#BajoCaucaPorLaVida

28/08/2019. la Direkta.

La región del Bajo Cauca antioqueño atraviesa una crisis humanitaria que ha traído consigo graves afectaciones a las libertades individuales y al derecho a vivir en condiciones dignas. Por tal razón se realizará una Caravana Humanitaria a la subregión donde se llevará a cabo una intervención cultural, política y humanitaria, con el fin de visibilizar los factores positivos de sus habitantes, sus ganas de progresar, la importancia de defender la vida y habitar el territorio.

¿Por qué en el Bajo Cauca?

El Bajo Cauca antioqueño es una subregión del departamento de Antioquia ubicada entre los ríos Cauca y Nechí. Es una zona geográfica estratégica que conecta por el Nororiente con la Serranía de San Lucas hacia el Sur de Bolívar; por el Noroccidente con el Nudo del Paramillo y el Departamento de Córdoba.
Es la tercera subregión más grande de Antioquia con una extensión de 8.485 km2. Comprende los municipios de Cáceres, Caucasia, El Bagre, Nechí, Tarazá y Zaragoza con una población total de 302.261 habitantes.

No obstante, el conflicto social que viven hoy las comunidades del Bajo Cauca es histórico, de acuerdo con el libro “Colombia Nunca Más. Extractivismo- Graves Violaciones a los Derechos Humanos. Caso Hidroituango en el Bajo Cauca, desde 1982 hasta la fecha, se han perpetrado alrededor de 50 masacres (CJL, 2019). Todos estos hechos fueron cometidos por los grupos paramilitares, quienes, en varias ocasiones, actuaron de manera conjunta con agentes estatales, en especial el Ejército Nacional.
A esto se suma las 1.150 desapariciones forzadas que se le imputan al Bloque Mineros durante su periodo de actuación, en especial en la zona del Bajo Cauca (Tribunal Superior de Medellín, 2012).
Militarización y crisis humanitaria desde 2017, el Bajo Cauca ha visto aumentar la militarización de los municipios, esto bajo la excusa del combate a los grupos armados ilegales que operan en la zona. En esta subregión viene implementándose la estrategia policial Agamenón II, que llevó 3.000 nuevos efectivos (RCN Radio, 2018), y tiene como finalidad desmantelar a los grupos paramilitares AGC y Caparrapos, lo que tras casi dos años de implementación no ha sucedido y por el contrario, estas estructuras han aumentado su poderío.
Durante 2017 – 2019 la presencia de los grupos armados ilegales en el Bajo Cauca ha variado. Ha aumentado la presencia de los Caparrapos, AGC y el Ejército de Liberación Nacional – ELN; ha aparecido como nuevo actor territorial, las disidencias de las FARC, y han salido de la zona Los Triana, Los Rastrojos y Águilas Negras, que tuvieron presencia hasta 2017.
Desde 2013 carteles mexicanos (Los Zetas, Sinaloa, Jalisco – Nueva Generación) y brasileros, están trabajando en municipios de la subregión con las estructuras paramilitares. Estos carteles cumplen una función clave en la red del crimen transnacional.
Esta recomposición y actual disputa territorial, ha conllevado al aumento de los homicidios y el desplazamiento forzado, dejando sobre la mesa la pregunta por cual ha sido el papel de los agentes estatales y sus relaciones con grupos armados ilegales.

El Bajo Cauca hace parte de las denominadas Zonas Industriales Mineras – ZIMAS-, que no es más que una estrategia estatal que caracteriza la subregión como zona clave para la exportación de materias primas, como el oro. A través de esta estrategia se busca reordenar el territorio y criminalizar la minería artesanal e informal, que es desarrollada en muchos casos por familias pobres, que no cuentan con los requisitos necesarios para legalizarse de acuerdo a la normatividad existente en el país, lo que en últimas termina beneficiando a las grandes empresas mineras.
En la actualidad el 5,59% de la población viven en la indigencia, la línea de pobreza es de 30,6 (69.566 pobres) que corresponde a la quinta cifra más alta de las subregiones del departamento.
El contexto de pobreza y despojo del Bajo Cauca, ha conllevado a que campesinos y campesinas se hayan tenido que dedicar al cultivo de la hoja de coca. El aumento de la siembra de cultivos de coca, contrasta con la pobre implementación del Acuerdo de Paz en los territorios, y en especial del Programa de Sustitución de Cultivo de Uso Ilícito – PENIS y los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial- PDET.
No solo la minería y los cultivos de coca han venido generando daños al territorio, también lo hace el proyecto hidroeléctrico más grande de Colombia, Hidroituango. La contingencia de la obra evidenció lo que ya las comunidades, Ríos Vivos Antioquia y otras voces, señalaban, y era que este proyecto no solo no era viable técnicamente por las fallas geológicas que se presentan en la zona, sino que es una amenaza para las comunidades y una catástrofe ambiental (26 mil hectáreas de Boque Seco Tropical inundado).

Los Defensores y Defensoras de Derechos Humanos bajo la mira de los paramilitares.

Entre enero de 2016 y el 8 de Julio de 2019, ocurrieron en Antioquia 1.068 agresiones. El 20% de éstas en el Bajo Cauca. Es la segunda zona del departamento con más agresiones (208 casos) después de Valle de Aburrá (321 casos). Además, se logra establecer que el 65.9% de los ataques ocurrieron contra hombres y el 29.8% contra mujeres. Hubo dos ataques contra líder y lideresas de la población LGBT. El sector sobre el cual se concentraron el 70.67% de las agresiones fue el campesinado; 14% ocurrieron contra las y los líderes sociales.

La estrategia contrainsurgente del paramilitarismo sigue vigente, muestra de ello es que 91.8% de los ataques fueron perpetrados por las diferentes estructuras paraestatales distribuidas así: 58% Caparros,
24.5% AGC y 9.13% no se logra identificar el grupo paramilitar. Continúan presentándose agresiones directas por parte de actores estatales, ELN, y el Ejército Nacional.
Los municipios donde se reportan la mayor parte de las agresiones son: Tarazá 53.8%, seguido por Cáceres 31.7% y El Bagre 8.2%.
“La Caravana Humanitaria al Bajo Cauca por la Vida” tiene como objetivo rescatar la esperanza de construir un territorio en paz, a partir de ejercicio del derecho fundamental a la participación, en el desarrollo de la democracia colombiana, la cultura como agente transformador y el diálogo entre las comunidades, las instituciones del Estado y los diferentes grupos armados con la intención de mantener a la población al margen de sus disputas.

(Contexto hecho por la caravana humanitaria bajo cauca)

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