Marcha por la Dignidad en Colombia: evocando las luchas libertarias contra el imperio español

Denunciar el terrorismo de estado, los feminicidios, la criminalización de la protesta social, con la judicialización de los líderes y lideresas sociales, proteger los territorios y la soberanía contra la injerencia norteamericana, dar un paso adelante en la apuesta por la vida digna, la construcción de una Colombia diferente y una apuesta por la transformación de la vida y nuestro pueblo, eran algunos de sus objetivos

Autor: Comité de Solidaridad Internacionalista.

Arainfo 26 de julio 2020.

 

Desde el pasado 13 de julio hasta el siguiente día 20, la Marcha por la Dignidad, recorrió en dos rutas, cuyos nombres evocan las luchas libertarias contra el imperio español, parte del territorio colombiano. La «Ruta Libertadora», desde el Norte de Santander, por el piedemonte llanero en Arauca hasta Tunja, donde se encontró con el otro recorrido de la «Ruta Comunera» que arrancó desde Barrancabermeja, a orillas del río Magdalena, en la parte occidental del departamento de Santander, subió a Bucaramanga, pasando por San Gil, Socorro y Oiva hasta llegar a Tunja. En esta última localidad continuaron juntas las rutas hasta Bogotá, donde entraron coincidiendo con la celebración del día nacional que celebra la Independencia de Colombia.

Esta marcha convocada por el Congreso de los Pueblos y con la presencia de diferentes organizaciones y movimientos políticos y sociales colombianos daba continuidad a la Marcha por la Dignidad que llegó desde Popayán a Bogotá unos días antes, después de recorrer más de 400 kilómetros, escuchando denuncias y entendiendo los conflictos de cientos de personas que se cruzaron en su camino.

Durante la pandemia en Colombia se han sucedido diferentes protestas, principalmente de carácter reivindicativo contra las medidas que afectan a determinados sectores de la población. En Bogotá han destacado las protestas contra los desahucios de la alcaldesa «alternativa» del partido Alianza Verde Claudia López, quien contra la orden de confinamiento en casa decidió desalojar a cientos de familias que viven en asentamientos ilegales sin importarle que acabaran desamparados a su suerte en la calle en plena pandemia, destacando el caso de Altos de la Estancia en Ciudad Bolivar. Otras protestas han sido las de trabajadores informales y trabajadoras sexuales, pequeños comerciantes, familiares de presos…, pero estas marchas por la dignidad trascendiendo el carácter reivindicativo tienen un carácter profundamente político frente a las políticas de un Gobierno altamente cuestionado, incluso por vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico.

 

Entre los objetivos de la marcha, en palabras de Erika Prieto, de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de los Pueblos, se encuentran denunciar el terrorismo de estado, los feminicidios, la criminalización de la protesta social, con la judicialización de los líderes y lideresas sociales, proteger los territorios y la soberanía contra la injerencia norteamericana, dar un paso adelante en la apuesta por la vida digna, la construcción de una Colombia diferente y una apuesta por la transformación de la vida y nuestro pueblo.

Dentro de las dificultades y restricciones a las movilizaciones en la pandemia, la decisión de convocar esta marcha no fue resultado de la imprudencia o irresponsabilidad sino la respuesta a la falta de accionar del Estado ante el incremento de los asesinatos de líderes y lideresas sociales que experimenta el país especialmente desde la firma de los acuerdos de paz entre el estado colombiano y las FARC-EP y que se ha visto recrudecido durante la crisis sanitaria. La propia Misión de Verificación de la ONU, encargada de hacer seguimiento a su implementación de los acuerdos de paz, en su reporte del primer semestre de 2020 asegura que «los asesinatos de excombatientes, líderes sociales y defensores y defensoras de los derechos humanos han continuado durante la pandemia, lo que vuelve a poner de manifiesto que es urgente adoptar medidas inmediatas y concretas para hacer frente a este problema».

En este contexto se inició la marcha que tenía una parte del recorrido andando y otro en vehículos y que fue hostigada desde el comienzo hasta el final por las autoridades y Policía. A pesar de que se contaba con un protocolo y elementos de bio-seguridad para evitar los riesgos del coronavirus, desde el primer día se acosó a sus integrantes. El peor día fue el primero, en el tramo Barrancamermeja-Bucaramaga, después de detener en tres ocasiones el autobús que desplazaba a las personas que hacían parte de la ruta y que se les dejase reanudar el recorrido tras controlar y revisar la documentación, en el cuarto control se obligó a descender a los integrantes del vehículo. Cuando se recurrió a los coches de apoyo del sindicato USO (Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo) para trasladar a los participantes, la policía les hizo bajar igualmente de los mismos teniendo que reiniciar la ruta a pie durante una caminata nocturna por la carretera de varias horas durante la cual fueron vigilados en todo momento por la policía. Finalmente, a altas horas de la madrugada, se alzó la restricción y se pudo llegar a Bucaramanga. Esta iba a ser la tónica general de hostilidad durante los siguientes días de la marcha.

No es de extrañar que todo esto sucediera en la parte del recorrido que transcurre por el departamento de Santander, cuyo Gobernador Mauricio Aguilar Hurtado hace parte de un clan familiar poderoso, hijo del coronel de la policía Hugo Aguilar, quien también fue gobernador del mismo departamento y que terminó condenado y preso por pactar con los paramilitares para llegar al poder. El departamento de Santander tiene un lugar muy destacado en la historia colombiana. En las últimas décadas ha sido escenario del conflicto social, político y militar colombiano y la ciudad de Barrancabermeja uno de los lugares donde más se ha desarrollado dicho conflicto y donde se sufrieron masacres que se cebaron especialmente contra el sindicalismo y contra los integrantes de la USO que acompañaron esta marcha, llegando a existir una tarifa por cada miembro de ese sindicato asesinado.

En la localidad de Socorro representantes del movimiento social y de la Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro recibieron la marcha y recordaron el papel que esta localidad y la de San Gil tuvieron en la Independencia de Colombia: la revolución popular contra el gobierno español de los comuneros, iniciada en el Socorro el 16 de marzo de 1781 contra los altos gravámenes que exigía el gobierno colonial, en un acto de rebeldía provocado por Manuela Beltrán, quien rompió el edicto de los impuestos. Una ciudad que enfrentó a las tropas españolas y les obligó a firmar la Primera Acta de Independencia Constitucional en la historia de Colombia, adelantándose en 10 días al resto del país. Por eso, no es de extrañar que ante las dificultades de la marcha nos despidieran bajo la consigna de José Antonio Galán, líder histórico de la insurrección de los comuneros, ejecutado por los españoles y cuyo cuerpo fue desmembrado y repartido en diferentes lugares, «ni un paso atrás, siempre adelante, y lo que fuere menester ¡qué sea!».

Después de unirse las dos rutas en Tunja (departamento Boyacá) continuaron el recorrido juntas hasta Bogotá, pasando por otros lugares simbólicos como el Puente del Común, monumento nacional que conmemora la independencia y la histórica victoria de la batalla de Boyacá, el puente del Común en Chía y terminando finalmente el día 20 de julio, día de la Independencia de Colombia, entrando en Bogotá en una marcha hasta el Monumento de los Héroes dedicado a la memoria de los soldados de los diferentes ejércitos que participaron en la independencia de los países bolivarianos.

 

Sonia López, lideresa y defensora de derechos humanos del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente, en el acto de cierre de la Marcha, bajo el Monumento de los Héroes, realizó una intervención que recuerda y defiende los motivos para movilizarse en tiempos de pandemia: «Hemos salido de nuestros territorios para unir nuestras voces con las de ustedes; para decir que desde nuestros territorios estamos construyendo, seguimos resistiendo y avanzando en la construcción de ese mundo mejor posible, quitándonos este tapabocas con el que el Estado colombiano ha querido mantenernos callados, ha usado la pandemia para mantenernos encerrados, mientras tanto sigue legislando y gobernando para los ricos de este país; es hora de levantar esas luchas y banderas que nuestros ancestros nos dejaron y hoy, en una fecha tan importante, en la que conmemoramos la Independencia de Colombia, tenemos que revisar esas nuevas formas de dependencia e imperialismo a las que estamos sometidos porque este Estado colombiano, como instrumento de dominación de la clase del poder, es arrodillado, entreguista, a los designios del capital transnacional; nuestros territorios están siendo saqueados por las empresas multinacionales, utilizados como patio para invadir repúblicas y pueblos hermanos; para denunciar que nos están matando, que nos están judicializando, a traer las voces de los más de 40 compañeros y compañeras del movimiento que el Estado ha secuestrado en las cárceles del país, porque nos han estigmatizado, porque por el ejercicio de nuestra labor social nos cataloga de guerrilleros y con eso quieren justificar y justifican las judicializaciones de nuestros líderes y defensores de derechos humanos, traemos aquí las voces de los que están en las cárceles y que están pidiendo que se respeten sus derechos fundamentales, las de nuestros compañeros muertos que este estado criminal y fascista ha masacrado en los territorios y a traer también nuestra voz de resistencia, aliento, solidaridad; porque somos un pueblo que se resiste a entregarse, a entregar nuestro territorio, riqueza, soberanía a estos designios multinacionales y extranjeros, a rechazar los intereses e intenciones de injerencia e invasión que el estado colombiano está propiciando con el gobierno gringo para invadir al pueblo hermano de la República de Venezuela, contra los designios imperiales, contra el capitalismo que nos explota, traemos nuestra voz de resistencia, porque nuestra justa lucha es necesaria, porque la movilización, organización y protesta son un mecanismo legal, legítimo y completamente necesario para hacer efectivo el resto de los derechos; hoy más que siempre se hace necesaria la consigna, el mensaje que nos dejó el Che, que llama a la solidaridad como los pueblos, al internacionalismo de los proletarios, a la unión de todas y todos contra los que nos explotan y nos oprimen».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.