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QUE LAS CALLES RETUMBEN, QUE LAS VOCES SE LEVANTEN

Mayo 18 de 2019. Congreso de los Pueblos

Las ultimas 72h que vivió el país ponen en evidencia una pregunta, qué entiende la derecha colombiana por estado social de derecho ?

Es un pregunta central, para entender lo que dicen de Venezuela, de la JEP, de las Mingas, de los Paros, para entender como reescriben las leyes, aplican las que les sirven pero quedan como palabras en papel las otras. Esa pregunta va ligada a otra fundamental, que entienden los gobernantes de turno por soberanía nacional ?

Cual es esa obsesi√≥n por complacer a Estados Unidos o incluso a cualquier multinacional, regal√°ndole todo y hasta pagando para que se lleven mas, prest√°ndose para que el pueblo sea carne de ca√Ī√≥n para una guerra fratricida contra el pueblo Venezolano.

El Fiscal general Néstor Humberto Martínez, renunció argumentando que lo hacía a nombre del Estado social de derecho, interesante también que llame a la movilización, cuando las movilizaciones le han pedido justamente su renuncia a gritos, y las movilizaciones del pueblo la Fiscalía se ha dedicado a criminalizarlas y estigmatizar la protesta social en Colombia.

Estas preguntas nos pueden ayudar a entender porque ellos son quienes llaman ahora a una constituyente o convocan a un consenso nacional con un pu√Īado de representantes de las elites, cuando el poder constituyente de un pa√≠s es el pueblo, y que no parece importar lo que opina el denominado pueblo o sus representantes por democracia.

Lo que esta en juego con la liberaci√≥n e inmediata detenci√≥n de Jesus Santrich y los otros incumplimiento a los Acuerdos firmados es el proceso de paz entre FARC y el estado Colombiano ‚Äď hoy representado por este gobierno ‚Äď pero tambi√©n esta en juego la posibilidad de la construcci√≥n de paz m√°s all√° de unos acuerdos.

La detenci√≥n, el 9 de abril 2018, de Santrich interviene despu√©s de que cuestionar√° de manera contundente los resultados del acuerdo de paz. Resalt√≥ en una entrevista justo antes de pasar 13 meses en detenci√≥n que est√°bamos ante una ‚Äúreafirmaci√≥n del derecho penal del enemigo, del derecho penal de los vencedores, como si el acuerdo de La Habana hubiese sido una rendici√≥n.‚ÄĚ

La paz como cualquier otro discurso expuesto en las vitrinas de neoliberalismo, tiene una funcionalidad comercial en bocas de quienes la invocan para condenarnos a la guerra. Desarmaron a las Farc con enga√Īos y mentiras, como lo denuncia Santrich y englobaron la ilusi√≥n de paz de un pueblo, para luego demostrar con acciones claras que esos discursos de vitrina solo cumplen funciones que les son √ļtiles. La paz para ellos es un discurso vac√≠o, pero para nosotros y nosotras qu√© es? Acaso no es lo que se construye con la solidaridad, las transformaciones sociales ?

El aumento de la venta de los territorios y los bienes naturales, est√° acompa√Īado como lo sabemos todos y como c√≠nicamente, dicen que la Fiscal√≠a tambi√©n investiga, de hechos sistem√°ticos de asesinatos de lideres y lideresas que hoy suman m√°s de 600. En los territorios se viene sintiendo el aumento de los mal llamados falsos positivos, mientras se desvela a la luz publica ordenes militares que priorizan matar antes de preguntarse a quien mataron. Estamos evidentemente ante un momento que nos exige actuar. Hagamos memoria de cu√°ntos de los nuestros est√°n presos y presas, cu√°ntos se han tenido que ir del pa√≠s.
A cu√°ntos hemos tenido que enterrar, a cu√°ntos y cuantas vemos hoy en las c√°rceles por el hecho de defender la vida y el territorio.

Que las calles retumben, que las voces se levanten, defender la paz no es defender las pretensiones de unos pocos con ínfulas de poder, no es defender la violación de la soberanía nacional, no es aceptar las mentiras del gobierno de turno como verdad, es retomar los sentidos primarios de nuestra participación en la supuesta democracia, es accionar nuestro poder como parte de esta Nación, es juntar la mano y tocar la puerta del vecino para hablar de lo que pasa, romper la indiferencia que abruma, salir a la calle pintar libertad en cada muro.

No somos convidados de piedra en lo que pasa en el pa√≠s, seguramente esta situaci√≥n de Santrich expone para muchos un caso aislado de sus vidas, pero para muchas y muchos que so√Īamos con la paz, vemos esto como una afrenta al pueblo. Vemos esto como si fuera a uno mismo que se lo hicieran, no hace mucho 11 personas sindicadas del atentado en el andino vivieron una situaci√≥n similar, y fueron sometidos como hoy este ciudadano a tratos indignantes.

Cuántos, cuántos más…

Los montajes, el auge del terrorismo de estado, las mentiras y la c√°rcel no pueden ser la soluci√≥n para dirimir las diferencias que tenemos en comprender lo que pasa en el pa√≠s. Hablemos de frente, propongamos un dialogo social real. Las castas en el poder han de comprender cuando estemos en la calle, que en realidad somos la mayor√≠a, esa mayor√≠a que sue√Īa con la felicidad de unos pueblos que respetan la vida, el territorio y la construcci√≥n de una paz que armonice nuestro pa√≠s con dignidad.

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