Asesinato de joven a manos del ejercito causa levantamiento popular en El Tarra, Norte de Santander.

Eran las 5:30 de la tarde del día domingo 15 de agosto, cuando se escucharon unos disparos en las calles del municipio de El Tarra, en la región del Catatumbo, departamento de Norte de Santander. Según se supo más tarde un hombre disparó contra soldados de la Brigada 30 la cual tiene instalada una base en el casco urbano.

 

10 minutos más tarde las tropas gubernametales se distribuyeron por las calles aledañas al parque principal y, según los testigos, empezaron a disparar a todos los jóvenes que se encontraban en el lugar. El jóven de 16 años  Luis Campos murió inmediatamente y tres jóvenes más fueron heridos por las balas.

Según los pobladores el ejército trató de colocar una pistola junto al jóven asesinado, lo cual causó la indignación de los habitantes de este municipio, quienes de forma espontánea se levantaron contra los soldados en un enfrentamiento que duró varias horas en la noche.

Con palos y piedras y con gritos que acusaban a los militares de asesinos más de 500 personas entre hombres, mujeres y jóvenes hicieron retirar a la tropa a la base y hasta allí se dirigieron los pobladores quienes armaron hogueras, quemaron dos carros militares y atacaron la alcaldía y el Banco Agrario.

El día lunes los habitantes siguieron reuniéndose para buscar una salida a la situación y ayudar al sepelio del jóven y el Alcalde convocó a un Consejo de seguridad al cual asistió el comandante de la Brigada 30 Coronel Germán Saavedra. Los militares argumentaron que los muchachos heridos y el muerto eran guerrilleros, ante lo cual los pobladores se levantaron de la mesa reanudándose los enfrentamientos durante el día, esta vez contra el ejército y cerca de 50 hombres del Esmad (Escuadrón Antidisturbios) llevados en helicópteros desde Cúcuta. Varias personas fueron heridas con granadas de aturdimiento y resultaron asfixiadas con gases, al tiempo que cuatro personas fueron detenidas.

Durante el día martes en nuevas reuniones el Coronel Saavedra se comprometió a investigar los hechos y a sancionar a los responsables, pero ya la población empezó a agitar la consigna de la salida de la base militar del pueblo.

Esta situación se produce en medio de la total militarización de la región, que al decir de voceros del Comité de Integración Social del Catatumbo, Cisca, lo único que produce es zozobra y atenta contra el normal transcurrir de la vida de la población. Tres días antes la asamblea de esta organización comunitaria había analizado los graves problemas causados por la presencia de los militares en la vida social bajo la estrategia de control social del territorio y había propuesto exigir la desmilitarización de la vida civil, denunciando la intervención de las fuerzas militares en actividades como la educación, la salud y la construcción de obras.

De igual forma el Cisca denunció que la presencia militar se da en un momento en que se amenaza con la explotación minera a gran escala y se adelantan varios proyectos que atentan contra la  presencia de los campesinos en la región. 

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