Sectores religiosos de Medellín se mueven por la paz en Colombia

6 jul. CI- Todo se mueve, y la Iglesia católica no es la excepción. En los últimos días el país ha sido testigo de sacudidas al interior del catolicismo, el credo mayoritario de Colombia. El motivo, como podría esperarse, es el mismo que hoy mantiene a Colombia en una suerte de permanente estado de shock: la paz.

A finales de marzo pasado, por ejemplo, obispos del suroccidente colombiano emitieron un comunicado en el que instaban “a mantener abierta la posibilidad de un diálogo que construya unidad, evite la polarización y sea herramienta fundamental que permita superar diferencias y encontrar soluciones a las situaciones que están viviendo las comunidades del sur occidente del país”.

Muy cerca de allí, Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, se ha dado a conocer nacionalmente por su férrea defensa de la salida negociada al conflicto político, social y armado que asola al país hace más de medio siglo. Sin embargo, como consecuencia de su compromiso cristiano por la paz y la justicia social, ha sentido en carne propia la persecución, la difamación, e incluso, las amenazas a su vida bajo la consigna de “muerte a clérigos comunistas”.

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De igual manera, es un síntoma de esta aparente renovación al interior de la Iglesia el que los obispos, pertenecientes a las Jurisdicciones eclesiásticas de Ipiales, Pasto, Tumaco y Mocoa Sibundoy de Colombia; y Tulcán, Ibarra, Sucumbíos y Esmeraldas del Ecuador, rechazaran frontalmente la decisión del “gobierno de la república de Colombia de reanudar las fumigaciones de cultivos de uso ilícito con glifosato, dadas las consecuencias negativas para la vida humana y el medio ambiente”.

Más allá de esto, no deja de sorprender que un grupo de sacerdotes, laicos, laicas y religiosas de la ciudad de Medellín —una Iglesia típicamente encasillada en el conservadurismo— levantaran su voz el 3 de julio, denunciando el incumplimiento por parte del Gobierno nacional y exigiéndole que cumpla con su palabra en los acuerdos alcanzados con la antigua guerrilla de las FARC-EP; asimismo, el grupo aboga por la reactivación de los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional, en línea con las recientes afirmaciones frente al tema del Nuncio apostólico, monseñor Luis Mariano Montemayor.

Según Andrés Felipe Agudelo, laico y activista por la paz perteneciente al grupo: “El comunicado suscrito por una importante confluencia de expresiones populares y religiosas tiene un fin: el de respaldar las iniciativas de paz que se están adelantando dentro de un importante sector de la Iglesia católica”.

Finalmente afirma que “apoyamos el llamado de los obispos del pacífico y del suroccidente del país a constituir un movimiento amplio por la paz”.

Lea aquí el comunicado completo:
Comunicado-El-pueblo-de-Dios-camina-por-la-pazDescarga http://ea aquí el comunicado completo: Comunicado-El-pueblo-de-Dios-camina-por-la-pazDescarga

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