Comunidades campesinas que se unieron al Paro Nacional en La Lizama

REDHER 11 diciembre 2019

En el marco del Paro Nacional y las movilizaciones de protesta social que vienen desarroll√°ndose desde el 21 de noviembre en Colombia campesinos y peque√Īos mineros procedentes de Nordeste antioque√Īo, Sur de Bolivar y Sur del Cesar no quisieron quedarse al margen de las mismas y organizaron una caravana de autobuses para asistir a una Asamblea Rural del Magdalena Medio y construir insumos para la Asamblea Nacional, Sindical Social, Popular y de los Pueblos que ten√≠a lugar ese mismo fin de semana en Bogot√°.
Un estallido social de protestas recorre Colombia, un inconformismo que sigue expres√°ndose ante un Gobierno que incumple de manera sistem√°tica todo tipo de acuerdos y al que no es ajeno los sectores populares rurales. La cuesti√≥n de la tenencia de la tierra es una de las claves en el origen y permanencia del conflicto colombiano, irresuelta despu√©s de mas de 50 a√Īos y que con los acuerdos de la Paz de La Habana de 2016 tampoco ha mejorado. Desde el 2013 se ha dado un fuerte proceso reivindicativo con la Cumbre Agraria, Campesina, √Čtnica y Popular, con paros agrarios en los a√Īos 2013 y 2014, que dieron lugar a una serie de compromisos en el a√Īo 2016 que los gobiernos de Santos y Duque han saboteado. De la misma manera el Gobierno ha incumplido acuerdos territoriales (Buenaventura, Choc√≥, Arauca, Casanare, sur de Bol√≠var, centro y sur del Cesar, Catatumbo, Cauca y Nari√Īo), sectoriales (estudiantes, maestros, trabajadores estatales, consultas populares contra el extractivismo,‚Ķ) y √©tnicos con afrodescendientes e ind√≠genas. En definitiva, constituye una tradicional y sistem√°tica pr√°ctica incumplirlos, incluso el Protocolo de Ruptura y Retorno de negociaci√≥n alcanzado con el Ej√©rcito de Liberaci√≥n Nacional (ELN), a cuya c√ļpula el estado Colombiano reclama a Cuba que los entregue tras la ruptura de las negociaciones por parte del Estado colombiano contraviniendo la buena fe que debe presidir este tipo de negociaciones, lo que ser√≠a un acto de perfidia tal y como han afirmado en una carta colectiva diferentes personalidades internacionales.
La Cumbre Agraria expres√≥ en el pasado que ‚Äúes evidente, que el √ļnico prop√≥sito del Gobierno es firmar acuerdos para lograr la desmovilizaci√≥n popular y de la insurgencia, al tiempo que profundiza la implementaci√≥n del modelo agroexportador y extractivista neoliberal‚ÄĚ.
Para asistir a esa asamblea en el Magdalena Medio partieron en un viaje por carretera desde Segovia siete autobuses en lo que se iba a convertir en un viaje repleto de amenazas y coacciones por parte de autoridades policiales. En el trayecto hacia su lugar de reuni√≥n y en la madrugada del d√≠a 6 la polic√≠a intercept√≥ injustificadamente siete buses que salieron desde Segovia en el kil√≥metro 56 de la v√≠a que conduce de Puerto Berr√≠o a Barrancabermeja. Durante varias horas la Polic√≠a los retuvo con diversas excusas y enga√Īos, con un despliegue de fuerza y amenazas: revisando la documentaci√≥n en diferentes ocasiones, pr√°ctica de requisas, desinformaci√≥n de que hab√≠a paramilitares que les estaban esperando mas adelante para atacarles (lo que adem√°s de falso podr√≠a encubrir una amenaza velada) y amenaz√°ndoles de usar la fuerza en su contra. Una actuaci√≥n que ha generado un expediente de investigaci√≥n por parte de la Procurador√≠a para depurar eventuales responsabilidades. Estos hechos generaron una serie de alarmas y que integrantes del Congreso de los Pueblos, Uni√≥n Sindical Obrera y Redher que ten√≠an previsto asistir a dicha asamblea para acompa√Īar la misma se tuvieran que desplazar a donde se encontraba la caravana para encontrarse con los autobuses en un intento de facilitar su tr√°nsito, localiz√°ndolos en una gasolinera antes de llegar a la Lizama y comprobando que estaban rodeados y vigilados por patrulleros de la Polic√≠a. Despu√©s de reanudar la marcha y llegar a las proximidades de la Lizama, siempre vigilados por la Polic√≠a, se pudo comprobar c√≥mo los lugares de ubicaci√≥n que en ocasiones anteriores se hab√≠an utilizado para acampar (la √ļltima este mismo a√Īo a finales de abril) estaban copados por el Ej√©rcito que hab√≠a organizado un gran despliegue de efectivos.
Finalmente, se decidi√≥ estacionar los autobuses en un lugar pr√≥ximo a la carretera, junto a una finca particular que ya hab√≠a sido utilizada en una ocasi√≥n precedente. Enseguida se pudo comprobar que al interior de la finca se hab√≠an emplazado las fuerzas militares (lo que constituye una infracci√≥n del Derecho Internacional Humanitario) y se decidi√≥ acampar al otro lado de la v√≠a porque en las proximidades hab√≠a un peque√Īo riachuelo en el que poder ba√Īarse y asearse durante el encuentro. Este despliegue desproporcionado de la fuerza p√ļblica y la militarizaci√≥n del espacio adem√°s de excesivo presupone una estigmatizaci√≥n de la protesta social sobre la que adem√°s resulta evidente que se habr√≠a practicado una labor de inteligencia previa para anticiparse a los integrantes de la caravana para frustrar las actividades programadas.
Desde el momento en que estacionaron los autobuses para que descendieran los pasajeros la presencia de fuerzas militares y policiales se incrementó entremezclándose con los personas asistentes al encuentro.
En ese espacio junto a la carretera los asistentes sacaron sus carpas, toldillos y hamacas y desplegaron un improvisado campamento. Las guardias campesinas organizaron el orden y con las cacerolas sacadas de los autobuses, junto a la comida que se tra√≠a en las bodegas, se levant√≥ lo que iba a ser la cocina que con le√Īa recogida en el entorno servir√≠a para alimentar a los asistentes. Entre los pobladores del campamento provisional se encontraban campesinos y peque√Īos mineros, desde chatarreras (mujeres que trabajan fuera de las minas escarbando entre montones de piedras que los mineros han desechado para encontrar algo de oro), barequeadores y peque√Īos mineros. A pesar de que los militares se situaran junto a las carpas de la gente no se gener√≥ ning√ļn incidente con la fuerza p√ļblica aunque la orden del despliegue supusiera una provocaci√≥n por la invasi√≥n en la privacidad de los mismos.
Por la ma√Īana del viernes se desplazaron al punto las autoridades militares, policiales, SIJIN, Fiscal√≠a, Defensor√≠a y civiles encabezadas por la Secretaria de Gobierno del municipio de Barrancabermeja, Francy Elena √Ālvarez, que advirti√≥ a los presentes que no iba a tolerar el bloqueo de la v√≠a y dio la orden a la Polic√≠a de garantizar la movilidad de la v√≠a e insistiendo en la falta de jurisdicci√≥n del municipio para atender unas reivindicaciones de los asistentes que no son del municipio de Barrancabermeja.

Despu√©s de la reuni√≥n se organiz√≥ una marcha en la Ruta del Sol, de car√°cter pac√≠fica que estuvo acompa√Īada por la Polic√≠a y en cuyo trayecto se pudo comprobar que a los lados de la v√≠a se encontraba desplegado el Ej√©rcito. En la asamblea se realizaron debates y entre los resultados de los mismos como conclusiones se encontraban defender la madre tierra, luchar por la redistribuci√≥n de la tierra y la riqueza, exigir las salida de las multinacionales extractivistas del pa√≠s y exigir sistemas de salud, educaci√≥n y seguridad social, p√ļblicos, de calidad y de cobertura universal. Por la tarde se repiti√≥ la marcha, sin que se produjese ninguna alteraci√≥n del orden p√ļblico.

La ma√Īana del domingo 7 los integrantes de la asamblea de Lizama recogieron el campamento, limpiaron el lugar y se dirigieron a Barrancabermeja antes de regresar a sus lugares de origen para participar en un acto simb√≥lico de hermanamiento con organizaciones locales y en el que aprovecharon para entregar productos agr√≠colas de sus lugares de procedencia para su posterior reparto entre la poblaci√≥n.
Terminado el acto los aproximadamente 400 asistentes a las jornadas de movilización se montaron a sus autobuses para iniciar un largo regreso a sus localidades de origen, aunque cansados por la injustificado respuesta recibida de la institucionalidad, que desde el primer momento los percibía como una amenaza, en lugar de dar respuesta a sus reivindicaciones les otorga un tratamiento represivo, pero satisfechos por haber participado en las históricas movilizaciones que tienen ilusionado al país entero en la esperanza de un cambio real.

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