Caravana Artivista. Artistas y activistas tejiendo estrategias de resistencia con comunidades en el Cauca.

Paul Salgado
08/02/2019
La resistencia a las plantaciones de monocultivos industriales, la justicia para los l铆deres sociales, la autonom铆a para los territorios ind铆genas y la solidaridad con las comunidades marginadas fueron los temas de una caravana art铆stica y activista – a la que acompa帽贸 la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (RedHer) – que recorrieron el territorio del Cauca en diciembre pasado.

La caravana fue una iniciativa inspiradora, organizada por miembros del Centro de Estudios Sociales y Culturales de la Memoria. (En el espa帽ol colombiano, la palabra 芦memoria禄 en este t铆tulo no es pasiva y, en cambio, resume los significados de conciencia y reconocimiento, todo con miras a la acci贸n y el activismo).

En lugar de gastar su dinero de una beca de las universidades estudiando libros en una biblioteca polvorienta en alguna parte, estos psic贸logos y soci贸logos reunieron su dinero de la beca para financiar una respuesta art铆stica e investigativa imaginativa a los desaf铆os que enfrentan las comunidades marginadas en la regi贸n del Cauca en el sur occidente de Colombia.

Invitaron a artistas y activistas a unirse en la creaci贸n de la Caravana Artivista, una mezcla de artistas de circo, raperos, activistas pol铆ticos, cinemat贸grafos, muralistas, escritores, fot贸grafos, actores y m煤sicos, que se amontonaron dentro 鈥 y encima de 鈥 una chiva y luego – a veces recogiendo en el camino campesinos que esperaban al lado de la carretera para llevar sus bultos de frutas y ramas de pl谩tano al mercado – los artivistas salieron a aprender de los que viven en el periferia del Cauca.

Comenzando en Puerto Tejada, al sur de la ciudad de Cali, entre 谩rboles de pl谩tano y mango, la chiva se abre paso a trav茅s de un paisaje mon贸tono e interminable de plantaciones de ca帽a de az煤car para la industria, un mar de color verde brillante que, en vez de reflejar la belleza natural del valle tropical del r铆o Cauca, en cambio representa la destrucci贸n indiscriminada de una biodiversidad exuberante e intrincada, la eliminaci贸n de los cultivos diversos y sostenibles de los campesinos y el despojo, el desplazamiento y el desmoronamiento de comunidades enteras y su forma de vida tradicional, todo para beneficiar a unas pocas personas due帽as de grandes empresas de refinaci贸n de az煤car.

La caravana se detuvo en los pueblos de Villa Rica y La Padilla para conocer las historias y cuentos de resistencia de trabajadores como el l铆der campesino Valent铆n Charra, quien profetiz贸 que las plantaciones de ca帽a de az煤car 芦har谩n un desierto de nuestra tierra禄 y de Betsabeth 脕lvarez, quien tiene 96 a帽os y quien contin煤a oponi茅ndose a las corporaciones con su peque帽a finca tradicional de 谩rboles de cacao.

芦Mi finca es mi revoluci贸n禄, insisti贸, rodeada, solo en su peque帽o trozo de tierra, con m谩s flores, 谩rboles frutales, aves y animales, de lo que hay en todos los cientos de kil贸metros de plantaciones de ca帽a de az煤car juntas.

Los miembros de la caravana compartieron con las comunidades locales sus habilidades como artistas de circo, fot贸grafos y m煤sicos, involucrando a los j贸venes de los pueblos en la pintura de murales de resistencia en las paredes de las plazas, y luego la chiva continu贸 hacia las monta帽as de la cordillera hacia el este.

Tuvimos una cari帽osa acogida en el territorio ind铆gena aut贸nomo de los Nasa por la Guardia Ind铆gena, la caravana lleg贸 a Toribio, un pueblo que durante a帽os ha aguantado enfrentamientos entre guerrilleros y paramilitares.

Los artistas de circo y teatro tambi茅n compartieron sus talentos aqu铆, con juegos innovadores que ense帽an habilidades de solidaridad y colaboraci贸n, mientras que un l铆der de la comunidad Nasa, Edwin Julico Pasu, explic贸 c贸mo los sacerdotes cat贸licos influenciados por la Teolog铆a de la Liberaci贸n animaron a los ind铆genas en Toribio a mantener viva su lengua materna y luchar por la autonom铆a para protegerse de la violencia que los rodeaba.

Unido por activistas de las comunidades que visit贸 la caravana, los de la chiva hicieron el largo viaje hacia el sur del Cauca, a lo largo de las carreteras escarpadas de piedras y tierra en las monta帽as del Macizo, para llegar a Santa Rita, donde la juventud local hab铆a estado esperando con entusiasmo durante horas para dar la bienvenida a los activistas.

鈥楨sta es una de las cosas que quer铆amos crear con la caravana鈥, declar贸 una de las organizadoras, Natalia Londo帽o, 鈥榚ste deseo de compartir, a trav茅s del arte, estrategias de lucha y resistencia para crear una uni贸n y v铆nculos entre las personas鈥.
Foto artivista 0247 en carpeta paul

En el pueblo cicatrizado por amenazas pintadas en las paredes por los paramilitares, los l铆deres comunitarios relataron su lucha contra las corporaciones mineras extranjeras que codician con avidez el agua de los r铆os pr铆stinos y el oro en la rocas de las monta帽as del Macizo.

鈥楴o podemos comer oro鈥, dijo el l铆der campesino Yamid Ordo帽ez, 鈥榶 necesitamos el agua, pero hay corporaciones multinacionales con sus ojos en el agua, porque est谩 escaseando en el mundo y creen que pueden convertirla en un negocio y ganar mucho dinero ‘.

Ordo帽ez agreg贸: 鈥楥omo comunidad, en Santa Rita, nuestros principios se basan en la colectivizaci贸n de nuestro territorio, donde intentamos concientizar a la generaci贸n m谩s joven de por qu茅 es importante no dividir la tierra entre individuos, sino colectivizarla para que nadie nos puede dividir ‘.

A cambio de compartir las historias de su lucha, los artistas del circo en la caravana tuvieron una actuaci贸n incre铆ble en la peque帽a plaza del pueblo, mientras que los muralistas y artistas animaron a la comunidad a unirse a pintar un mural que celebra el agua de las monta帽as.

鈥楨s un privilegio actuar en estas comunidades鈥, dijo el organizador del circo Diego Lagos, 鈥楨l poder transformador del arte y el deseo de apaciguar estos conflictos sociales presentes en el Cauca son nuestras motivaciones para participar en esta caravana鈥.

En los d铆as finales del viaje de la caravana, la chiva lleg贸 bajo el enorme 谩rbol de Ceiba en la plaza del pueblo de Lerma, a la sombra de la monta帽a del mismo nombre, sagrada para los pueblos ind铆genas de esta regi贸n de cultivo de coca.

Los miembros de la caravana hicieron el largo y arduo ascenso bajo un sol feroz y aguaceros a la cima de la monta帽a para presentar nuestros respetos y mostrar nuestro agradecimiento por la bienvenida que recibimos en territorio ind铆gena, pero primero, escuchamos al cultivador de coca Herney Ruiz, quien explic贸 la lucha de la comunidad por la autodeterminaci贸n.

鈥楩ueron los norteamericanos, quienes vinieron con el Cuerpo de Paz de los EE.UU en la d茅cada de 1970, supuestamente para ense帽arnos c贸mo ser 鈥渁nticomunistas鈥, quienes de hecho ense帽aron a los colombianos c贸mo hacer coca铆na a partir de la coca鈥, relat贸 Herney.

鈥楶ronto, la coca reemplaz贸 la yuca que sol铆amos comer, y el dinero reemplaz贸 la moral. Hab铆amos sido una comunidad autosuficiente, pero luego vinieron los d贸lares, las armas, el hambre y los escuadrones de la muerte. Tantos asesinatos que las quebradas no pod铆a correr por los cuerpos apilados all铆鈥.

鈥楾uvimos que actuar, organizarnos y lograr la autonom铆a para recuperar nuestro territorio y devolver a la coca su uso natural y ancestral鈥, agreg贸 Herney. 鈥楨l tr谩fico de drogas contin煤a, por supuesto, pero en otros lugares, y para terminar ese comercio por completo, Colombia necesita acabar con el capitalismo.鈥

Durante las largas y calurosas tardes en Lerma, los artistas y los muralistas volvieron a trabajar, involucrando a la comunidad en la creaci贸n de hermosos murales, mientras que los artistas de circo ense帽aron a los ni帽os a hacer malabares, los fot贸grafos compartieron sus habilidades y los m煤sicos y raperos crearon canciones para celebrar la lucha del pueblo.

La Caravana Artivista ha tra铆do solidaridad, reconocimiento y las semillas que har谩n de los ni帽os artistas, historiadores, m煤sicos, organizadores y activistas.

Pero tambi茅n, estos pueblos de la periferia, estos pueblos marginados hasta el punto de ser olvidados por el Estado de Colombia, nos dieron a todos en la Caravana una lecci贸n impresionante e inolvidable de autodeterminaci贸n, organizaci贸n, memoria y resistencia.

鈥楲a chiva vino con m煤sica, teatro y arte禄, cuenta Diego Lagos, 鈥榚 inspiramos a la gente, pero lo m谩s importante es que nos inspiramos鈥.

Art铆culo en ingl茅s:

Resistence to industrial monocrop plantations, justice for social leaders, autonomy for indigenous territories, and solidarity for marginalised communities were the themes of an artistic, activist caravan 鈥 joined by La Red de Solidaridad and Hermandad 鈥 as it blazed a trail through the Cauca last December.
The caravan was an inspiring initiative organised by members of the Centro de Estudios Sociales y Culturales de la Memoria 鈥 鈥楾he Centre for Social and Cultural Studies of Memory鈥. (In Colombian Spanish, the word 鈥榤emory鈥 in this title is not passive, and instead encapsulates meanings of conciousness, awareness and recognition, all with a view to action and activism.)
Instead of spending their grant money from universities locking themselves away studying books in a dusty library somewhere, these psychologists and sociologists pooled their grant money to finance an imaginative artistic and investigative response to the challenges faced by marginalised communities in the Cauca regi贸n in south west Colombia.
They invited artists and activists to unite in creating the Artivista Caravan, an energetic, raucus, committed melange of circus performers, rappers, political activists, cinematographers, muralists, writers, photographers, actors and musicians, who all crowded into 鈥 and on top of 鈥 a traditional open sided chiva bus, and then – sometimes picking up on the way peasant workers waiting by the side of the road to take their sacks of fruit and ramas of plantain to market – the artivistas headed out to learn from those living on the periphery in the Cauca.
Beginning in Puerto Tejada, just south of the city of Cali, among plantain and mango trees, the chiva wound its way through a monotonous and endless landscape of industrialised sugarcane plantations 鈥 a sea of brilliant green that far from reflecting the natural beauty of the tropical Cauca river valley, instead represents the indiscriminate destruction of an exuberant and intricate biodiversity, the elimination of peasant workers鈥 diverse and sustainable small holding crops, and the dispossession, displacement and unravelling of entire communities and their traditional way of life 鈥 all for the short term private profit of a handful of huge sugar refining corporations.
The caravan stopped in the pueblos of Villa Rica and La Padilla to learn the stories and histories of resistance from workers such as campesino leader Valent铆n Charra, who prophesised that the sugarcane plantations 鈥榳ill make a desert of our land鈥, and from 96 year old Betsabeth Alvarez, who continues to hold out against the corporations with her small farm of cacao trees.
鈥楳y finca is my revolution,鈥 she insisted, surrounded, in just her small piece of land, by more flowers, fruit trees, birds and animals, than there are in all the surrounding hundreds of kilometres of sugarcane plantations put together.
The members of the caravan shared with the local communities their skills as circus performers, photographers and artists, involving the youth of the communities in painting murals of resistance on the walls of the pueblo, and then the chiva continued on to the mountains of the cordillera to the east.
Welcomed into the autonomous indigenous Nasa territory by the Guardia Ind铆gena, the caravan reached Toribio, a pueblo that for years has endured confrontations between guerilla fighters and paramilitaries.
The circus and theatre performers shared their talents here too, with innovative games that teach skills of solidarity and collaboration, while Nasa community leader Edwin Julico Pasu explained how Catholic priests influenced by Liberation Theology had encouraged the indigenous in Toribio to keep their native language alive, and to fight for autonomy to protect themselves from the violence that surrounded them.
Joined at each stop by activists from the communities the caravan visited, the chiva then made the long journey to the south of the Cauca, along precipitous stone and dirt tracks in the Macizo mountains to reach Santa Rita, where the local youth had been waiting expectantly and enthusiastically for hours to welcome the activists.
鈥楾his is one of the things we wanted to create with the caravan,鈥 one of the organisers, Natalia Londo帽o declared, 鈥榯his desire to share, through art, strategies for struggle and resistence to create a union and ties between people.鈥
In the pueblo scarred by paramilitary threats spray painted on the walls, community leaders related their fight against foreign mining corporations who greedily covet the water in the pristine rivers, and the gold in the earth of the mountains of the Macizo.
鈥榃e can鈥檛 eat gold,鈥 said campesino leader Yamid Ordo帽ez, 鈥榓nd we need the water, but there are multinational corporations with their eye on the water, because it is becoming scarce in the world and they believe they can turn it into a business and make a lot of money.鈥
Ordo帽ez added: 鈥楢s a community, in Santa Rita our principles are based on the collectivisation of our territory, where we try to make the younger generation conscious of why it is important not to split the land between individuals, but to collectivise it so noone can divide us.鈥
In return for sharing the stories of their struggle, the circus performers in the caravan gave an amazing performance in the tiny plaza of the pueblo, while the muralists and artists encouraged the community to join in painting a mural celebrating the water of the mountains.
鈥業t is a privilege to perform in these communities,鈥 circus organiser Diego Lagos said, 鈥楾he transforming power of art, and the desire to defuse these social conflicts present in the Cauca are our motivations for participating in this caravan.鈥
The final days of the caravan鈥檚 journey saw the chiva arrive under the huge Ceiba tree in the plaza of the pueblo of Lerma, in the shadow of the mountain of the same name, sacred to the indigenous peoples of this coca growing regi贸n.
The members of the caravan made the long and arduous climb in fierce sun and torrential rain to the summit of the mountain to pay our respects and show gratitude for the welcome we had received in indigenous territory, but first, we heard from coca farmer Herney Ruiz, who explained the community鈥檚 fight for self determination.
鈥業t was north Americans, who came with the US Peace Corps in the 1970s, supposedly to teach us how to be so called 鈥渁nti-communists鈥, who in fact taught Colombians how to make cocaine from coca,鈥 Herney related.
鈥楽oon, coca replaced the yucca we used to eat, and money replaced morals. We had been a self suficient community, but then came the dollars, guns, hunger and death squads. So many killings that water could not run in the streams for the bodies piled there.鈥
鈥榃e had to act and to organise and achieve autonomy to take back our territory to return coca to its natural and ancestral use,鈥 Herney added, 鈥楾he drug trade continues of course, but elsewhere, but to end that trade completely, Colombia needs to end with capitalism.鈥
During the long, hot evenings in Lerma the artists and muralists went to work again, involving the community in creating beautiful murals, while the circus performers taught children to juggle, the photographers shared their skills, and the musicians and rappers created songs to celebrate the people鈥檚 struggle.
The Artivista caravana had brought solidarity, recognition and the seeds that will make of the children that they met, artists, historians, musicians, organisers and activists.
But these pueblos on the periphery, these peoples marginalised to the point of being forgotten by the Colombia state, gave all of us on the chiva an impressive and unforgettable lesson in self determination, organisation, memory and resistance.
鈥楾he chiva came with music, theatre and art,鈥 recounted Diego Lagos, 鈥榓nd we inspired the people, but more importantly, we were inspired by them.鈥

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