Encuentro por la Paz y la justicia social en Colombia. Gij贸n 5 de sept/16.

Una cooperaci贸n para el posconflicto

por Javier Orozco Pe帽aranda, Coordinador Programa Asturiano de Derechos Humanos

La cooperaci贸n para superar la guerra y sus causas es uno de los m谩s loables esfuerzos de cualquier sociedad en su relaci贸n con otra. Por eso agradezco el espacio para referirme a los planes de cooperaci贸n en marcha para Colombia, en materia militar, econ贸mica y social.

Puestos de acuerdo en que lo principal para la poblaci贸n de Colombia es conquistar la justicia social como sustancia de la concepci贸n de paz que compartimos, constatando que los Acuerdos de La Habana abren el camino a di谩logos con el ELN y el EPL en cuanto se reconoce a las guerrillas como fuerza beligerante, sujeto pol铆tico, atendiendo a que los Acuerdos聽 son el reflejo de la correlaci贸n de fuerzas de las partes negociadoras ninguna de las cuales lleg贸 a la mesa derrotada,聽 reconociendo que esos Acuerdos implican avances en la conquista de derechos para los excluidos, asumiendo que habr谩 que movilizarse para que los acuerdos se cumplan empezando por votar SI en el referendo del 2 de octubre, y viendo como crucial la exigencia de garant铆as para la vida y para el ejercicio de las libertades b谩sicas, considero pertinente abordar el tema de la solidaridad y de la cooperaci贸n internacional para la paz, es decir para la equidad,聽 el bienestar o el buen vivir para las gentes colombianas.

Para hacerlo hay que repetir que el conflicto armado colombiano se origina en la exclusi贸n, en el uso de la violencia para acumular tierras, poder econ贸mico y como consecuencia poder pol铆tico, gener谩ndose una sociedad con enormes desigualdades que se han profundizado con el modelo econ贸mico neoliberal, con el enorme gasto en defensa en detrimento de la inversi贸n social, con los tratados de libre comercio y del trabajo basura del que son beneficiarias las transnacionales que destruyen a las organizaciones de los trabajadores-as, a la econom铆a campesina y a los pueblos ind铆genas, precisamente los sectores donde est谩n la seguridad y soberan铆a alimentaria y las ra铆ces de un pa铆s pluri cultural que necesita renacer.

Las grandes empresas que se benefician del terror y del despojo son defendidas por un aparato militar de medio mill贸n de personas dotados de moderna tecnolog铆a vendida bajo los r贸tulos de 鈥渁yuda鈥 y de 鈥渃ooperaci贸n鈥 pero comprada mediante deuda externa a聽 los EUA, Israel, Alemania, Francia, Espa帽a鈥β para crear ej茅rcito enorme guiado por la misma doctrina que el Estado impregn贸 a sus聽 bandas de narco-paramilitares: la de que el enemigo es el opositor social y pol铆tico que se moviliza por la justicia social y que, seg煤n ellos,聽 amenaza la seguridad nacional, de manera que convirtieron a la fuerza p煤blica en un peligro para la ciudadan铆a, en un ej茅rcito que act煤a frente a su pueblo como un ej茅rcito de ocupaci贸n y al que le fabricaron a trav茅s de los monopolios informativos de Espa帽a, Colombia y EUA la imagen de 鈥渉茅roes鈥 para contrarrestar la mezcla de odio y miedo que despiertan entre las gentes que viven fuera de las ciudades.

El final del conflicto armado interno supone que las 茅lites que hablan de paz habr谩n renunciado al uso de la violencia para acaparar tierras y escenarios pol铆ticos, y aceptar谩n ceder privilegios puesto que la 煤nica paz posible es la que se basa en la justicia social, piedra de toque para que la sociedad colombiana pueda reconciliarse m谩s all谩 del estrech贸n de manos o del abrazo simb贸lico tras una firma entre enemigos de medio siglo.

Por eso el fin del conflicto armado debe suponer tambi茅n el inicio del largo camino hacia la redistribuci贸n de la renta, las tierras, la riqueza y el ingreso, lo que implicar谩 un crecimiento del conflicto social, por lo dem谩s normal en las democracias.

El Uribismo que llama a votar NO a los Acuerdos de La Habana afirma que 鈥淓l gobierno le entreg贸 el pa铆s a las FARC鈥, como si el pa铆s fuera de todos. Para que el pa铆s quedara en manos de las FARC habr铆a que quit谩rselo a los cuatro monopolios criollos y a las transnacionales, dicen unas memes de estos d铆as, puesto que el pa铆s ha sido concesionado a las empresas energ茅ticas, madereras, mineras, aprovechando la guerra y en medio de las protestas de una poblaci贸n que sigue organizada y a la que tampoco pudieron derrotar a pesar del uso del peor de los terrorismos que es el que practican los Estados.

No habr谩 paz sin justicia social, sin reforma agraria, urbana y pol铆tica, sin inclusi贸n 茅tnica, de clase y de g茅nero, se repite entre quienes se juegan la vida por crear una sociedad justa. Y en esa direcci贸n cuando no hayan guerrillas, es decir cuando tambi茅n se haya negociado con el ELN y el EPL, no le quedar谩n argumentos al Estado para actuar de la manera criminal como act煤a contra quienes exigimos la democratizaci贸n econ贸mica y pol铆tica del pa铆s descalificando antes de asesinar con la frase 鈥済uerrilleros de civil鈥 tan usada por el alto mando militar y por los gobiernos en cada movilizaci贸n social.

No podr铆an sin la censura de la llamada comunidad internacional perseguirnos, asesinarnos, apresarnos, como lo siguen haciendo con la excusa de ser el enemigo interno. Mientras聽 tanto es f谩cil deducir que a煤n nos quedan a帽os de persecuci贸n a muerte contra la dirigencia social y pol铆tica de oposici贸n. Ese racionamiento lo comparte el llamado cuerpo diplom谩tico acreditado en Bogot谩 con el que nos reunimos este a帽o en el marco de la 12 visita asturiana y que 鈥渟e alista para lo peor鈥 en materia de violaciones de los derechos humanos.

Y no se equivocan. El a帽o pasado seg煤n la OACNUDH fue el peor de los 煤ltimos 20 a帽os en violencia contra quienes defendemos los derechos humanos,聽 y 茅ste a帽o ya van 36 dirigentes sociales asesinados, los tres 煤ltimos miembros del CIMA-Cauca, ejecutados hace una semana en un 谩rea bajo control militar y paramilitar y el mismo d铆a en el que entr贸 en vigor el cese bilateral y definitivo con las FARC.

EUA y su聽 鈥渃ooperaci贸n militar鈥 tan indeseable como peligrosa

A mediados de abril de 茅ste a帽o en Bogot谩 Rose Gottemoeller, Subsecretaria de Control de Armas y Seguridad Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos, ofreci贸 a Colombia聽 fortalecer la cooperaci贸n en temas de seguridad. Se reuni贸 con representantes el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministro Consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad y con la Viceministra de Defensa para la Estrategia y Planeaci贸n. Se felicitaron por la fuerte cooperaci贸n Colombia- EUA en temas de seguridad y defensa, por las acciones conjuntas como el Plan Colombia, el Plan Patriota, el Acuerdo Complementario para la Cooperaci贸n y Asistencia T茅cnica en Defensa y Seguridad y se alegraron del debilitamiento de la insurgencia y de los di谩logos de paz, coincidiendo en que los temas de la cooperaci贸n hoy son distintos: el desminado, la lucha contra el narcotr谩fico, el desarrollo de la transformaci贸n y construcci贸n de capacidades de defensa, las oportunidades de participaci贸n regional y mundial del ej茅rcito colombiano que se convierte en mercenario, en ap茅ndice del aparato militar de los EUA en sus llamadas 鈥渕isiones de paz鈥 y convertido en un peligro real para Venezuela, Nicaragua, Cuba, Brasil, Ecuador, Bolivia鈥 , es decir para nuestros pueblos hermanos.
Al聽 respecto el Observatorio de Pol铆tica y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia en su art铆culo 鈥淐ooperaci贸n Estados Unidos-Colombia. Nuevos retos ante un escenario de posconflicto鈥 informa en abril de 茅ste a帽o del inicio de un nuevo cap铆tulo en las relaciones con EUA al que han llamado 鈥楶az Colombia鈥, que incluye como cooperaci贸n la profundizaci贸n de la intervenci贸n estadounidense 鈥渘o solo en asuntos militares sino una inclusi贸n en temas internos claves del posconflicto, como la reforma agraria, la justicia, el desarrollo sostenible y la desmovilizaci贸n鈥. 鈥淓l compromiso de EUA es impulsar en la prensa mundial una buena imagen del pa铆s y perfilarlo como un pa铆s seguro y atractivo para la inversi贸n, permiten que tal cooperaci贸n sirva al pa铆s norteamericano para desarrollar sus planes pol铆tico-econ贸micos en el pa铆s, y encontrar en Colombia un aliado estrat茅gico y con experiencia en defensa que pueda hacer frente a los desaf铆os regionales e internacionales actuales en materia de seguridad鈥.
El ej茅rcito colombiano ya no s贸lo agreder谩 a su pueblo, ahora seguir谩 defendiendo聽 intereses for谩neos fuera de las fronteras, hasta tal punto que la se帽ora Gottemoelle se refiriere a Colombia como 鈥渆l embajador de Estados Unidos en Latinoam茅rica鈥 (algo como el Israel de Nuestra Am茅rica), ofreciendo capacitaciones en temas de seguridad a pa铆ses hermanos, 鈥渉aciendo parte, una vez m谩s, del juego estrat茅gico estadounidense dirigido a un mayor control militar sobre la regi贸n y principalmente sobre Colombia.鈥

Ese tipo de injerencia que ahora implica una nueva tarea b茅lica para nuestro pueblo es presentado como 鈥渃ooperaci贸n鈥 y lo ser谩, pero es una cooperaci贸n indeseable pues es embarcar a los soldados de Colombia a guerrear ahora tambi茅n fuera del pa铆s, como ya hace Espa帽a con los soldados colombianos enviados a morir bajo su bandera en Siria, L铆bano, Cabo verde, Senegal, Bosnia, Somalia, Rep煤blica Centro Africana, Iraq, Afganist谩n y en otras 鈥渕isiones de paz.鈥

La cooperaci贸n del sector financiero: contraproducente.

Si en materia militar el gobierno colombiano ha entregado la planificaci贸n al聽 comando del ej茅rcito de EUA, en materia civil la deja en manos del sector financiero internacional, el mismo que para lucro de unos pocos ha incrementado la inequidad, la pobreza,聽 brecha entre clases en todo el mundo.

Seg煤n la Agencia Presidencial de Cooperaci贸n Internacional de Colombia, pa铆ses como Estados Unidos, Alemania, Suecia, Suiza, Espa帽a y la Uni贸n Europea, han incluido el tema del posconflicto como 谩rea prioritaria para los pr贸ximos a帽os y dar谩n recursos al Fondo Colombia en Paz que financiar谩 con contrapartidas nacionales proyectos del Fondo de Naciones Unidas, Fondo del Banco Mundial, Fondo de la Uni贸n Europea y Fondo del BID que el gobierno de Colombia destinar谩 a los territorios m谩s afectados por el conflicto armado.

No hay que ser muy agudos para ver que los mecenas financiadores son los mismos fondos y bancos que impusieron -a trav茅s del a violencia-聽 pol铆ticas neoliberales que聽 generan conflicto, como la de reemplazar la reforma agraria por el mercado de tierras, o la de imponer tratados leoninos de libre comercio con pudorosas e in煤tiles cl谩usulas en las que las grandes corporaciones se comprometen a respetar los derechos humanos.

Detr谩s de esa 鈥渃ooperaci贸n鈥 est谩n las multinacionales que se lucran de la guerra, del despojo territorial campesino, ind铆gena y negro, del genocidio sindical:聽 City Group, Coca Cola, Nestl茅, Glencore-Xtrata, BHP Billiton, Chiquita Brands, Anglo Gold Ashanti, Uni贸n Fenosa, Endesa, Enel, Monsanto, British Petroleum, Oxy, Repsol, Chrevon Texaco, Elf, Total, Pacific, Unilver, etc., ec.

El profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Jairo Estrada, afirma que 鈥淧ara el gobierno colombiano la paz es la oportunidad para las nuevas inversiones, para consolidar de manera m谩s certera el modelo econ贸mico, para darle continuidad y prolongaci贸n a sus pol铆ticas, para remozar el r茅gimen pol铆tico existente, para absorber hist贸ricamente la rebeli贸n鈥.

Est谩 claro que hay y cada vez se enfrentar谩n m谩s los dos enfoques de la paz: la de las 茅lites y las multinacionales que quieren seguir acumulando riqueza y tener buena imagen, y la de la poblaci贸n que aspira a vida digna y en paz.

La solidaridad, la cooperaci贸n internacional para la justicia social

La lucha por la justicia social la seguir谩 dando, como hasta ahora, el pueblo organizado, por eso ser谩 muy 煤til redoblar la solidaridad y la cooperaci贸n internacional que s铆 deseamos y para la cual pedimos respetuosamente tener en cuenta 茅stas l铆neas:聽聽聽

La solidaridad internacional聽 que recibimos y que agradecemos a lo largo de estos 16 a帽os puede ser m谩s exigente en materia de garant铆as para la defensa del derecho a la vida y de las libertades, y estando alertas para que no irrumpan divisiones entre gentes solidarias, y sin dejarse llevar por el concepto de que soy solidario s贸lo 鈥渃on los m铆os鈥, es decir poniendo como premisa el que los beneficiarios deben pensar y actuar como quieren sus聽 benefactores.

La autonom铆a de las personas, de las organizaciones y de los procesos sociales colombianos es un principio clave y a respetar en esta etapa de fin parcial del conflicto armado interno y de reconstrucci贸n urgente del movimiento social.

Por su parte la cooperaci贸n internacional est谩 llamada a monitorear el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana y a ayudar a financiarlos en materia de inversi贸n social.

El texto de los Acuerdos ya tiene debate y varias interpretaciones, como no pod铆a ser聽 de otro modo, por eso invitamos desde ya a tener en cuenta la interpretaci贸n de las v铆ctimas de la violencia, del despojo y de la exclusi贸n hist贸rica.聽聽

La la Uni贸n Europea en materia de cooperaci贸n con Colombia el 26 de聽 mayo en Bogot谩聽 y a trav茅s de La Alta Representante/Vicepresidenta Federica Mogherini, anunci贸 la pol铆tica de crecimiento verde y los derechos sobre la tierra, junto con una serie de acciones en apoyo al Plan de Respuesta R谩pida del Gobierno colombiano para la estabilizaci贸n de la paz. Se trata de un paquete de 575 millones de euros del Fondo fiduciario de la UE y del Banco Europeo de Inversiones, junto con la cooperaci贸n en curso, asistencia t茅cnica, subvenciones y pr茅stamos disponibles una vez se firme el acuerdo de paz con las FARC.

El Comisionado para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Internacional, Neven Mimica inform贸: 芦El anuncio de hoy es una clara se帽al del compromiso continuo de la UE a Colombia – tanto a corto plazo, para ayudar a promover la paz en las zonas afectadas por el conflicto, como a largo plazo, respaldando la paz duradera y sostenible en el pa铆s禄.

Prev茅 la firma de cuatro proyectos de la U.E.: desarrollo local sostenible, promoci贸n de los derechos seguros de tenencia de la tierra y el acceso equitativo a la tierra en 谩reas protegidas nacionales, la acci贸n integral contra las minas, y las Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia.

De nuevo debemos insistir en que lo que se espera de la U.E. es una cooperaci贸n para la justicia social, que se conquista con un pueblo en condiciones de transformar su sociedad, con organizaciones sociales reconstruidas, movilizadas,聽 capaces de hacer cumplir los acuerdos a que se llegue con las tres guerrillas y de conquistar los derechos econ贸micos, sociales, culturales y ambientales negados hasta el presente.

Para la paz no basta con la desmovilizaci贸n ni con la dejaci贸n de las armas por parte de las guerrillas, a eso le debe corresponder una transformaci贸n de las instituciones, como lo afirm贸 en Medell铆n la Embajadora de Irlanda en Colombia, Sonja Hyland.

Hay que tener en cuenta que las comunidades est谩n necesitando y pensando un pos conflicto en el que les puedan dar vida a sus proyectos de desarrollo territorial, social, productivo de los campesinos, los ind铆genas y las comunidades negras, y piden generosidad, que no se amarre, que no se condicione en este momento tan decisivo para nuestro pa铆s la cooperaci贸n internacional a las estrategias empresariales de mayor saqueo de las materias primas y de sobre explotaci贸n de la mano de obra lo que degrada al medio ambiente y empobrece a煤n m谩s a las gentes, pues eso genera un nuevo tipo de conflicto y es que, adornados como ayuda, disfrazados de programas de cooperaci贸n, en la posguerra aparecen de nuevo los intereses de los monopolios nacionales y extranjeros ajenos por completo a los planes de vida de las comunidades.

Colombia necesita una cooperaci贸n al desarrollo realizada de manera directa y ligada a los objetivos inmediatos y de largo plazo de las organizaciones de base y de los procesos sociales,聽 para evitar la manipulaci贸n de la cooperaci贸n internacional que nutri茅ndose de fondos p煤blicos es usada por las empresas privadas para lavarse la cara y las manos y continuar lucr谩ndose de las violaciones de los derechos humanos y de la devastaci贸n de los territorios.

La solidaridad y la cooperaci贸n internacional est谩n llamadas ahora m谩s que nunca a hablar claro, a exigir del gobierno colombiano las garant铆as para que no se asesine a los guerrilleros-as desmovilizados,聽 ni a聽 la dirigencia pol铆tica y social sobreviviente, que pueda exigirse y se haga desde el gobierno asturiano y espa帽ol esta exigencia clara de protecci贸n, de garant铆as, sin temor a 鈥渋ncidentes diplom谩ticos鈥 pues es el propio Estado colombiano quien ha aceptado el acompa帽amiento y la veedur铆a internacional para que se cumplan los acuerdos, y somos las v铆ctimas quienes os lo pedimos.

La cooperaci贸n asturiana.

Asturias tiene un importante recorrido en materia de cooperaci贸n al desarrollo y de apoyo a la聽 defensa de los derechos humanos en Colombia.

EL Programa Asturiano de Atenci贸n a V铆ctimas de la Violencia en Colombia y las聽 12 visitas asturianas de verificaci贸n contienen testimonio, datos y documentos que pueden formar parte de la Memoria Hist贸rica del conflicto y del material de estudio por la Comisi贸n de la Verdad.

Son valiosas acciones de solidaridad, humanismo, internacionalismo, por su sistematicidad聽 destinada a fortalecer a las organizaciones聽 de base y a proteger a su dirigencia social m谩s amenazada, para que puede hacer en Europa diplomacia ciudadana por la paz y por los derechos humanos, como lo han hecho las 104 personas acogidas por Asturias y por Gij贸n en refugio temporal, incluidos HENRY RAMIREZ DAZA asesinado hace 6 a帽os y LUCIANO ROMERO MOLINA, asesinado hace 11 a帽os.

Sabemos que garant铆as para la vida de personas sindicalistas y defensoras de los derechos humanos no habr谩 en mucho tiempo. No ser谩 en pocos a帽os que desmonten el bestial y complejo aparato ideol贸gico y armament铆stico para la represi贸n que han montado con esmero en casi un siglo de gasto militar, policial y de prensa para exterminar opositores y encubrirlo.

La protecci贸n internacional seguir谩 siendo necesaria y en ese sentido pedimos del gobierno asturiano, de su socio preferente IU y de PODEMOS, que en los presupuestos para el 2017, como gesto y aporte a la nueva etapa colombiana, se refuerce el Programa de Acogida recortado en un 70% de su presupuesto en los 煤ltimos cinco a帽os, y que se participe en el primer semestre del a帽o entrante en la 13 visita de verificaci贸n del estado de los derechos humanos en Colombia.

Es necesario que la cooperaci贸n asturiana vuelva a poner a Colombia como pa铆s prioritario. Colombia es uno de los pa铆ses m谩s desiguales del mundo, su poblaci贸n no es propietaria a prorrata de una parte de la riqueza acumulada por los monopolios como deducen quienes manejan la estad铆stica para ocultar la falta de voluntad pol铆tica y los recortes en cooperaci贸n, mientras buscan oportunidades de negocios para sus empresas sobre la tierra devastada por la guerra.

La cooperaci贸n asturiana tiene herramientas legales y gu铆as de actuaci贸n que en derechos humanos, pueblos ind铆genas, etc., que ser铆an 煤tiles para financiar por ejemplo los proyectos orientados a la reconstrucci贸n inmediata del tejido organizativo roto por la guerra, y a la seguridad y a la soberan铆a alimentaria de la poblaci贸n, guiados por el sentido com煤n que indica que con hambre no hay paz, con violencia impune no hay pa铆s, y sin pueblo organizado y en movimiento no habr谩 paz ni justicia social, por muchos acuerdos que se firmen.聽

Al terminar el conflicto armado con las FARC expreso mi alegr铆a porque sus integrantes podr谩n vivir su compromiso social en un contexto diferente al de las dur铆simas condiciones de la selva, los llanos, la cordillera, el desierto, el p谩ramo, la clandestinidad y el combate. Y m谩s me alego por mi pa铆s, nuestra tierra, en donde est谩n nuestras familias y nuestras ra铆ces.

Nos alistamos para hacer valer internacionalmente los Acuerdos de La Habana, para empujar su implementaci贸n y su cumplimiento, para exigir di谩logo inmediato con el ELN y el EPL, para exigir la excarcelaci贸n de 9.500 prisioneros-as pol铆ticos-as incluido Sim贸n Trinidad preso en los EUA sin haber delinquido all谩. Y por la Libertad de dirigentes sociales como Huber Ballesteros G贸mez y Feliciano Valencia.

Y expresamos p煤blica gratitud a las instituciones asturianas y a las organizaciones sociales que nos han arropado en los peores momentos de la guerra.聽 Soldepaz Pachakuti, Amnist铆a Internacional, CEAR, Ingenier铆a Sin Fronteras, SUATEA, CSI, UGT, USO, COSAL ASTURIAS, Caritas y a las personas que nos acompa帽an desde hace 16 a帽os en este refugio internacional.

聽聽
Javier Orozco Pe帽aranda
Coordinador
Programa Asturiano de Derechos Humanos
Tel. 0034687003737

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