Migraci贸n colombiana y seguridad social

Una lucha en dos escenarios Acceso a la seguridad social y pol铆ticas estatales orientadas a la migraci贸n

Ximena es colombiana, tiene m谩s de 30 a帽os de vivir en Suiza, casada y divorciada de un ciudadano de este pa铆s, lleg贸 a Europa a mediados de los 80. Ha trabajado de manera permanente desde finales de los 90, pero los bajos salarios, las enfermedades y el desempleo han hecho que en ocasiones haya tenido que recurrir a la asistencia social para sacar adelante a su familia. Siempre pens贸 en jubilarse y regresar a su pa铆s de origen, pero como nunca quiso o no pudo obtener la nacionalidad suiza le han dicho que si se jubila no podr谩 鈥渆xportar鈥 la pensi贸n a Colombia porque no tiene los mismos derechos que una ciudadana suiza o de una de los pa铆ses que tiene acuerdos de seguridad social con la Confederaci贸n Helv茅tica. Le han explicado que los acuerdos entre Suiza y Colombia son tratados de libre comercio que favorecen a las empresas pero no a personas trabajadoras como ella o como el grueso de la migraci贸n colombiana. Si ella regresa definitivamente a Colombia no se le pagar谩 ninguna pensi贸n de jubilaci贸n en el extranjero y lo 煤nico que podr谩 hacer es reclamar el reembolso de las cotizaciones que ella pago directamente al sistema suizo de seguridad social.

Hugo es refugiado pol铆tico en Suiza. En Colombia trabajaba en una multinacional y era sindicalista. Perseguido por sus actividades fue v铆ctima de torturas, de acoso y amenazas por parte del Ej茅rcito que le dejaron secuelas psicol贸gicas importantes. En el exilio nunca encontr贸 un trabajo acord茅 con sus capacidades, experiencias y sue帽os. Despu茅s de varias crisis psicol贸gicas de diferente tipo y de mucho luchar para que las instituciones suizas le reconocieran su enfermedad se le concedi贸 una pensi贸n por invalidez. Como Ximena, quiere regresarse a Colombia, pero se ha dado cuenta que all谩 tampoco 茅l podr谩 cobrar la pensi贸n de invalidez que recibe en Suiza porque no existen acuerdos entre los dos pa铆ses que permitan que los derechos a la seguridad social sean transferidos de Suiza a su pa铆s. En su caso las cotizaciones a la seguridad social no podr谩n recuperarse en su totalidad. Como la asistencia social cotiz贸 por 茅l mientras estuvo enfermo no podr谩 reclamar ese dinero y adem谩s como a causa de sus enfermedades, el seguro de invalidez pag贸 para su readaptaci贸n y su reinserci贸n al trabajo, de lo que 茅l cotiz贸 mientras trabaj贸 le van a descontar el valor de ese tratamiento.

Discriminaci贸n institucional en funci贸n del pasaporte

Ximena y Hugo son personajes ficticios pero su situaci贸n se corresponde con la realidad que viven muchas personas migrantes colombianas en Suiza y de manera general en Europa. En Suiza con el marco legal vigente, todas las personas originarias de los pa铆ses del sur o de pa铆ses pobres que no tienen un acuerdo bilateral con la Confederaci贸n Helv茅tica, o multilateral con la UE, sufren, en raz贸n de su pasaporte, un trato diferenciado y discriminatorio si lo comparamos con las personas provenientes de la UE 鈥 AELE o de los pa铆ses con los que la Confederaci贸n helv茅tica tiene acuerdos. Sin embargo, es importante resaltar que no se trata de una situaci贸n exclusiva de la migraci贸n colombiana. Con sus particularidades, la situaci贸n se puede hacer extensiva al resto de los migrantes de los pa铆ses del Sur que viven en Suiza y no tienen la nacionalidad de alguno de los pa铆ses del norte industrializado o de Chile, Filipinas, Turqu铆a, Croacia, Macedonia. Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro, pa铆ses estos que en alg煤n momento firmaron acuerdos para la seguridad social con la Confederaci贸n Helv茅tica. Esta discriminaci贸n institucionalizada de la poblaci贸n migrante de los pa铆ses del Sur se presenta, no s贸lo en los temas de la jubilaci贸n o la invalidez, si no tambi茅n, con los seguros de desempleo, los permisos de residencia o de trabajo, la reunificaci贸n familiar o la adquisici贸n de los derechos de ciudadan铆a.

Aunque la seguridad social en Europa var铆a de un pa铆s a otro porque los sistemas son diferentes esta limitaci贸n de los derechos o su negaci贸n es similar para las personas colombianas que viven en otros pa铆ses europeos1. En el caso de Espa帽a y de Portugal estos pa铆ses han firmado un convenio de seguridad social con otros pa铆ses de Iberoam茅rica que abarca el tema de las pensiones de jubilaci贸n y de la invalidez pero que por el momento no cubre a la di谩spora colombiana porque a diferencia de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Espa帽a, Paraguay, Portugal, Uruguay, el gobierno colombiano no ha sido diligente para firmar el acuerdo.

La seguridad social como derecho universal

El actual proceso organizativo que la migraci贸n colombiana est谩 desarrollando en Europa y la reactivaci贸n de los movimientos sociales y las organizaciones pol铆ticas realizada en el marco de las conversaciones de paz constituyen una buena oportunidad para abordar el tema de sus derechos sociales, pol铆ticos y administrativos en tanto que di谩spora. La seguridad social, el retorno, el uso de las remesas, el reconocimiento de diplomas y de experiencias de trabajo pueden ser abordados desde una 贸ptica que les favorezca. En esas luchas contra esa segregaci贸n 鈥渓egalizada鈥 la di谩spora colombiana debe asumir un rol protag贸nico uniendo sus esfuerzos a los de otras comunidades de migrantes provenientes de 脕frica, Latinoam茅rica o Europa del Este que tambi茅n viven los mismos problemas y sufren las mismas discriminaciones y a la clase trabajadora oriunda de las sociedades de acogida.

Hay que recordar que estos pa铆ses del norte industrializado, como el resto de naciones, han firmado m煤ltiples acuerdos que estipulan que la seguridad social es un derecho humano fundamental, y sin embargo, esto no se cumple, pues en esos pa铆ses no todo el mundo tiene acceso a ella y cuando se accede no todas las personas tienen los mismos derechos u oportunidades. Tener o no la nacionalidad del pa铆s en donde se reside o con el que hay acuerdos en este campo hace una real diferencia en t茅rminos econ贸micos, sociales y pol铆ticos. Hay que destacar sin embargo que obtener esa nacionalidad depende de condiciones cada vez m谩s estrictas entre las que se destacan la autonom铆a financiera, el aprendizaje de las lenguas nacionales del pa铆s en donde se reside y tener un historial jur铆dico sin infracciones penales o administrativas. Estos requisitos son un verdadero desaf铆o cuando no se tiene un trabajo estable con un salario decente o cuando se carece de un permiso de trabajo o residencia.

Rol del trabajo en la definici贸n de derechos

En buena parte de las sociedades del norte industrializado, el trabajo asalariado es el elemento central para la definici贸n de las pol铆ticas sociales, los derechos o la forma como en estas se define la integraci贸n en la sociedad. Como consecuencia de esa situaci贸n aquellas personas que no tienen un trabajo digno y reconocido oficialmente, han estado desempleadas durante mucho tiempo o han cotizado pocos a帽os a los diferentes seguros, tienen un presente vulnerable y un futuro muy incierto. La situaci贸n alcanza niveles extremos de desprotecci贸n para aquella poblaci贸n trabajadora clandestinizada, ilegalizada e instrumentalizada por el sistema capitalista, que al no otorg谩rsele permisos estables de trabajo o de residencia, vive en situaciones a煤n m谩s precarias e inciertas.

Migraci贸n colombiana y seguridad social: Una lucha en dos escenarios

En Colombia el acceso a la seguridad social por parte de la poblaci贸n es limitado. No existe seguro de desempleo, el acceso a la salud est谩 privatizado y es objeto de pr谩cticas clientelistas y el r茅gimen de pensiones cobijaba en el 2011 s贸lo al 31 % de la poblaci贸n. En el exterior las cifras no mejoran para la poblaci贸n colombiana. Seg煤n un estudio del CONPES (2009)2 la mayor铆a de esa migraci贸n est谩 por fuera de los mecanismos de protecci贸n formal de los pa铆ses receptores y no participan, o se ha desligado de los sistemas de protecci贸n social existentes en Colombia. Si partimos del principio que el trabajo es el factor determinante del acceso a la seguridad social en Europa y en los Estados Unidos la precaria inserci贸n laboral que muestra una parte importante de la migraci贸n colombiana en esos pa铆ses es un factor en contra que hace que tengan un deficiente acceso a los sistemas de protecci贸n social. Hay que tener presente que los diferentes estudios que se han hecho sobre estos temas indican que la di谩spora colombiana trabaja en oficios que la poblaci贸n nativa de esos pa铆ses rechaza, bien porque son duros, mal pagos o porque hacen parte de ramas de la producci贸n en donde el valor agregado es poco, el reconocimiento social es m铆nimo y existen pr谩cticas de precarizaci贸n del trabajo importantes. En general son oficios en sectores como la gastronom铆a, el aseo, la construcci贸n, las labores agr铆colas y los servicios a las personas3.

A esas caracter铆sticas anteriormente descritas de la poblaci贸n colombiana en el exterior, y a las leyes que la rigen, hay que agregar que esa deficiencia en la afiliaci贸n a la seguridad social y las exclusiones que sufren se agravan por qu茅 el Estado colombiano ha hecho muy poco para defender y promover los derechos de sus nacionales en el exterior. En temas de protecci贸n de las personas como la jubilaci贸n, la invalidez, la enfermedad o el desempleo s贸lo recientemente el gobierno colombiano ha firmado algunos acuerdos y convenios que tocan ciertos aspectos de la seguridad social y de la movilidad de las personas con los pa铆ses de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Espa帽a, Argentina, Uruguay y Chile. No obstante el alcance de esos acuerdos es limitado porque los esfuerzos de divulgaci贸n son escasos y no existe claridad entre los potenciales beneficiarios sobre su funcionamiento y sobre c贸mo hacerlos efectivos.

Uno de los retos mayores de la poblaci贸n migrante es el de organizarse para hacer frente a esos desaf铆os ocasionados por el d茅bil acceso a la seguridad social. En el campo de los convenios internacionales, el Estado colombiano, que ha sido muy diligente para firmar tratados de libre comercio con muchos pa铆ses de Europa, Am茅rica y Asia; que ha suscrito pactos internacionales de distinto tipo en el marco del sistema de Naciones Unidas y acuerdos regionales, no se ha preocupado por establecer convenios que favorezcan a la migraci贸n porque mejorar la calidad de vida de esas personas si no fue una prioridad cuando ellas estaban en Colombia menos lo ser谩 en el extranjero.

La migraci贸n como clientela a ofrecer

En el pasado el trabajo de las embajadas colombianas hacia sus nacionales estaba circunscrito principalmente a algunos asuntos de car谩cter administrativo, a la diplomacia entre Estados, a favorecer negocios e inversiones econ贸micas en el pa铆s, a darle refugio a pol铆ticos o militares retirados, a espiar a sus ciudadanos y a defenderse de los cuestionamientos por sus continuas violaciones a los derechos humanos. El contacto con la migraci贸n se suscrib铆a a la celebraci贸n de las 鈥渇iestas patri贸ticas鈥 o a mostrar una 鈥渋magen positiva鈥 del pa铆s por la v铆a de la exaltaci贸n individual de la carrera o las proezas de algunas personas.

A partir del gobierno de 脕lvaro Uribe V茅lez y de su estrategia de 鈥淓stado comunitario鈥 la situaci贸n cambi贸. En 2003 con la llamada 鈥渟eguridad democr谩tica鈥 se inici贸 un mayor intercambio con las asociaciones de migrantes; se desarroll贸 un diagn贸stico sobre las mismas; aument贸 el acercamiento hacia colombianas y colombianos reconocidos en el exterior por sus aportes en los campos de la ciencia, las artes o el deporte y se despleg贸 a trav茅s de los servicios de inteligencia una actividad de control de la oposici贸n y de aquellas personas u organizaciones solidarias con el movimiento social colombiano. Toda esta estrategia uribista tuvo como prop贸sito lanzar una percepci贸n de Colombia como una naci贸n moderna, democr谩tica, segura y pujante con la que se pod铆an firmar acuerdos comerciales e invertir.

En el marco de la llamada 鈥淪eguridad democr谩tica鈥 se puso en marcha el programa 鈥淐olombia nos une鈥 que m谩s que resolver – con la migraci贸n y a partir de los intereses de 茅sta los problemas que le afectaban – busca vincularla a redes y programas que respondan a los intereses pol铆ticos y econ贸micos del establecimiento y de las empresas, tanto nacionales como extranjeras. A esos factores hay que agregar que con estos programas se prolongaron muchas veces las pr谩cticas clientelistas del Estado colombiano, que construye sus estrategias a trav茅s de promesas y dadivas a aquellos que son afines a la agenda oficial del Estado o que pueden ser potenciales aliados pol铆ticos o ideol贸gicos, tal como lo destaca en su estudio Guarnizo E. (2006)4.

El gobierno de Juan Manuel Santos le ha dado continuidad a este programa institucional 鈥淐olombia nos une鈥 constituy茅ndolo en una de las apuestas m谩s ambiciosas del Estado colombiano dirigida a sus compatriotas en el exterior.5 Adem谩s de trabajar la imagen del pa铆s se pretende aprovechar el potencial econ贸mico que tiene la migraci贸n colombiana en temas como las remesas, el retorno y el aprovechamiento de las redes sociales que se han consolidado en el extranjero para usufructuar de las posibilidades que 茅stas tiene en t茅rminos del comercio exterior6.

Sobre las actividades relacionados con el acceso a la seguridad social y la posibilidad de retorno, los programas m谩s importantes son el de 芦Colombiano Seguro en el Exterior禄 y las llamadas 鈥淔erias inmobiliarias鈥.

En el primero de esos programas en materia pensional, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y el Instituto de Seguros Sociales ISS han creado el programa 芦Colombiano Seguro en el Exterior禄 que permite a las personas colombianas que viven en el exterior cotizar para alcanzar una pensi贸n en el pa铆s. El convenio, firmado en 2006 entre el ISS y la empresa Giros y Finanzas S.A., representante legal de Western Union en Colombia, confirma una tendencia muy propia de las pol铆ticas del Estado colombiano hacia la migraci贸n y es que, si antes, con sus pol铆ticas sociales, econ贸micas y de seguridad los oblig贸 o presion贸 a salir, tambi茅n all谩, lejos del pa铆s, se les piensa m谩s como fuente de ingresos para las multinacionales y las empresas privadas que como personas con derechos tanto individuales como colectivos. La situaci贸n, que favorece a ese pulpo financiero que es la Western Union, no es un caso exclusivo o ajenos a las pr谩cticas de la clase pol铆tica tradicional o del empresariado colombiano ya que con ella se repiten las estrategias neoliberales de privatizaci贸n que hacen que sea el mercado, y en 茅l las empresas privadas y las multinacionales, el que se encargue del futuro de unas personas a las que el Estado pretende seguir ofreciendo al mejor postor, aprovech谩ndose de los recursos que, en su dura vivencia como migrantes, consiguen. Con estas pol铆ticas se refuerza en materia pensional la doble cotizaci贸n para la jubilaci贸n o para la invalidez cuando se regresa al pa铆s. Esta opci贸n, que deber铆a ser voluntaria, adquiere car谩cter obligatorio porque al no existir acuerdos entre Colombia y los Estados en donde reside la migraci贸n si se quiere tener una vejez o un retorno con unas m铆nimas garant铆as a la frecuentemente obligatoria cotizaci贸n al sistema de seguridad social de la sociedad de acogida en Europa o en Norteam茅rica se agrega otra que debe hacerse en Colombia.

En estas din谩micas el Estado colombiano sigue viendo a sus migrantes como clientes potenciales para ser ofrecidos a ciertos sectores econ贸micos (empresarios privados y multinacionales) a los cuales, adem谩s, les presta sus servicios de intermediaci贸n. No hay, como en cambio s铆 lo hacen los nuevos gobiernos latinoamericanos de izquierda, estrategias orientadas a defender, o ayudar a que sus ciudadanos, que han migrado, puedan organizarse y contar con su apoyo para reclamar ante los pa铆ses del norte industrializado un mejor trato, ni se promocionan con decisi贸n acuerdos bilaterales o multilaterales en materia de seguridad social, o para mejorar las condiciones de trabajo, o de otorgamiento de permisos, visas de trabajo, o reconocimiento de competencias.

Lo que hasta aqu铆 se ha dicho deja claro que las intenciones y programas del gobierno colombiano, los de antes y el actual, no son precisamente las de interesarse por el mejoramiento de las condiciones de vida en el exterior de sus migrantes. Tampoco lo es el tratar de establecer convenios y acuerdos con los gobiernos de los pa铆ses receptores que les indiquen a 茅stos, claramente, que tras sus migrantes hay un gobierno que cumple con su papel de proteger, apoyar y defender a sus ciudadanos, tanto dentro como fuera de sus fronteras.

Queda dicho tambi茅n que resolver las causas estructurales que han causado esta masiva migraci贸n, y en la que los gobiernos colombianos a trav茅s de sus pol铆ticas han incidido de manera determinante, no forman parte de la agenda del actual gobierno. Que tampoco los gobiernos receptores, hacen lo necesario y suficiente para que la integraci贸n del migrante sea una realidad de doble v铆a, y en cambio, se empe帽an en seguir fomentando la exclusi贸n, la persecuci贸n y el abuso, a trav茅s de pol铆ticas policivas, excluyentes y no pocas veces xen贸fobas.

La poblaci贸n migrante, en cambio, no hace m谩s que aportarle al pa铆s que la obliga a salir y al pa铆s que intenta expulsarla. Sus gobiernos, tanto el de origen y el receptor, s贸lo piensan en beneficiarse de ella. Por cierto, si la integraci贸n puede ser un concepto que como tal puede manosearse, definirse y redefinirse, la migraci贸n no lo es; la migraci贸n es un caudal de hombres, mujeres y ni帽os, consecuencia de muchos de los factores antes expuestos, a los que como personas, trabajadores y ciudadanos, le son conculcados sus m谩s elementales derechos humanos.

La organizaci贸n de la poblaci贸n migrante en pro de lograr mejorar sus condiciones de vida en el exterior, tanto como por tratar de hacer m谩s provechosa, en su pa铆s y para su familia, las riquezas generadas con su esfuerzo, se presenta como la asignatura pendiente de la propia migraci贸n, la que, a s铆 misma, debe definir su identidad, comprender el contexto que la obliga a salir y convertirse en sujeto pol铆tico activo de una situaci贸n que parece tiende a agravarse si se sigue dejando en manos de los gobiernos o de personas u organizaciones que no los representan pero que quieren seguir utiliz谩ndola.

Importancia de la solidaridad de clase para conquistar nuevos derechos

El discurso conformista e hip贸crita de la crisis capitalista que se nos ha impuesto exime de responsabilidades a las grandes empresas, oculta el peso que sobre la misma tiene el modelo capitalista y responsabiliza – entre otras razones – a las poblaciones migrantes de la falta de trabajo o de abusar de los servicios sociales. Detr谩s de esas derivas xen贸fobas, racistas, diferencialistas y fatalistas, que se帽alan a la poblaci贸n extranjera, especialmente la proveniente del sur o de los pa铆ses pobres y a las personas que con sus pr谩cticas de vida se alejan de las normas impuestas por el sistema, de todos los problemas de la sociedad se esconden prop贸sitos econ贸micos que facilitan la explotaci贸n de la migraci贸n mediante la limitaci贸n de sus derechos, la sobreexplotaci贸n de la fuerza de trabajo y su instrumentalizaci贸n como pretendido factor de desestabilizaci贸n. Negar o limitar el acceso a la seguridad social, pagar bajos salarios o bajas pensiones, hacer vulnerables a las personas migrantes utilizando el miedo a ser descubiertos u oblig谩ndolos con la miseria y la denegaci贸n de derechos a aceptar condiciones de trabajo miserables son estrategias que ayudan al sometimiento perpetuo de la clase obrera. El enfrentamiento entre trabajadores nacionales y extranjeros debilita su capacidad de resistencia y permite al sistema capitalista que, aunque los costos en vidas humanas y en la calidad de la misma sean desproporcionados, los costos de producci贸n para las empresas se reduzcan y con ello sus m谩rgenes de ganancia.

Quienes hoy se interesan por luchar para mejorar las condiciones de vida de la migraci贸n colombiana deben unir sus esfuerzos a los de otras poblaciones de migrantes provenientes del sur en una lucha que no puede perder su componente de clase y debe abarcar temas inseparables como la libre circulaci贸n de las personas, la lucha contra el racismo y la reivindicaci贸n de los derechos laborales, pol铆ticos y administrativos de todas las personas sin ning煤n tipo de discriminaci贸n. Abogar porque haya contratos de trabajo justos, reivindicar la lucha por la seguridad social de los y las trabajadoras son elementos comunes a la lucha de todas las poblaciones migrantes incluida la colombiana y de todas las personas trabajadoras incluidas las originarias de las sociedades receptoras independientemente de su estatus. En nuestro caso es claro que esos prop贸sitos no van a ser defendidos ni reivindicados por los pol铆ticos de derecha y por las instancias – que para el caso colombiano – est谩n detr谩s de la salida de Colombia de m谩s de 5 millones de personas. Se requiere de la construcci贸n de un amplio movimiento de migrantes, que a partir de su propia realidad reivindique sus derechos y respalde a leg铆timos representantes de los intereses populares que puedan promover que se firmen acuerdos, leyes y tratados – bilaterales o multilaterales – entre los Estados para garantizar la libre circulaci贸n de las personas y el derecho universal a la seguridad social. Hay que presionar para que de la pol铆tica exterior de los Estados beneficie al conjunto de la poblaci贸n y en este caso las personas migrantes que no deben seguir siendo considerando como mercanc铆as de usar y tirar. Como referentes actuales est谩n algunos gobiernos progresistas de Am茅rica Latina, las organizaciones de migrantes de esos pa铆ses y en el pasado la di谩spora chilena que luch贸 contra la dictadura de Pinochet y se uni贸 tambi茅n para reivindicar derechos en torno al retorno que permiti贸 que surgieran algunos acuerdos en t茅rminos de seguridad social que explican la posibilidad que tienen los nacionales de ese pa铆s que se jubilan en Suiza para cobrar sus pensiones en sus pa铆s de origen.

NOTAS:

1 Los modelos de protecci贸n social en Europa y en Estados Unidos se han construido a partir de tres concepciones: La liberal o residual que impera en los Estados Unidos, la universalista inspirada en los postulados de William Beveridge que tiene como referencia a la Gran Breta帽a y la Corporativista que sigue los postulados de Otto von Bismarck y se aplica en Alemania y Suiza.

2 Consejo Nacional de Pol铆tica Econ贸mica y Social – CONPES – Pol铆tica integral migratoria (2009) Bogot谩

3 En los servicios a la persona hay que resaltar que las mujeres migrantes colombianas realizan un aporte invaluable a estas sociedades. Ellas sacrifican la atenci贸n a sus propias familias para ocuparse de personas mayores y de infantes. Junto con otras mujeres migrantes, ellas terminan cubriendo las deficiencias estructurales que en materia de atenci贸n a esos sectores espec铆ficos de la poblaci贸n tienen los pa铆ses europeos y suplen las limitaciones que se tienen de guarder铆as, asilos y de personal de la salud y de los cuidados a las personas.

4 Guarnizo L.. 芦El estado y la migraci贸n global colombiana禄. Migraci贸n y Desarrollo006 (2006): 79-101.

5 http://www.cancilleria.gov.co/%20footer/join-us/work

6 https://www.dnp.gov.co/LinkClick.aspx?fileticket=sOTSClEqIAI%3D&tabid=1238

Rebeli贸n ha publicado este art铆culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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