La sombra del paramilitarismo sigue rondando a Colombia

12 jul. CI.- A pesar del avance en la construcci贸n de paz en el pa铆s, reflejado en hechos como la dejaci贸n de armas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia 鈥揊ARC- y el avance en los di谩logos con el Ej茅rcito de Liberaci贸n Nacional 鈥揈LN-, en los territorios la guerra contin煤a. Una de sus expresiones es la persistencia del paramilitarismo, cuyo actor m谩s visible son las Autodefensas Gaitanistas de Colombia 鈥揂CG-, una gran amenaza para las organizaciones sociales, las poblaciones y los acuerdos de paz.

El pasado 27 de junio culmin贸 la dejaci贸n de armas de las FARC, con una ceremonia de cierre que tuvo lugar en el municipio de Mesetas, Meta. Este momento hist贸rico para Colombia, luego de 53 a帽os de levantamiento armado, significa una invaluable demostraci贸n de voluntad en el camino de la construcci贸n de paz. Paralelamente, la mesa de Quito entre el Gobierno Nacional y el ELN avanza a pesar de los percances y encrucijadas. Terminado el segundo ciclo de negociaciones, se presume que se acerca la posibilidad de concertar un cese bilateral al fuego.

Hechos recientes

A pesar de los gigantescos avances para le terminaci贸n del conflicto armado, la guerra a煤n recorre los territorios colombianos. En lo corrido del 2017, en distintos rincones del pa铆s se han presentado acciones de grupos paramilitares que llaman la atenci贸n sobre la reconfiguraci贸n de ese fen贸meno. Los episodios m谩s recientes se presentaron en San Jos茅, corregimiento del municipio de Apartad贸 en Antioqu铆a, hist贸ricamente golpeado por la violencia. En la ma帽ana del 11 de julio sorprendi贸 a sus habitantes con graffitis en sus viviendas alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia: 鈥淎GC llegamos para quedarnos鈥 pod铆a leerse en los muros de sus casas. Hechos similares y otros m谩s preocupantes que incluyen amenazas, asesinatos o desplazamientos se vienen presentaron en otros municipios y departamentos, principalmente por parte de este grupo armado y en algunas zonas a nombre de las 脕guilas Negras.

Tan s贸lo unos d铆as antes la historia se repet铆a en el suroccidente del pa铆s. Seg煤n denuncias de la Red de Derechos Humanos del Suroccidente Francisco Isa铆as Cifuentes y la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana 鈥揅OCCAM-, el 2 de julio en el corregimiento El Paraiso, municipio de Sucre, Cauca, y en Leiva, Nari帽o, aparecieron mensajes amenazantes firmados por las AGC y las AUC.

Estos episodios se suman a la toma armada del corregimiento de Puerto L贸pez, municipio del Bagre, Antioqu铆a el pasado 1 de julio, adem谩s de las frecuentes incursiones paramilitares en diferentes municipios del Choc贸 que generaron desplazamientos masivos y confinamiento.

La Respuesta Estatal

El Gobierno Nacional ha insistido por medio de varios de sus ministerios en negar la existencia del Paramilitarismo. Para la oficialidad, se trata de delincuencia o crimen organizado. Luis Carlos Villegas, actual Ministro de Defensa, afirm贸 en el mes de enero que 鈥渆n Colombia no hay paramilitarismo. Decir que en Colombia hay paramilitarismo significar铆a otorgar un reconocimiento pol铆tico a unos bandidos dedicados a la delincuencia com煤n u organizada鈥.

La reiterada negaci贸n gubernamental del paramilitarismo -a pesar de que en los acuerdos de paz con las FARC se contemple como eje fundamental de la implementaci贸n el desmonte del paramilitarismo y en los di谩logos con el ELN se exija una respuesta efectiva por parte del Estado para atacar este fen贸meno, en especial porque est谩 vinculado al asesinato de l铆deres sociales-, obedece a tres razones: Impedir el otorgamiento a esta fuerza de un car谩cter pol铆tico cerrando as铆 la puerta a una negociaci贸n; evadir la responsabilidad de algunas estructuras o personas de las fuerzas militares en las regiones con el consentimiento, omisi贸n o relaciones con estas fuerzas y no presentar el proceso de dejaci贸n de armas de las AUC como fallido, en tanto sirvi贸 de incubadora para las estructuras paramilitares de hoy.

En cualquier caso, hasta el momento la acci贸n del Estado, a pesar de haber puesto en marcha m煤ltiples planes, no ha sido contundente. El vac铆o de poder dejado en algunas zonas por las FARC ha sido copado r谩pidamente por los grupos paramilitares a sangre y fuego, motivados por el control de diferentes econom铆as ilegales y poblaciones.

Su presencia se ha extendido a los departamentos de Antioquia, Bol铆var, Cauca, Choc贸, C贸rdoba, Guaviare, Nari帽o, Norte de Santander, Santander, Sucre y Valle del Cauca. Varios analistas coinciden en afirmar que no es el mismo fen贸meno paramilitar vivido en a帽os anteriores a la negociaci贸n con las AUC. Por esto se emplean m煤ltiples adjetivos para denominarlos: neoparamilitares, Bandas Criminales o Grupos Armados Posdesmovilizaci贸n -GAPD-, tal como lo sugiere el 煤ltimo informe sobre el tema del Centro Nacional de Memoria Hist贸rica.

Aunque este fen贸meno se ha transformado y tal vez estas fuerzas no tienen una unidad org谩nica como en tiempos pasados, conservan un poder铆o territorial notable y son una amenaza para las organizaciones sociales, el proceso de paz y los sectores populares en las regiones. Est谩n 铆ntimamente ligados con las econom铆as ilegales y con poderes y 茅lites regionales. En el mes de junio el Gobierno puso en acci贸n el Cuerpo 脡lite de la Polic铆a para la paz, que cuenta con 1088 polic铆as, quienes tienen entre sus tareas combatir a estas organizaciones.

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, tambi茅n conocidas como Urabe帽os, Clan del Golfo o Clan 脷suga, surgieron tras el proceso de desmovilizaci贸n de las AUC, ocurrido durante el mandato de 脕lvaro Uribe V茅lez. Entre 2006 y 2008 el grupo tom贸 forma en el Urab谩 bajo el mando de 鈥淒on Mario鈥 entre otros paramilitares antes integrantes de las AUC. Hoy son comandadas seg煤n las autoridades por 鈥淥toniel鈥 y 鈥淕avil谩n鈥, excombatientes de las AUC y del EPL. Algunos an谩lisis le adjudican una estructura org谩nica en red nacional, sin una cohesi贸n jer谩rquica fuerte como en las AUC y un car谩cter narcotraficante que intenta politizar bajo su nombre de AGC, reclamando incluso una negociaci贸n pol铆tica.

Hoy son uno de los actores armados que hacen crecer la sombra de la guerra en las regiones de Colombia, convirti茅ndose en una amenaza para los procesos de construcci贸n de paz y la movilizaci贸n social.

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