Minga Por la Vida

¬ęLa libertad no es negociable.¬Ľ –
Jose Marti

Los hombres y mujeres participantes en la Minga por la vida, el territorio y la paz, realizada en Caloto y Villa Rica (departamento del Cauca) los días 9 al 11 de mayo de 2012, hacemos la siguiente declaración de paz de Caloto y Villa Rica al pueblo colombiano

Crece la palabra que camina

1.    Esta Minga por la Paz nació en varias asambleas comunitarias de los resguardos indígenas de Tóez, Huellas y López Adentro, en Caloto. Asediadas por la guerra, bombardeadas como todo el norte del Cauca de una forma indiscriminada, con temor por las armas no convencionales de la guerrilla, cansadas de estar en un estado de sitio, llamaron a las otras comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y populares de la región para proponer que sumáramos una vez más la palabra que camina a lo que otros ya vienen andando. Las comunidades afrodescendientes de Villa Rica y Guachené, que viven una situación parecida, que han visto sus casas destruidas por la guerra, decidieron hacer parte de la minga de inmediato. Han sido estas comunidades las que nos han convocado; las demás organizaciones participantes les agradecemos la generosa acogida.

2.    De ahí en adelante todo ha sido un crecer de este esfuerzo: Todo el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, El espacio departamental de paz, la Unión de Organizaciones Afrodescendientes del Cauca UAFROC, la Ruta Pacífica de Mujeres, Comunitar,  el Comité de Integración del Macizo Colombiano CIMA, la Red de Iniciativas de Paz desde la Base, la Minga Social y Comunitaria, el Congreso de los Pueblos, las Plataformas de paz de la sociedad colombiana, todos hemos venido a sumar a la Minga por la Paz, sin más aspiración que hacer parte de un instrumento para analizar, discutir, construir, caminos de paz. Sin duda lo más importante de estas nuevas acciones que venimos haciendo, es que se trata de las comunidades mismas las que impulsan una acción sostenida por la terminación de la guerra y la construcción de la paz.

3.¬†¬†¬† Y esta gran movilizaci√≥n social de base, de gente humilde y trabajadora, ha encontrado eco en importantes sectores de la Iglesia y de las autoridades locales. El Gobernador del Cauca, los alcaldes de Caloto, Toribio, Santander de Quilichao y Villa Rica, se sumaron a la convocatoria, apoyaron decididamente la Minga y se pusieron al servicio de las comunidades movilizadas para que la exigencia de terminar la guerra y construir la paz tenga una voz m√°s fuerte y pueda o√≠rse m√°s all√° de las carreteras del Cauca. Otros alcaldes y alcaldesas, otros gobernadores y gobernadoras, han venido a Villa Rica tambi√©n a sumar su voz, a decir que la guerra y la militarizaci√≥n no son el camino. Nos han acompa√Īado los voceros de la Iglesia cat√≥lica; en diferentes momentos de esta Minga han reiterado su compromiso con la b√ļsqueda de la paz y han encendido su cirio espiritual con nuestras antorchas de paz. Las comunidades que venimos a esta Minga reconocemos este gesto valiente y necesario de unos y otros.

4.    Y ahora es una Minga de todos y todas las que queremos la paz. Vendrán otras mingas, otros recorridos, otras movilizaciones. Y allá iremos. Porque no vamos a dejar solo o sola a nadie que se comprometa con la paz de Colombia.

Paren ya la guerra: la guerra no es el camino

5.    La Minga por la vida, el territorio y la paz nos ha servido para confirmar lo que por diferentes medios ya han dicho las comunidades: que la guerra está destruyendo al país y el espíritu de estos pueblos, que ha agotado hace tiempo sus posibilidades de transformación a favor de cualquiera de los sectores de la sociedad, que no deja consolidar la organización popular.

Es un hecho que la pol√≠tica de consolidaci√≥n territorial del gobierno nacional no se ha traducido en una mejora de la presencia institucional democr√°tica en los territorios, municipios y departamentos de donde provenimos, ni en m√°s seguridad para las comunidades ni en mayor bienestar humano. Su saldo √ļnico es la militarizaci√≥n y la agudizaci√≥n de la violencia pol√≠tica. As√≠ mismo, la estrategia de ‚Äúdesarrollo armado‚ÄĚ, de canalizar toda la acci√≥n civil estatal a trav√©s de las fuerzas militares, tambi√©n es un fracaso, pues la guerra se chupa siempre el desarrollo. Los programas estatales que se ejecutan en esa modalidad se traducen en un derroche de recursos y corrupci√≥n, pues su perfil propagand√≠stico les quita toda racionalidad econ√≥mica; y en cambio dejan como saldo el involucramiento de las comunidades civiles en las situaciones de guerra.

6.¬†¬†¬† Tampoco ha servido para derrotar a la guerrilla. Por el contrario, tras diez a√Īos del Plan Colombia y otros seis del Plan de Consolidaci√≥n Territorial, las hostilidades entre la guerrilla y la fuerza p√ļblica han ido creciendo en la regi√≥n, no solo en n√ļmero sino en intensidad. La Guerrilla por su parte intensifica su actuar, intensificando y degradando el conflicto.
Las comunidades de forma concluyente han confirmado que están viviendo un estado creciente de militarización de la vida civil, un clima de zozobra angustioso y una merma evidente en sus condiciones de vida. Los continuos ametrallamientos y bombardeos en áreas rurales realizadas por las fuerzas oficiales, los ataques a bases y estaciones del ejército y la policía hechos por las guerrillas en medio de población civil, como ocurre siempre en este tipo de conflicto armado interno tienen como principales víctimas a la población desarmada, los bienes civiles y los procesos organizativos comunitarios.¡No! Colombia no acepta, los colombianos y las colombianas no aceptamos que la guerra sea nuestro destino.

La llave de la paz es la movilización de las comunidades

7.    Esta Minga por la vida, el territorio y la paz fue convocada esencialmente para concretar una certeza: que solo la movilización social, ciudadana, popular, comunitaria, abrirá el camino de la paz en Colombia. No serán el Estado ni la guerrilla los que aceleren la necesaria apertura de una negociación política para terminar el conflicto armado interno; los tiempos de la guerra, los cálculos de los ejércitos, se convierten en obstáculos reales a la apertura de tal escenario.

8.¬†¬†¬† No¬† queremos una¬† ‚Äúpaz neoliberal‚ÄĚ, ni una paz para facilitar el camino a la miner√≠a,¬† las transnacionales y la locomotora minera. Ni una paz sin cambios en el sistema pol√≠tico, sin modificar nada de la estructura socio-econ√≥mica m√°s desigual de todo el continente. En resumen: No queremos una paz sin paz.
Nosotros y nosotras queremos otra paz. Queremos una paz democr√°tica. Una paz con cambios en la vida pol√≠tica y econ√≥mica. Queremos una paz con paz. No porque pretendamos resolver en una mesa de di√°logo pol√≠tico todos los problemas del pa√≠s. Sino porque la √ļnica opci√≥n realista es acompa√Īar el fin del conflicto armado con transformaciones importantes en las condiciones pol√≠ticas y sociales de la vida nacional. El alcance de esas transformaciones no puede ser decidido en un espacio cerrado entre los actores armados, sino y precisamente en un espacio amplio y plural de la sociedad colombiana, donde todos los actores pol√≠ticos, econ√≥micos, militares, acuerden un nuevo pacto pol√≠tico que permita a la sociedad vivir sin guerra y al movimiento popular luchar por la realizaci√≥n de sus derechos pol√≠ticos, econ√≥micos, sociales y culturales sin temor a la muerte, al se√Īalamiento o el desplazamiento.

9.¬†¬†¬† Pero una paz con democracia -la √ļnica paz realista y posible- la tenemos que construir pac√≠ficamente nosotras y nosotros: las organizaciones populares, los pueblos ind√≠genas y afros, las comunidades campesinas, el movimiento estudiantil, la intelectualidad, los sectores empresariales que entienden que la guerra es su ruina, las Iglesias, todos y todas. La presencia de las organizaciones de mujeres en este esfuerzo por la paz es absolutamente indispensable, porque los efectos de la guerra sobre sus cuerpos y su experiencia y de la construcci√≥n de democracia ampl√≠an la mirada sobre cualquier paz posible. As√≠ mismo las v√≠ctimas de la violencia pol√≠tica, cuya¬† satisfacci√≥n a los derechos¬† a la¬† verdad, la justicia y la reparaci√≥n son necesarios para lograr la reconciliaci√≥n, son constructoras de este esfuerzo monumental al que nos hemos comprometido.
 
Decisiones para seguir el camino

10. Quienes concurrimos en esta Minga, hemos decidido impulsar una Consulta por la Paz acogiéndonos a nuestros derechos.  Para que se pronuncien la ciudadanía y las comunidades sobre el derecho que tenemos a buscar y construir la paz, la necesidad de finalizar el conflicto armado mediante un diálogo político, la obligación para todos los actores armados de respetar a la población civil y la necesidad de realizar transformaciones importantes en el sistema político y económico para consolidar la paz.

Llamamos a las autoridades civiles de los municipios y departamentos comprometidas con la paz, para que concurran con esta iniciativa.
A los parlamentarios y partidos pol√≠ticos que nos han venido acompa√Īando les pedimos que intervengan ante el gobierno nacional, el Congreso de la Rep√ļblica y otras instancias, con el fin de que las conclusiones de estas consultas sean respetadas como leg√≠tima expresi√≥n del constituyente primario.
Es el momento de que el gobierno nacional escuche a las comunidades afectadas por el conflicto armado, a los colombianos y las colombianas todas.

11.¬† Hemos dicho tambi√©n que un pa√≠s donde una sola persona pretende tener la llave de la paz es un triste pa√≠s. La b√ļsqueda y construcci√≥n de la paz no pueden ser privatizadas. Por ello, hemos decidido continuar con los di√°logos humanitarios y al mismo tiempo presentar una demanda de inconstitucionalidad contra el art√≠culo 3 de la Ley 1421 de 2010, que restringe exclusivamente al presidente de la Rep√ļblica la competencia para establecer di√°logos con actores armados para buscar la paz o acordar compromisos de orden humanitario.
Queremos con ello abrir el camino a cientos de alcaldes y alcaldesas municipales, a decenas de gobernadores y gobernadoras departamentales, a miles de autoridades ind√≠genas y dirigentes de organizaciones comunitarias, a l√≠deres religiosos y espirituales, que quieren y necesitan dialogar con diversos actores armados con prop√≥sitos humanitarios. Salvar una vida humana, impedir un desplazamiento, detener un ataque que afecte a la poblaci√≥n civil, no puede ser un delito y no puede ser competencia exclusiva de un funcionario p√ļblico.
El propósito central de los diálogos humanitarios y la demanda es que la sociedad civil pueda lograr compromisos de los actores armados en materia humanitaria. La Minga por la Paz ha reiterado que necesitamos dichos compromisos de orden local o regional frente al reclutamiento de menores, el uso de armas no convencionales y de minas, los bombardeos indiscriminados, la violencia sexual hacia las mujeres, los falsos positivos, las desapariciones forzadas, la entrega de combatientes muertos. Y sobre todo, el no involucramiento de la población civil en acciones civico-militares y el respeto a la autonomía de los procesos comunitarios, asediados por los actores armados.

12.¬† Necesitamos darle continuidad a esta minga por la paz, a esta Movilizaci√≥n Nacional por la Paz. Somos herederos de las movilizaciones por la paz y la resistencia que se realizaron en los a√Īos noventas. No son un fracaso, como quieren presentarlo algunos. Fueron la m√°s generosa contribuci√≥n al pa√≠s. Estamos tejiendo di√°logos con las recientes movilizaciones por la paz que han venido realizando las organizaciones sociales: El Encuentro de Paz de Barrancabermeja, el Congreso de Tierras y Territorios del Congreso de los Pueblos, la reciente movilizaci√≥n de la Marcha Patri√≥tica, la propuesta de los m√≠nimos para la paz impulsada por la Iglesia cat√≥lica y otras muchas propuestas a nivel del pa√≠s.
Para darle continuidad a este proceso, consideramos necesario dar un salto de calidad. Nos comprometemos en la realización del Congreso Nacional de Paz, que diversos sectores vienen impulsando. Urge al país un encuentro de todas y todos quienes apostamos por la solución política del conflicto armado. Debemos constituir un escenario donde el país nacional aparezca en su diversidad, exigiendo la paz y aportando a su construcción.

13. Saludamos que un n√ļmero creciente de gobernadores y gobernadoras, de alcaldes y alcaldesas del Pac√≠fico y Suroccidente, reunidos en Villa Rica (Cauca) a instancias del gobernador del departamento, hayan tomado la decisi√≥n de seguir fortaleciendo una red de autoridades locales y regionales por la paz. Es su derecho. Y es una contribuci√≥n valiosa para este proceso de acumular manos y palabras de paz.
Dos acciones estamos prestos a acompa√Īar a la institucionalidad: la constituci√≥n y convocatoria a los Consejos Municipales y Departamentales de Paz, con amplia y plural participaci√≥n de la sociedad civil.¬† Un liderazgo decidido de las autoridades locales en esta tarea puede ser una contribuci√≥n cierta para cambiar el clima agresivo y de guerra que nos ha dejado una d√©cada militarista. Los instamos a que pidan al gobierno nacional que haga lo propio con el Consejo Nacional de Paz.
Y en segundo lugar, es urgente que las autoridades locales promuevan de forma coordinada en todo el país una reflexión sobre el modelo de desarrollo regional que impulsa el gobierno nacional, y sobre leyes que no promueven la paz sino que estimulan el conflicto.
Estamos convencidos que la estrategia de consolidaci√≥n territorial liderada por las fuerzas militares, la agresiva pol√≠tica extractivista minero-energ√©tica, las concesiones a transnacionales de forma inconsulta e irresponsable, no solo afectan a las comunidades, sino que crean a los gobiernos locales y regionales situaciones de ingobernabilidad creciente, intensificaci√≥n de la crisis humanitaria que deben atender, p√©rdida de autonom√≠a para la gesti√≥n p√ļblica y reducci√≥n de los ingresos p√ļblicos.
 
Declaración de paz

A eso hemos venido. A escucharnos y hacernos escuchar. A declararle la paz a Colombia.
Cuenten con nosotros y nosotras para la paz. Nunca para la guerra.
Caloto y Villa Rica, mayo 11 de 2012.
 
Mingauranabogota@gmail.com
Mingasocialycomunitaria.col@gmail.com
Comunicacioneslaminga@gmail.com
Caminemos Juntos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.