"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2451"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}