{"id":1799,"date":"2010-08-03T04:42:18","date_gmt":"2010-08-03T04:42:18","guid":{"rendered":"http:\/\/redcolombia.org\/wordpress\/2010\/08\/03\/20-ade-la-masacre-de-campamento-una-obra-mde-qlos-doce-aplesq\/"},"modified":"2021-07-02T12:27:32","modified_gmt":"2021-07-02T15:27:32","slug":"20-ade-la-masacre-de-campamento-una-obra-mde-qlos-doce-aplesq","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=1799","title":{"rendered":"20 a\u00f1os de la masacre de Campamento, una obra m\u00e1s de \u00abLos doce ap\u00f3stoles\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>En la vereda La Solita, ubicada en el municipio de Campamento, norte  antioque&ntilde;o, la noche del 5 de junio de 1990 fueron asesinados 6 miembros  de una misma familia. Dos mujeres, dos hombres y dos ni&ntilde;as de 8 y 11  a&ntilde;os respectivamente, fueron las v&iacute;ctimas. La masacre fue perpetrada por  miembros de las fuerzas armadas oficiales y paramilitares al servicio  del grupo paramilitar &ldquo;Los 12 ap&oacute;stoles&rdquo;, que seg&uacute;n el testimonio del  mayor retirado de la Polic&iacute;a, Juan Carlos Meneses, era comandado por  Santiago Uribe V&eacute;lez y tambi&eacute;n recib&iacute;an &oacute;rdenes del cura Gonzalo Javier  Palacios Palacios, quien era el ayudante de p&aacute;rroco de Yarumal.  <!--more--> <br \/>&nbsp;La CJL retoma los hechos para sacarlos del olvido, para contribuir a la memoria hist&oacute;rica y para luchar en contra de la impunidad en la que a&uacute;n se amparan los autores del crimen, pues 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, nadie ha sido condenado por los hechos.<\/p>\n<p>Todo empez&oacute; el 18 de abril de 1990, cuando se cometi&oacute; la masacre de Puerto Valdivia, Antioquia, en la que cinco campesinos fueron detenidos en la finca La Esperanza, por una patrulla del Batall&oacute;n de Infanter&iacute;a N&ordm;10, perteneciente a la IV Brigada, y posteriormente fueron torturados, asesinados y sepultado en fosas comunes para luego ser presentados como guerrilleros del frente n&uacute;mero 18 de las FARC, abatidos en combate. Hechos por los que un juez penal militar dict&oacute; auto de detenci&oacute;n contra ocho miembros de la instituci&oacute;n armada presuntamente comprometidos, la providencia cobij&oacute; a los entonces capitanes Jos&eacute; Casta&ntilde;eda Rubiano y Ricardo Rodr&iacute;guez Aguirre, al subteniente Juan Jos&eacute; Barriga, a los sargentos Iv&aacute;n Barriga, Hugo Sarmiento y Luis Alvarez y a los H&eacute;ctor Mausa Silva y Jos&eacute; Bacres.<\/p>\n<p>Los campesinos asesinados en Puerto Valdivia eran simpatizantes o pertenec&iacute;an a la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica (UP), y por ellos su homicidio fue tomado como un mensaje para los habitantes del pueblo. Sin embargo, esto no amedrent&oacute; a los pobladores ya que llevaron a cabo una marcha en rechazo de los hechos y exigiendo la salida del Ej&eacute;rcito de la zona. Entre los l&iacute;deres de la manifestaci&oacute;n se hallaba la familia L&oacute;pez, quien era reconocida por su militancia no s&oacute;lo en la UP sino tambi&eacute;n en el Partido Comunista Colombiano.<\/p>\n<p>La marcha tuvo represalias y a los pocos d&iacute;as en el pueblo empezaron a circular panfletos cuyo s&iacute;mbolo era una calavera, en los que se estigmatizaba a los pobladores de guerrilleros. Adem&aacute;s, circularon listas negras con nombres de familias campesinas, entre las que figuraba la familia L&oacute;pez, quien para entonces, al igual que los labriegos brutalmente asesinados, tambi&eacute;n viv&iacute;a en la finca La Esperanza.<\/p>\n<p>El desplazamiento y las amenazas<\/p>\n<p>La amenaza contra sus vidas iba creciendo, al punto que la familia L&oacute;pez se vio obligada a pasar las noches refugiados en el bosque, lejos de su rancho, y durante el d&iacute;a, a alimentar los animales que criaban a escondidas. Una tarde, antes de oscurecer, un carretero subi&oacute; a avisarles que el Ej&eacute;rcito ya sub&iacute;a para matarlos, entonces tomaron la decisi&oacute;n de abandonarlo todo y salir desterrados. Al anochecer partieron Marta Mar&iacute;a L&oacute;pez Gaviria, de 35 a&ntilde;os y su esposo Francisco; Luis Giraldo L&oacute;pez Gavir&iacute;a, de 48 a&ntilde;os; Ana Yoly Duque L&oacute;pez, de 11 a&ntilde;os, Marta Milena Duque G&oacute;mez, de 8 a&ntilde;os, Elvia Rosa Velasquez Espinoza, de 22 a&ntilde;os, quien estaba embarazada y Mar&iacute;a Eugenia L&oacute;pez con sus tres hijos menores de edad. En el camino se dividieron, Mar&iacute;a Eugenia parti&oacute; a Medell&iacute;n con sus tres hijos y Marta Mar&iacute;a se dirigi&oacute; a al municipio de Campamento con el resto de la familia.<\/p>\n<p>En Medell&iacute;n, Mar&iacute;a Eugenia fue v&iacute;ctima de un allanamiento sin orden judicial por parte de miembros del Ej&eacute;rcito de la IV Brigada en su domicilio ubicado en el barrio Pedregal, en el que no se le encontr&oacute; nada, y d&iacute;as despu&eacute;s recibi&oacute; llamadas amenazantes a su tel&eacute;fono fijo en el que le advert&iacute;an &ldquo;ya los tenemos ubicados&rdquo;.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s del episodio de Puerto Valdivia, Mar&iacute;a Eugenia tambi&eacute;n ven&iacute;a siendo hostigada por denunciar reiteradamente la detenci&oacute;n y desaparici&oacute;n, el 28 de marzo de 1990, de sus dos amigos Olga Luz Echavarr&iacute;a Areiza, de 17 a&ntilde;os,&nbsp; y Eli&eacute;cer P&eacute;rez Morales, de 29 a&ntilde;os, ambos militantes de la UP, quienes pretend&iacute;an viajar desde Medell&iacute;n a Taraz&aacute; . Sin embargo, hicieron un descenso del bus en Yarumal, Antioquia, frente a la Cooperativa de Trasporte Coonorte, ubicada en diagonal del Comando policial, all&iacute;, aproximadamente a las 11 de la ma&ntilde;ana agentes de la polic&iacute;a del municipio los detuvieron y los ingresaron al comando, hecho que es confirmado por un t&iacute;o de Olga que observ&oacute; todo, y desde entonces no se supo m&aacute;s de su paradero.<\/p>\n<p>La masacre<\/p>\n<p>Marta Mar&iacute;a, ya se hab&iacute;a establecido en el municipio de Campamento con el resto de la familia, aunque sab&iacute;an que iba a ser de manera temporal porque present&iacute;an que pronto los encontrar&iacute;an. Hac&iacute;an una parada ah&iacute; porque Elvia Rosa acababa de tener el beb&eacute;. La parada se prolongo 2 meses y en esos d&iacute;as Darwin, de 8 a&ntilde;os, el hijo de Mar&iacute;a Eugenia, viaj&oacute; a Campamento a visitar a su abuela Marta.<\/p>\n<p>El 5 de junio, Mar&iacute;a Eugenia recibi&oacute; la llamada de Marta, su madre, en la que le informaba que ya se iban de Campamento, y que &ldquo;hab&iacute;an conseguido una tierrita en Anor&iacute;, buena para vivir y trabajarla&rdquo;. Mar&iacute;a Eugenia le pregunt&oacute; que cu&aacute;ndo se pensaban ir, y la madre le contest&oacute; que ese mismo d&iacute;a y que lo har&iacute;an antes de que aclarara, o de que amaneciara, para que nadie los viera partir y as&iacute; nadie sabr&iacute;a que se ir&iacute;an ni para d&oacute;nde.<\/p>\n<p>Esa noche, todos se acostaron temprano menos Marta que estaba ultimando detalles antes de partir. A las 11 de la noche alguien toc&oacute; la puerta y una voz masculina, de forma grosera, pidi&oacute; que le abrieran y le dieran comida. Marta respondi&oacute; que ya era muy tarde y que no iba a abrir, fue cuando el sujeto se enoj&oacute; y alguien arrojo un artefacto explosivo, al parecer una granada, al techo del rancho. La explosi&oacute;n se dio sobre la parte donde dorm&iacute;an Luis Giraldo L&oacute;pez Gavir&iacute;a, el hermano de Marta, y Hern&aacute;n Quintero, un amigo de la familia.<\/p>\n<p>Acto seguido la casa empez&oacute; a ser abaleada, las balas entraban por todas partes, fue cuando Francisco Luis Duque, el esposo de Marta, sac&oacute; su arma de caza y sali&oacute; a responder al tiroteo hiriendo a uno de los uniformados. Francisco logr&oacute; escapar e internarse en los matorrales pero eso enfureci&oacute; a las aproximadamente 12 personas, uniformados y de civil, que dispararon contra la casa hasta que al interior sus habitantes dejaron de gritar.<\/p>\n<p>El grupo armado ingres&oacute; al rancho y empezaron a disparar de adentro para afuera, en ese momento se dieron cuenta que hab&iacute;a un sobreviviente, era Darwin, el hijo de Mar&iacute;a Eugenia. El ni&ntilde;o escuch&oacute; que una voz dijo &ldquo;qu&eacute; hacemos, mi cabo, lo matamos pa&rsquo; no dejar sobrevivientes&rdquo;. A lo que el cabo respondi&oacute;: &ldquo;No porque necesitamos un testigo que diga que fue la guerrilla la que los mat&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Darwin, de 8 a&ntilde;os, fue sacado del rancho y como escuch&oacute; el llanto del beb&eacute; quiso ingresar de nuevo para sacarlo, pero lo golpearon, le ara&ntilde;aron la cara y lo encerraron en un ba&ntilde;o que hab&iacute;a afuera, mientras le segu&iacute;an disparando a la casa con el beb&eacute; adentro. Darwin cuenta que hab&iacute;a gente con el uniforme de la polic&iacute;a, con el uniforme del Ej&eacute;rcito y de civil, incluso recuerda que hab&iacute;a una mujer vestida de camuflado, apostada en el suelo y que &ldquo;con una metralleta de esas que tienen tr&iacute;pode, disparaba a la casa&rdquo;.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n la versi&oacute;n de Darwin y los vecinos, los disparos dejaron de sonar como a las 2 de la madrugada. Los uniformados sacaron al ni&ntilde;o del ba&ntilde;o, y empezaron a irse caminando calmadamente, pero antes de partir, uno de ellos dijo: &ldquo;se cumpli&oacute; el objetivo mi cabo&rdquo;, mientras que otro, entre risas, le dijo a Darwin: &ldquo;si alguien pregunta qui&eacute;n hizo esto, diga que fueron los elenos&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando se fueron, Darwin ingres&oacute; al rancho a ver c&oacute;mo estaba el beb&eacute; y lo encontr&oacute; inexplicablemente vivo aunque ten&iacute;a un pie herido por causa de las esquirlas de una granada. Al otro d&iacute;a apareci&oacute; Francisco, el esposo de Marta, a quien la polic&iacute;a intent&oacute; detener y trasladar a Yarumal, municipio aleda&ntilde;o a Campamento, detenci&oacute;n que fue impedida por el personero de este &uacute;ltimo municipio, y tambi&eacute;n llegaron los medios de comunicaci&oacute;n y los encargados de hacer el levantamiento de cad&aacute;ver.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia no se enter&oacute; sino hasta el 8 de junio, dos d&iacute;as despu&eacute;s, y fue leyendo la prensa la cual informaba de la masacre. Inmediatamente se traslad&oacute; a Yarumal, y empez&oacute; a buscar a los dos sobrevivientes en el hospital del municipio pues le hab&iacute;an informado que all&iacute; los ten&iacute;an. Sin embargo, los ni&ntilde;os a&uacute;n estaban en la vereda La Solita a cargo de una vecina que se ofreci&oacute; a cuidarlos.<\/p>\n<p>Maria Eugenia no alcanz&oacute; a enterrar a sus familiares. No obstante, desde el d&iacute;a siguiente se dedic&oacute; a subir todos los d&iacute;as a Yarumal a averiguar el porqu&eacute; del asesinato de su familia, pero solo escuchaba rumores como que los hab&iacute;an matado porque eran guerrilleros. Mar&iacute;a Eugenia s&oacute;lo dej&oacute; de ir al municipio cuando la mujer que atend&iacute;a una cafeter&iacute;a le advirti&oacute; que no fuera m&aacute;s a Yarumal, que ya la ten&iacute;an rese&ntilde;ada, y que en el pueblo hab&iacute;a un cura muy malo que ordenaba todos los cr&iacute;menes de la zona, y eso inclu&iacute;a a Campamento, que no se buscara problemas.<\/p>\n<p>Los doce ap&oacute;stoles<\/p>\n<p>La mujer se refer&iacute;a al cura Gonzalo Palacio Palacio, ayudante de p&aacute;rroco de la iglesia Las Mercedes de Yarumal. A&ntilde;os despu&eacute;s, el cura fue capturado por sus posibles vinculaciones con &ldquo;Los doce ap&oacute;stoles&rdquo;, el grupo paramilitar que se encargaba de perpetrar los asesinatos, las desapariciones forzadas y los homicidios por intolerancia social, mal llamados &ldquo;limpieza social&rdquo;, de Yarumal y Campamento. Sin embargo, no se inici&oacute; una investigaci&oacute;n eficaz que permitiera a la Fiscal&iacute;a imputarle cargos a &eacute;l,i a Santiago Uribe V&eacute;lez, o alg&uacute;n otro de los posibles involucrados con dicho grupo paramilitar, por lo que el sacerdote fue dejado en libertad.<\/p>\n<p>Ya han trascurrido 20 a&ntilde;os desde la masacre de Campamento y sus autores intelectuales y materiales no han sido investigados juzgados ni sancionados. Sin embargo, la familia en su incansable b&uacute;squeda de la verdad, y debido a la impunidad que impera en el pa&iacute;s, opt&oacute; por llevar el caso al conocimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, acci&oacute;n que realiza a trav&eacute;s de la Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas, que es la entidad que les representa en el caso.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia L&oacute;pez no quiere perd&oacute;n y olvido, s&oacute;lo quiere saber la verdad y que haya justicia. Tuvo la oportunidad de confrontar a unos de sus posibles victimarios. Supo que el cura Gonzalo Palacios daba misa en la iglesia San Joaqu&iacute;n de Medell&iacute;n, ubicada en un barrio del mismo nombre, y se fue a buscarlo. S&oacute;lo 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, el pasado 28 de mayo, pudo cuestionarle sobre la masacre de su familia, pero el p&aacute;rroco se puso notoriamente nervioso y le dijo que &eacute;l no sab&iacute;a nada y que preguntara en la fiscal&iacute;a, que &eacute;l era inocente.<\/p>\n<p>No obstante, Maria Eugenia le record&oacute; que a &eacute;l lo hab&iacute;an arrestado el 22 de diciembre de 1995, y que le hab&iacute;an encontrado un revolver calibre 38 dentro de una biblia, fue cuando el cura, debido a su nerviosismo, primero lo neg&oacute;, pero a los pocos segundos, algo desconcertado lo reconoci&oacute; diciendo: &ldquo;&iquest;Y es que el que yo no puedo tener una arma? &iquest;Acaso el que yo tenga esta navaja significa que la voy a matar?, le dijo el sacerdote a Maria Eugenia haciendo ademan de sacar la supuesta navaja de los bolsillos del pantal&oacute;n. El p&aacute;rroco dio por cerrada la conversaci&oacute;n poni&eacute;ndose la sotana y diciendo que el arma en cuesti&oacute;n se la hab&iacute;a regalado &ldquo;el general Pardo&rdquo;. Para el momento de la masacre, el comandante de la IV Brigada era el general Gustavo Pardo Ariza, el mismo que fue destituido de su cargo por haber desobedecido la orden de tomarse la c&aacute;rcel de La Catedral el d&iacute;a de la fuga de Pablo Escobar.<\/p>\n<p>&#8212; <br \/>Comunicaciones<br \/>Corporaci&oacute;n Jur&iacute;dica Libertad<br \/>E-mail: comunicaciones@cjlibertad.org<br \/>P&aacute;gina web: www.cjlibertad.org<br \/>Tel&eacute;fonos: 2318355 2516350<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la vereda La Solita, ubicada en el municipio de Campamento, norte antioque&ntilde;o, la noche del 5 de junio de 1990 fueron asesinados 6 miembros <a href=\"https:\/\/www.redcolombia.org\/?p=1799\" class=\"read-more-link\">[more&#8230;]<\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1798,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[160,1928,2108,404,106],"class_list":["post-1799","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-derechos-humanos","tag-desaparicion","tag-desplazamiento","tag-multinacionales","tag-paramilitarismo"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.redcolombia.org\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/doce%20apostoles.jpg?fit=166%2C108&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1799","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1799"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1799\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8727,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1799\/revisions\/8727"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redcolombia.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}