Donde no hay Estado

Espacio 3 El Peri贸dico de Arag贸n

30 octubre 2019

El resguardo ind铆gena de Mond贸-Mondocito en Tad贸, situado en la cuenca del r铆o Atrato y en el departamento del Choc贸, est谩 integrado por las comunidades de Mond贸, Sabaletera y Burat谩-Alto. Junto a la organizaci贸n Asokinchas vamos a conocer en la comunidad de Mond贸 el funcionamiento de la guardia ind铆gena del pueblo embera. El Choc贸, situado entre el Pac铆fico y el Caribe, es una de las zonas mas pluviosas del mundo, lo que le otorga una extraordinaria biodiversidad, manteniendo unos bosques tropicales que constituyen un aut茅ntico tesoro para la humanidad, amenazados por el extractivismo (miner铆a y explotaci贸n forestal). Sus habitantes son la mayor铆a afrocolombianos, 75,68%, los pueblos ind铆genas representan el 11,9%, los mestizos el 7,42% y los blancos el 5,01%. Los embera hacen parte de los pueblos 茅tnicos en riesgo de desaparecer por el conflicto armado.

En compa帽铆a de Asokinchas nos desplazamos a la comunidad de Mondocito que cuenta con 500 habitantes donde organizan junto a la guardia ind铆gena un taller de derechos humanos y les ayudan a preparar un reglamento con el que fortalecer su actividad. Para llegar a esta comunidad hay que dejar la carretera y andar 40 minutos por una trocha. La ausencia del Estado es total, se limita a una escuela desvencijada. A pesar de encontrarnos en una de las zonas mas lluviosas del pa铆s no hay suministro de agua y la que se consume procede de la lluvia, tampoco hay alcantarillado ni acceso rodado, ninguna infraestructura. Cuando llegamos nos encontramos a un grupo de pol铆ticos que ha acudido a publicitar su candidatura de cara a las pr贸ximas elecciones del 27 de octubre, regionales y locales. La desconfianza hacia lo electoral y la 鈥減olitiquer铆a鈥 es total. Les reprochan que las promesas que ahora repiten ya fueron objeto de un acuerdo este mismo a帽o, incumplido por las autoridades. El arreglo de las pasarelas de madera que cruzan el rio es una de las reivindicaciones incumplidas. Precisamente, antes de atravesar la 煤ltima y mas cercana a la comunidad nos encontramos a una madre que en la ribera espera que el rio le devuelva el cuerpo de su hija ahogada ayer al precipitarse al vac铆o desde el puente colgante, cuyas tableros y pasamanos presentan un estado deplorable. Al d铆a siguiente el padre intenta lanzarse al rio en su desesperaci贸n y los pobladores lo evitan. Un drama que pod铆a haberse evitado f谩cilmente con una m铆nima inversi贸n. Todo ello en una comunidad que en sus 24 a帽os de existencia no ha recibido a un solo m茅dico ni personal sanitario. Cuando la comitiva electoral abandona la comunidad, se retoma el trabajo organizativo, 60 guardias de todas las edades y sin distinci贸n de g茅nero, participan en los debates y actividades programadas.

Las guardias ind铆genas, cimarronas y campesinas son procesos organizativos de defensa y permanencia en el territorio, no son grupos armados, visten con chalecos que identifican su procedencia 茅tnica y solo portan bastones tradicionales que tienen un valor simb贸lico. Las guardias tienen como objetivo proteger a las comunidades, evitar que grupos armados entren en su territorio, realizar acompa帽amientos y mediaciones. En definitiva, cuidar de sus comunidades. En Mondo empezaron a organizar su guardia hace 4 a帽os. Un proceso incipiente si lo comparamos con otras zonas del pa铆s como el Cauca, regi贸n donde las guardias tienen una presencia muy importante y reconocida, pero a la vez sufren con m谩s dureza los ataques de grupos paramilitares y disidencias de las FARC que han ocasionado la muerte de muchos de sus integrantes.

Las guardias tienen un reconocimiento constitucional en Colombia, el art铆culo 246 reconoce que 鈥渓as autoridades de los pueblos ind铆genas podr谩n ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su 谩mbito territorial鈥, incluso los acuerdos de paz de La Habana, entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, incluyeron un cap铆tulo 茅tnico en el que se reconocen que 鈥渓a contribuci贸n de estos pueblos a la construcci贸n de una paz sostenible y duradera, al progreso, al desarrollo econ贸mico y social del pa铆s, y que han sufrido condiciones hist贸ricas de injusticia, producto del colonialismo, la esclavizaci贸n, la exclusi贸n y el haber sido despose铆dos de sus tierras, territorios y recursos鈥. Entre las medidas que se preve铆an se encontraba garantizar 鈥el fortalecimiento de los sistemas de seguridad propios de los pueblos 茅tnicos, reconocidos a nivel nacional e internacional como la Guardia ind铆gena y la Guardia cimarrona鈥. Sin embargo, a casi tres a帽os de su firma la realidad es bien diferente. La implementaci贸n de los acuerdos de paz ha saltado por los aires, con una parte muy importante de las FARC-EP regresando a la insurgencia armada y un Estado que ha convertido en un eje de su pol铆tica la represi贸n a la protesta social como respuesta a las reivindicaciones perpetuas del pa铆s.

La jornadas terminan y en el camino de regreso resuena el recuerdo del himno de estos d铆as: 鈥済uardia, guardia, fuerza, fuerza. Por mi raza, por mi tierra. Indios que con valent铆a y fuerza en sus corazones, por justicia y pervivencia, hoy empu帽an los bastones, son amigos de la paz, van de frente con valor, y levantan los bastones, con orgullo y sin temor. Para adelante compa帽eros, dispuestos a resistir, defender nuestros derechos, as铆 nos toque morir鈥.

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