Palestina: La ocupaci贸n del agua

Resumen Medio Oriente. 04 de diciembre de 2017 鈥 El legado de 50 a帽os de ocupaci贸n israel铆 de los territorios palestinos ha sido violaciones sistem谩ticas de derechos humanos en gran escala. Una de las consecuencias m谩s devastadoras es el impacto de las pol铆ticas discriminatorias de Israel en el acceso de la poblaci贸n palestina a suministros adecuados de agua limpia y segura.

Poco despu茅s de la ocupaci贸n israel铆 de Cisjordania, incluido Jerusal茅n Oriental, y la Franja de Gaza, en junio de 1967, las autoridades militares israel铆es consolidaron el poder absoluto sobre todos los recursos h铆dricos y las infraestructuras relacionadas con el agua en los Territorios Palestinos Ocupados. Transcurridos 50 a帽os, Israel sigue controlando y restringiendo el acceso de la poblaci贸n palestina al agua en los Territorios Palestinos Ocupados en un grado que no le permite satisfacer sus necesidades ni constituye una distribuci贸n equitativa de los recursos h铆dricos compartidos.

En noviembre 1967, las autoridades israel铆es promulgaron la Orden Militar 158, que establec铆a que la poblaci贸n palestina no pod铆a construir ninguna nueva instalaci贸n para el abastecimiento de agua sin obtener previamente el permiso de las fuerzas armadas israel铆es. Desde entonces, la extracci贸n de agua de cualquier nueva fuente o el desarrollo de cualquier nueva infraestructura h铆drica requiere el permiso de Israel, cuya obtenci贸n es poco menos que imposible. La poblaci贸n palestina que vive bajo la ocupaci贸n militar israel铆 ha seguido sufriendo hasta nuestros d铆as las devastadoras consecuencias de esta orden. No puede perforar nuevos pozos, instalar bombas ni ahondar pozos ya existentes, y adem谩s se le niega el acceso al r铆o Jord谩n y a los manantiales de agua dulce. Israel controla incluso la acumulaci贸n de agua de lluvia en la mayor parte de Cisjordania, y es frecuente que el ej茅rcito israel铆 destruya las cisternas que para este fin poseen las comunidades palestinas. En consecuencia, unas 180 comunidades palestinas en zonas rurales de la Cisjordania ocupada no tienen acceso alguno a agua corriente, seg煤n la Oficina de Coordinaci贸n de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH). Incluso en ciudades y pueblos conectados a la red de suministro de agua, a menudo las ca帽er铆as est谩n secas.

Mujeres palestinas llenan botellas de agua en el pueblo cisjordano de Qarawah Bani Zeid. 漏 ABBAS MOMANI/AFP/Getty Images

Al tiempo que restringe el acceso de la poblaci贸n palestina al agua, Israel ha desarrollado de hecho sus propias infraestructuras h铆dricas y su red de abastecimiento de agua en Cisjordania para uso de sus propios ciudadanos en Israel y en los asentamientos, que son ilegales en virtud del derecho internacional. Mekorot, la empresa estatal israel铆 de abastecimiento de agua, ha perforado sistem谩ticamente pozos y ha explotado manantiales en la Cisjordania ocupada para abastecer de agua a su poblaci贸n, incluida la que vive en asentamientos ilegales, para uso dom茅stico, agr铆cola e industrial. Si bien Mekorot vende parte del agua a empresas de suministro de agua palestinas, son las autoridades israel铆es las que deciden el volumen. Como consecuencia de las continuas restricciones, muchas comunidades palestinas de Cisjordania se ven obligadas a comprar agua que se transporta en camiones a precios mucho m谩s elevados, entre 4 y 10 d贸lares de EE. UU. por metro c煤bico. En algunas de las comunidades m谩s pobres, el gasto en agua puede representar en ocasiones la mitad de los ingresos mensuales de una familia.

Las autoridades israel铆es tambi茅n limitan el acceso de la poblaci贸n palestina al agua impidiendo o restringiendo su acceso a extensas zonas de Cisjordania. Muchas partes de Cisjordania han sido declaradas 鈥渮onas militares cerradas鈥, donde los palestinos no pueden entrar, por estar cerca de asentamientos israel铆es, por discurrir en sus proximidades carreteras utilizadas por colonos israel铆es, por utilizarse para la instrucci贸n de las fuerzas armadas israel铆es, o por ser reservas naturales protegidas.

Los colonos israel铆es que viven junto a palestinos en Cisjordania 鈥攅n algunos casos, separados por s贸lo unos cientos de metros鈥 no sufren esas restricciones ni escasez de agua, y pueden gozar y sacar provecho de explotaciones agr铆colas bien regadas y piscinas.

En Gaza, entre el 90% y el 95%, aproximadamente, del suministro de agua est谩 contaminado y no es apto para el consumo humano. Israel no permite el traslado de agua de Cisjordania a Gaza, y el 煤nico recurso de agua dulce de Gaza, el acu铆fero costero, es insuficiente para satisfacer las necesidades de la poblaci贸n y se est谩 agotando gradualmente debido a la extracci贸n excesiva y est谩 contaminado por aguas residuales y por la infiltraci贸n de agua del mar.

La desigualdad resultante en el acceso al agua entre israel铆es y palestinos es realmente asombrosa. El consumo de agua de los israel铆es es al menos cuatro veces mayor que el de los palestinos que viven en los Territorios Palestinos Ocupados. La poblaci贸n palestina consume por t茅rmino medio 73 litros de agua al d铆a por persona, cantidad muy inferior al m铆nimo diario de 100 litros per c谩pita recomendado por la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS). En muchas comunidades ganaderas de Cisjordania, el consumo de agua es de s贸lo 20 litros por persona y d铆a para miles de palestinos, seg煤n la OCAH. En cambio, cada israel铆 consume un promedio de 300 litros de agua al d铆a, aproximadamente.

Cuando han pasado 50 a帽os, es hora de que las autoridades israel铆es pongan fin a las pol铆ticas y pr谩cticas que discriminan a la poblaci贸n palestina en los Territorios Palestinos Ocupados y aborden su acuciante necesidad de seguridad h铆drica. Las autoridades israel铆es deben levantar las restricciones actualmente en vigor, que niegan a millones de palestinos el acceso a agua suficiente para satisfacer sus necesidades personales y dom茅sticas y para disfrutar de su derecho al agua, a la alimentaci贸n, a la salud y a un nivel de vida adecuado.

Mural pintado en la pared de una estaci贸n de bombeo abandonada al borde de la ruta 90, principal carretera que recorre el valle del Jord谩n. El texto dice: 鈥淣uestra agua es nuestra vida, preserv茅mosla鈥. En el valle del Jord谩n, numerosos manantiales y pozos est谩n inactivos debido a la creciente explotaci贸n del acu铆fero de la monta帽a, en el extremo occidental del valle, por la compa帽铆a estatal israel铆 Mekorot.

Efectos devastadores para las comunidades del valle del Jord谩n

En septiembre de 2017, un equipo de investigaci贸n de Amnist铆a Internacional se entrevist贸 con personas residentes en el valle del Jord谩n y fue testigo directo del catastr贸fico impacto que las restricciones de agua tienen en la vida diaria de la gente.

Ihab Saleh, cultivador de calabazas y pepinos que vive en Ein al Beida, poblaci贸n palestina de unos 1.600 habitantes situada en la parte septentrional de Cisjordania, es uno de los cientos de miles de personas cuya vida y medios de sustento han sido destruidos por las restricciones de agua israel铆es. En los 煤ltimos 25 a帽os, Ihab ha visto c贸mo se secaba gradualmente el manantial local tras perforar la empresa israel铆 Mekorot dos pozos cerca de la vecina comunidad palestina de Bardala, para abastecer al asentamiento israel铆 de Mehola. El volumen de agua que las autoridades israel铆es asignan al pueblo ha ido disminuyendo con los a帽os, dice, y en numerosas ocasiones se ha cortado totalmente el suministro. A pesar de un acuerdo para compensar a las poblaciones palestinas de Bardala y Ein al Beida, desde mediados de la d茅cada de 1970 Israel ha reducido de forma considerable el volumen de agua disponible para estas dos comunidades.

Ihab Saleh relat贸 al personal de investigaci贸n de Amnist铆a Internacional c贸mo, a principios de septiembre de 2017, las autoridades israel铆es cortaron el suministro de agua al pueblo durante cinco d铆as afirmando que los residentes hab铆an tomado por medios no autorizados un volumen de agua mayor que el asignado. Las cosechas de Ihab se perdieron debido a este corte, y los da帽os causados a su negocio ascendieron a unos 10.000 nuevos siclos (unos 2.820 d贸lares de EE. UU.). Ihab dice que no se avis贸 con antelaci贸n del corte y que no hab铆a potable agua para ninguno de los residentes, que tuvieron que desplazarse hasta una poblaci贸n vecina, a 5 kil贸metros, para llevar agua en camiones. 漏 Amnesty International 鈥淓n este pueblo queremos la paz, diga lo que diga la Autoridad Palestina, la queremos. Diga lo que diga el ej茅rcito israel铆, la queremos. [鈥 Lo 煤nico que queremos es labrar nuestra tierra鈥, dijo a Amnist铆a Internacional.

Una de la dos estaciones de bombeo de Mekorot a las afueras del pueblo de Bardala. Estas estaciones de bombeo han hecho que los manantiales de los pueblos de Ein al Beida y Bardala se sequen por completo, lo que obliga a la comunidad palestina a depender totalmente de la empresa estatal israel铆 para su abastecimiento de agua para uso dom茅stico y agr铆cola. 漏 Amnesty International

Adem谩s de los pueblos agr铆colas, muchas comunidades beduinas del valle del Jord谩n hacen frente a graves restricciones como consecuencia del control israel铆 de los recursos h铆dricos naturales palestinos. En muchos casos, la tierra en la que viven est谩 clasificada por Israel como 鈥渮ona militar cerrada鈥. No s贸lo se limita su acceso al agua, sino que tambi茅n viven bajo la amenaza constante de desalojo forzoso en aplicaci贸n de 贸rdenes de demolici贸n de sus viviendas y propiedades.

漏 Amnesty International

A dos familias que viv铆an al borde de la carretera 90, cerca del pueblo de Ein al Beida, les han destruido sus casas y propiedades dos veces en los 煤ltimos dos a帽os. En la ocasi贸n m谩s reciente, en diciembre de 2016, el ej茅rcito israel铆 destruy贸 dos viviendas y todos los dep贸sitos de agua pertenecientes a las familias.

Como las autoridades israel铆es no reconocen el derecho de muchas comunidades palestinas a vivir en la Zona C y se niegan a permitirles las infraestructuras necesarias, estas familias no tienen acceso a agua corriente aunque una conducci贸n de Mekorot discurre al borde de la carretera, a menos de 100 metros de su tierra. Para abastecerse de agua deben ir dos veces al d铆a al punto local de suministro de agua gestionado por la empresa Mekorot. 漏 Amnesty International

En Al Auja, pueblo de unos 5.200 habitantes situado 10 kil贸metros al norte de Jeric贸, en el valle del Jord谩n, la situaci贸n es muy parecida. En 1972, Mekorot perfor贸 un pozo y construy贸 una estaci贸n de bombeo, cerca del manantial de Wadi Auja. Seg煤n los residentes, el manantial proporcionaba un abundante suministro de agua para el pueblo y para las tierras agr铆colas circundantes mediante una red de canales de riego.

Los canales de riego est谩n ahora vac铆os. Un residente muestra a un investigador de Amnist铆a Internacional una fotograf铆a del manantial antes de que se secara. Explica c贸mo, a principios de la d茅cada de 1990, hab铆a agua durante todo el a帽o que nutr铆a a una pr贸spera comunidad agr铆cola, una de las primeras zonas frut铆colas del valle del Jord谩n. 漏 Amnesty International

Issa Nijoum es un antiguo cultivador de c铆tricos de Al Auja que ahora s贸lo cultiva plantas que requieren menos agua, como la calabaza y el pepino. En 2017 s贸lo tuvo acceso al agua durante 40 d铆as en la temporada de cultivo, que suele ir de febrero a marzo, y la cosecha de calabazas se arruin贸. Issa explic贸 que normalmente sus cultivos necesitan 120 d铆as de agua al a帽o. 漏 Amnesty International

Los restos de la cosecha arruinada de calabazas de Issa Nijoum, en un campo a las afueras del pueblo de Al Auja. 漏 Amnesty International

鈥淣i siquiera la Autoridad Palestina entiende que esto era un centro de la agricultura. [鈥 A la gente no le quedan opciones. En 1967, cuando [las autoridades israel铆es] comenzaron a llevarse el agua, fue como una enfermedad en un cuerpo. [鈥 Poco a poco la tierra se sec贸鈥. Issa Nijoum, entrevista con Amnist铆a Internacional, Al Auja.

Debido a la escasez de agua, los agricultores de Al Auja se vieron obligados a diversificar sus medios de sustento tradicionales, y ahora cultivan plantas que requieren menos agua pero tambi茅n son menos rentables. Aunque antes cultivaban sobre todo c铆tricos y ten铆an capacidad para exportar, ahora dependen de cultivos de plantas que requieren menos agua como el calabac铆n, el pepino y la calabaza, que pueden tener un periodo de cultivo de tres a cuatro meses durante la estaci贸n invernal. Muchos residentes en Al Auja tambi茅n se han visto obligados a buscar trabajo en explotaciones agr铆colas situadas en tres asentamientos israel铆es vecinos, que tienen acceso sin restricciones al agua.

Un miembro del consejo local del pueblo de Al Auja sostiene una lima, que no se ha desarrollado totalmente. Explica que, desde mediados se la d茅cada de 1990, los limeros producen frutas y cosechas cada vez m谩s peque帽as a causa de la falta de agua. 漏 Amnesty International

Acceso de los asentamientos israel铆es al agua

Piscina en Ma鈥檃le Adumim. Con un suministro de agua unas cuatro veces mayor que el que llega a las comunidades palestinas, los asentamientos israel铆es como Ma鈥檃le Adumim contrastan claramente con sus vecinos palestinos. 漏 Amnesty International

Vegetaci贸n exuberante en el asentamiento israel铆 de Ma鈥檃le Adumim. Con 37.670 habitantes, este asentamiento es uno de los m谩s poblados de los Territorios Palestinos Ocupados. 漏 Amnesty International

Recolecci贸n de uvas en al asentamiento israel铆 de Psagot, julio de 2017. La bodega de Psagot se fund贸 en 2003 y, seg煤n su sitio web oficial, produce unas 350.000 botellas de vino al a帽o, el 70% de las cuales se exportan a mercados internacionales. El cultivo de uvas tiene gran valor y necesita mucha agua. 漏 David Silverman/Getty Images

Plantaci贸n de d谩tiles de un asentamiento israel铆 cerca del pueblo de Al Auja, en el valle del Jord谩n, 21 de septiembre de 2017. Cada a帽os se exportan a mercados internacionales art铆culos por valor de cientos de millones de d贸lares producidos en asentamientos israel铆es construidos en tierras palestinas ocupadas, a pesar de que la inmensa mayor铆a de Estados han condenado oficialmente los asentamientos por ser ilegales en virtud del derecho internacional. 漏 Amnesty International

Punto de abastecimiento de agua a las afueras del pueblo de Al Auja, en el valle del Jord谩n. Para la poblaci贸n palestina que no tiene acceso a agua corriente, la situaci贸n es grave. Para satisfacer sus necesidades b谩sicas, la gente se ve obligada a comprar agua adicional de camiones cisterna, generalmente dos veces al d铆a. El agua es a menudo de calidad dudosa y es m谩s cara que la suministrada a trav茅s de la red de abastecimiento de agua. 漏 Amnesty International

Qais Nasaran, propietario de una tienda en el pueblo de Al Jiftlik, con una poblaci贸n estimada de unos 4.700 habitantes, situado en el norte del valle del Jord谩n, cultivaba una peque帽a parcela de tierra. Cuando su pozo se sec贸, se vio obligado a buscar una nueva forma de ganarse el sustento. Ahora regenta una tienda de comestibles.

La tienda est谩 situada en una antigua estaci贸n de bombeo de un pozo que se perfor贸 en 1966 con permiso de las autoridades jordanas, que controlaban Cisjordania en esa 茅poca. Un a帽o despu茅s, tras la ocupaci贸n por Israel de los territorios palestinos, las autoridades israel铆es impidieron que la familia de Qais Nasaran lo utilizara. El pozo tuvo agua hasta 2014, cuando finalmente se sec贸. Qais explic贸 que, cada a帽o, cuando el pozo se llenaba, las fuerzas armadas israel铆es lo controlaban para comprobar si alguien lo utilizaba.

Qais sigue teniendo una cisterna en su tierra, pero no siempre puede permitirse llenarla porque cuesta unos 8.000 nuevos siclos (aproximadamente, 2.278 d贸lares de EE. UU.). Compra el agua a un hacendado en el valle del Jord谩n.

Para Mustafa al Farawi, cultivador de d谩tiles de Al Jiftlik, la situaci贸n es semejante. La cantidad de agua disponible del pozo en su tierra ha disminuido sin cesar a lo largo de los a帽os.

Mustafa explica que, en la d茅cada de 1980, el pozo proporcionaba agua suficiente para regar una superficie de 400 hect谩reas, y suministraba agua para los animales, adem谩s de abastecer a la familia. Ahora ha de comprar la mayor parte del agua que utiliza para su explotaci贸n datilera y transportarla con un dep贸sito desde un manantial situado a 7 kil贸metros, que es el 煤nico manantial al que todav铆a pueden acceder los palestinos.

鈥淣o tenemos agua suficiente ni control sobre ella. La t谩ctica de las autoridades israel铆es es disminuir poco a poco el agua para que tengamos que dejar la tierra鈥. Mustafa al Farawi, Al Jiftlik

Hace pocos a帽os, Mustafa quiso abrir un nuevo pozo en un lugar distinto que garantizase m谩s agua. Dice que un ingeniero hizo comprobaciones y determin贸 que hab铆a agua m谩s cerca de la superficie en otra parte del terreno de la explotaci贸n. Solicit贸 los derechos de perforaci贸n pero las autoridades israel铆es denegaron la solicitud. Finalmente decidi贸 perforar el pozo de todos modos, sin permiso, pero el ej茅rcito israel铆 se present贸 en el lugar y se lo impidi贸. Le dijeron que perforar el pozo era contrario a las 贸rdenes militares israel铆es y la construcci贸n se detuvo.

El pueblo de Furush Beit Dajan, en el norte de Cisjordania, con unos 930 habitantes, produc铆a c铆tricos. Desde mediados de la d茅cada de 1990, los agricultores han tenido que diversificar sus cultivos debido al insuficiente suministro de agua.

Los residentes dicen que antes ten铆an agua en abundancia pero en los 煤ltimos a帽os los pozos suministran cada vez menos. Algunos vecinos del pueblo dijeron que el acu铆fero se est谩 agotando por los pozos israel铆es que se utilizan para el abastecimiento de los vecinos asentamientos israel铆es de Hamra y Mehora. Seg煤n Azim Mifleh, agricultor del pueblo, los pozos israel铆es comenzaron a bombear en las inmediaciones del pueblo en la d茅cada de 1970 y poco a poco los pozos locales perdieron su eficiencia. Desde los Acuerdos de Oslo entre Israel y la Organizaci贸n para la Liberaci贸n de Palestina (OLP) firmados en 1995, Israel extrae del acu铆fero oriental un volumen de agua muy superior al acordado.

Azim Mifleh, agricultor y coordinador de la Asociaci贸n para el Desarrollo Agr铆cola (PARC) de Furush Bei Dajan, dice que antes ten铆a 800 谩rboles en su tierra, la mayor铆a limoneros y pomelos. Ahora s贸lo le quedan tres 谩rboles al lado de su casa.

Azim Mifleh tuvo que diversificar y cultivar en invernaderos. La mayor铆a de los cultivos que ahora produce, como pepinos, tomates y calabazas, s贸lo pueden cultivarse en invierno y primavera. 漏 Amnesty International

鈥淟a tierra est谩 ocupada y los ocupantes [israel铆es] deber铆an cuidar de la gente. [鈥 Israel deber铆a hacer lo que se supone que ha de hacer; tiene que pagar el precio por ocupar, y actuar en el inter茅s superior de la poblaci贸n ocupada鈥. Azim Mifleh, Furush Beit Dajan

En las inmediaciones del pueblo de Furush Beit Dajan hay cinco pozos: todos son propiedad privada de palestinos. Seg煤n residentes en el pueblo, su producci贸n de agua ha sufrido dr谩sticas reducciones debido a los pozos israel铆es que se perforan en la zona para abastecer al asentamiento de Hamra, que cultiva una extensa superficie de tierra. El asentamiento de Hamra tiene una plantaci贸n datilera de 40 hect谩reas y tambi茅n explota otros cultivos que requieren mucha agua, como bananas y c铆tricos.

Turistas palestinos de Nabl煤s rezan en un centro tur铆stico abandonado cerca del Mar Muerto, en el valle del Jord谩n. Desde 1967, las autoridades israel铆es niegan a los palestinos el acceso al r铆o Jord谩n a lo largo de todo su curso a trav茅s de Cisjordania. El nivel del agua en el Mar Muerto ha descendido dr谩sticamente en los 煤ltimos 50 a帽os debido a la desviaci贸n del r铆o Jord谩n aguas arriba por Israel y por Jordania y Siria. El Mar Muerto est谩 ahora a unos 500 metros del centro tur铆stico cuando antes lo rodeaba.

El derecho al agua

鈥淓l derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente鈥. Comit茅 de Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales, Observaci贸n general N潞 15, p谩rr. 1.

Se ha reconocido que el derecho al agua se deriva del derecho a un nivel de vida adecuado y, por tanto, est谩 impl铆citamente contenido en el Pacto Internacional de Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales y en otros instrumentos. El derecho al agua incluye la disponibilidad de agua suficiente para uso personal y dom茅stico, el acceso f铆sico en cada hogar o sus inmediaciones, la accesibilidad econ贸mica, y una calidad adecuada del agua. Los Estados, como parte de sus obligaciones inmediatas, deben dar prioridad al acceso de todas las personas a la cantidad m铆nima esencial de agua suficiente y no contaminada para uso personal y dom茅stico, con el fin de prevenir enfermedades. Adem谩s, deben adoptar las medidas necesarias para la plena realizaci贸n del derecho al agua, lo cual incluye tomar medidas positivas para ayudar a las personas y las comunidades a disfrutar de este derecho.

En virtud del derecho internacional, Israel, como potencia ocupante en los Territorios Palestinos Ocupados, tiene la responsabilidad bien definida de respetar el derecho humano al agua de la poblaci贸n palestina. No s贸lo debe abstenerse de emprender acciones que violen este derecho o menoscaben la oportunidad de la poblaci贸n palestina de realizar el derecho, sino tambi茅n proteger a la poblaci贸n palestina de injerencias de terceros en su disfrute del derecho al agua, y debe tomar medidas deliberadas, concretas y selectivas para garantizar el cumplimiento y la realizaci贸n plenos de este derecho.

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.