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La Izquierda tiene necesidad de reflexionar

Contrapunteo
4 feb 2019
Por Paula Companioni Reyes

El 13 Taller sobre Paradigmas Emancipatorios sucedió en La Habana entre el 22 y 25 del pasado mes de enero. A él asistieron representantes de todo el Sur Global para reflexionar acerca de las coyunturas actuales del contexto político. Ante la actual crisis en la que el imperialismo global amenaza con eliminar cualquier idea emancipatoria en el mundo, las discusiones de Paradigmas consensuaron en que los movimientos populares son los protagonistas de su propia historia y ellos no serán simples espectadores de la guerra que hoy se les declara. Yohanka León, miembro del Grupo América Latina: Filosofía Social y Axiología (Galfisa) del Instituto de Filosofía de Cuba y una de las coordinadoras del encuentro, dialoga con Contexto Latinoamericano sobre algunas de las principales temáticas políticas que allí se debatieron.

¬ŅC√≥mo est√° la salud de los movimientos y organizaciones sociales en la regi√≥n hoy?

Participar en Paradigmas es aprovechar el espacio para encontrarse y, al mismo tiempo, articular con otras organizaciones. Con ese objetivo estuvieron dos plataformas articuladoras, intelectuales org√°nicos, militantes y representantes de organizaciones sociales de todo el continente. Vinieron, precisamente, para encontrarse en el espacio delegaciones de Puerto Rico, una red de j√≥venes de Rep√ļblica Dominicana, compa√Īeras del Concejo Nacional Ind√≠gena de M√©xico, varias personas de Guatemala, Bertha Z√ļ√Īiga como coordinadora del Consejo C√≠vico de Organizaciones Populares e Ind√≠genas de Honduras, militantes de movimiento feminista en Europa, del Frente Popular Dar√≠o Santill√°n de Argentina, vinieron desde Per√ļ, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, y Colombia. Todas con una necesidad de aliarse.

La Izquierda tiene una necesidad de reflexionar. Nos estamos agarrando de procesos que nos articulan, pero necesitamos reflexionar más porque tenemos algunas armas que no usamos, por ejemplo, la comunicación y las complejas plataformas del instrumento de la comunicación.

Todo el mundo est√° consciente de que la articulaci√≥n es vital pero cu√°nta inercialidad hay en eso. Cu√°n dif√≠cil es salirse del lugar donde estoy, de la organizaci√≥n que soy, de mi inmediatez para decir ‚Äúvamos a hacer esto‚ÄĚ. Y no creo que sea porque estemos en desacuerdos, sino que es como una fuerza inercial que nos lo impide. Y ese es el mismo sistema de dominaci√≥n actuando: nos vuelve c√°psulas.

Hay que poner puntos comunes para la formación, la organización y la comunicación. Por ahí están pasando nuestros derroteros de hoy: ponemos a gente en la calle a protestar contra el sistema, las calles se llenan y, así y todo, gana la derecha. Algo está pasando con nuestra propuesta política que nos plantea un problema y un desafío. Formamos y formamos militantes pero luego no sabemos traducir esa formación en organización. Las organizaciones no pueden ser para sí mismas, ni tampoco son eternas. Las organizaciones son institucionalizaciones de procesos, son necesarias e imprescindibles porque todo proceso de socialización lleva una institucionalidad. Pero el desafío radica en cuál es la lógica de esa institucionalidad. Entonces tenemos que pasar también del debate de qué institución no queremos a qué institución queremos.

Cada día nos convencemos de la necesidad de una formación política porque ella en sí es una condición de posibilidad indispensable para la movilización. Eso no se profundizó mucho pero es una necesidad, así como también la cooperación y la articulación en ese eje de formación. Hay que lograr sintonías que nos permitan actualizarnos en conjunto para leer el contexto, la actualidad y poder deconstruirla. Y la formación tiene que ir vinculada a un análisis y aprendizaje de la tecnología de manera eficaz. Esas son deudas de la izquierda.

Partir del feminismo revolucionario nos da la certeza de que es necesario pensar otra economía y otro territorio. Es mucho más complejo que lo visible pues pasa por la identidad de todos y cada uno de nosotros. El movimiento social y la izquierda ha acumulado mucha resistencia pero eso hay que reubicarlo, hay que volverlo formación y hay que comunicarlo.

En cuanto a la superaci√≥n de esas deudas, ¬Ņcu√°les agendas de trabajo quedaron?

Hay dos cosas importantes que sucedieron en Paradigmas. La primera fue el Encuentro de Mujeres, que no es la primera vez que se hace. Fue especial porque se intercambi√≥ desde las verdades y cosas que nos duelen en la regi√≥n como militantes del movimiento feminista en relaci√≥n a procesos y gobiernos progresistas. Se vivi√≥ de manera muy intensa la solidaridad entre todas las compa√Īeras. Estuvo acompa√Īado por la Federaci√≥n de Mujeres Cubanas y de ah√≠ sali√≥ una propuesta de sororidad y afianzamiento del movimiento feminista en la regi√≥n. Y esa fue una de las cosas m√°s importantes que resultaron del evento: la presencia del feminismo popular, del feminismo militante, del feminismo socialista, del feminismo revolucionario. Fue un momento de no solo re-afianzar nuestros feminismos sino tambi√©n de radicalizar la cr√≠tica, la resistencia y la lucha ante el sistema de dominaci√≥n capitalista que es absolutamente patriarcal.

La segunda fue un Encuentro de J√≥venes, que s√≠ se hizo por primera vez. Aunque yo no estuve, puedo contar que fue coordinado por Galfisa y acompa√Īado por la Uni√≥n de J√≥venes Comunistas, la Federaci√≥n de Estudiantes Universitarios de Cuba y por la Organizaci√≥n Continental Latinoamericana y Caribe√Īa de Estudiantes. De ah√≠ sali√≥ la propuesta de crear una red de j√≥venes anticapitalistas como una potenciaci√≥n de esa fuerza juvenil dentro de la resistencia al Sistema de Dominaci√≥n M√ļltiple. Eso, sobre todo para Cuba, es muy importante.

La idea es hacer previo a Paradigmas otros encuentros de jóvenes y de mujeres, respectivamente. Hay una declaración de guerra a la región. Entonces estamos en un conflicto de guerra y vamos a defender nuestros procesos, nuestras realidades, por todos los medios. Pero hay que considerar el diálogo por la consecución de la paz.

¬ŅCu√°les aprendizajes nos permitir√°n asumir esa ofensiva popular?

Lo primero es revalorizar ese desencuentro entre movimientos sociales y gobiernos progresistas. Hay muchos estereotipos de análisis ahí. Eso tiene que repensarlo el movimiento social, que es el protagonista. Y los protagonistas no pueden ser espectadores. El movimiento social tiene que analizar cuáles puntos de sus propias agendas fueron posibles lograrse a partir de los llamados Gobiernos Progresistas y cuáles son los límites mismos que tenía el proceso. Eso es clave es clave en el rearme de la ofensiva.

La dominaci√≥n en la regi√≥n cada vez es m√°s radical y, por eso, m√°s expresa y m√°s c√≠nica. Pero, a la vez, esto posibilita la construcci√≥n social del enemigo. Sabemos d√≥nde est√° pero tenemos que trabajar m√°s en nuestra organizaci√≥n de la lucha. Por ejemplo, a pesar de que el ALCA [√Ārea de Libre Comercio de las Am√©ricas] ven√≠a como para que cualquiera le diera una patada completa; el movimiento social se organiz√≥ y articul√≥ para la movilizaci√≥n social.

Despu√©s de este Paradigmas, estoy pensando que nosotros tenemos que armar y profundizar una reflexi√≥n acerca de que esta nueva ofensiva de la dominaci√≥n viene en clave de guerra. Hay una declaraci√≥n de guerra a la vida, a las comunidades, a los estados, a las naciones, a los territorios, a los grupos sociales, a todo. No hay l√≠mite. Es una guerra de tierra arrasada. Y, ¬Ņqu√© cosa es una guerra? ¬ŅC√≥mo nos coloca esa guerra? La complejidad es una situaci√≥n de guerra que Cuba conoce perfectamente, pero reflexionar sobre eso nos unir√≠a.

Sin embargo, la dominación no viene para todo el mundo igual. Va mutando para combatir las formas de resistencia de cada territorio. Porque cómo está la situación de guerra en mi contexto, cómo está en el Cono Sur, etc. Si se mira bien, las fake news son misiles en contra del movimiento popular. Establecer en todos nuestros saberes que el Capitalismo es una guerra, es importante.

Otro aprendizaje fundamental es la experiencia de la articulación regional de los Gobiernos Progresistas. Ella es una agenda pospuesta porque no logramos el verdadero objetivo: la articulación entre los pueblos. Las mismas coyunturas hicieron que no fructificara mucho. Pero que los movimientos sociales trabajaran y funcionaran articulados y en paz, fue muy importante. Desde la diversidad rica que somos, tuvimos la oportunidad de construir desde diversas maneras otra socialidad y otra cultura de vida. Se pudieron pensar y hacer escuelas de formación, de comunicación, de pensar otras economías. Y esa posibilidad nos llevó a poner a la paz como un proyecto de vida, no solo como un acuerdo. Ese proyecto de vida hoy está en el centro de la ofensiva popular.

Una de las agresiones que m√°s fuerte se ha sentido en los √ļltimos 20 a√Īos viene de la proliferaci√≥n en el continente de iglesias evang√©licas de Derecha. Ellas est√°n generando una fuerza ideol√≥gica, econ√≥mica, de movilizaci√≥n muy fuerte en el continente y, obviamente, en Cuba tambi√©n. En ese sentido de la disputa ideol√≥gica, ¬Ņc√≥mo se siente la guerra?

No siempre se está viendo que una de las armas más sofisticadas de esa guerra es el fundamentalismo religioso. Las organizaciones no lo tienen claro. Y se empiezan a enfrentar a ello cuando están en los procesos. Hay que volver a la crítica de la religión. Por lo menos para la formación del movimiento de izquierda.

Los movimientos de la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n se convirtieron en movimientos de base por las comunidades eclesiales, pero las iglesias fundamentalistas tambi√©n son hoy comunidades de base grand√≠simas que llegan a los sectores m√°s pobres y all√≠ solo promueven el falso dios de la prosperidad. Luego ves a los pastores, en medio de aquella pobreza, vestidos de Christian Dior y hablando de que est√° bien pasar trabajo en esta vida porque as√≠ est√° garantizado el reino de los cielos. ¬ŅC√≥mo t√ļ explicas eso? Es un desaf√≠o a reflexionar.

¬ŅCu√°l es la mejor manera de revertir, desmontar y explicar esos discursos sin demagogias, sin facilismos, sin panfletos? Ah√≠ hay una construcci√≥n social clara del enemigo. Hay que hacer un trabajo desde la comunicaci√≥n y desde el proceso de construcci√≥n y potenciaci√≥n de nuestra espiritualidad revolucionaria. Porque espiritualidad tiene que haber en la Revoluci√≥n. Si se pierde es un vac√≠o de sentidos que ocupa otra ideolog√≠a y otros s√≠mbolos. Eso es lo que est√° haciendo hoy el fundamentalismo religioso en Am√©rica Latina ante la crisis de sentido que dejaron como saldo los Gobiernos Progresistas en la regi√≥n.

Dicha ideología es muy coherente con el sistema de dominación capitalista pues el mercado es Dios. Se promueve que las personas vivimos y trabajamos para tener cosas, pero no llegamos nunca a tener cosas porque apenas podemos vivir. Y esa unión ideológica es muy sofisticada porque atraviesa la subjetividad de las personas.

Y así pasan cosas como el Plebiscito del No en Colombia, la elección de Bolsonaro en Brasil, y la acumulación de fuerzas fundamentalistas religiosas en la propia Cuba. La guerra no llega ya con la cara del Fondo Monetario Internacional, ni de transnacionales, ni de cosas abstractas. Llega desde el mismo pastor que está en la esquina del barrio imponiendo sus visiones y respaldado por los medios tradicionales y masivos de comunicación.

Los movimientos tienen que unir en sus programas de formación un desciframiento de esas ideologías. De dónde vienen, qué buscan, cuáles son las fuerzas que están detrás de ellas. Por eso hay que volver a la crítica de la religión: para que los fundamentalismos no sigan ganando los corazones de las gentes. Hay que reconstruir la narrativa de las organizaciones de izquierda desde la propia autocrítica de por qué hemos salido de los imaginarios del pueblo como proyectos de vida.

El 13 Paradigmas sucedi√≥ en el marco del 60 aniversario de la Revoluci√≥n Cubana, ¬Ņqu√© representa Cuba hoy para el movimiento popular?

Cuba siempre ha representado un referente. Pero a mí me gusta cómo está el referente hoy: cuestionándose e indagándose a sí mismo. Y en ese proceso le está pidiendo al movimiento popular que lo cuestione.

El proceso revolucionario de Cuba hoy está aprendiendo mucho y mirándose mucho en las experiencias y realidades de América Latina. Y nosotros necesitamos hoy ese espejo, incluso más de lo que el movimiento popular necesita a Cuba. Aquí hay una seria disputa de sentidos y no todos y todas están pensando en la Revolución. En todos los niveles de nuestra sociedad se ven todas las variantes del comunismo pero también del liberalismo. Lo más peligroso es que los sentidos comunes son mayoritariamente ocupados por la ideología neoliberal del socialismo cubano. Esa es mi gran preocupación porque hay un referente de Cuba que no es el barrio, sino que es una visión más aristócrata.

Estamos muy mal si afirmamos que el socialismo cubano est√° bien porque tenemos muchos negocios privados y empresas mixtas. No es un tecnicismo econ√≥mico lo que va a solucionar el problema de Cuba hoy. Pasa por ese tecnicismo econ√≥mico, pero no lo es todo. Conf√≠o en que el di√°logo e intercambio con el movimiento social y popular del tercer mundo, enriquezca las visiones sobre el futuro cubano. Una de las cosas que este Paradigmas propici√≥ fue que se vieran estos 60 a√Īos de Revoluci√≥n no desde un discurso, sino desde la gente que d√≠a a d√≠a trabaja y lucha por re-enamorarse de s√≠ misma y de su entorno. Lo que ellas est√°n haciendo cotidianamente y que las hace felices en medio de millones de dificultades, es el retrato m√°s fiel de la Revoluci√≥n.

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