Declaración de los Pueblos Indígenas de la ONIC sobre los Diálogos de la Habana

Declaracion de la comisión política de ONIC

 

Los Pueblos Indígenas de Colombia somos una de las principales víctimas del conflicto armado. Nuestros territorios han sido desarmonizados a causa de la guerra, nuestros niños, niñas y jóvenes reclutados, nuestras mujeres abusadas, líderes, guardias indígenas  y autoridades espirituales han sido asesinados por defender nuestros derechos, se nos ha impuesto el poder y control de las armas de un lado y del otro.

También somos Pueblos en resistencia y constructores de paz que históricamente hemos planteado y compartido propuestas estructurales para avanzar en una salida dialogada al conflicto armado. Colombia y el mundo han reconocido nuestras acciones de Paz, son  incontables los hechos y muestras que confirman nuestra voluntad de aportar en esta construcción para todos y todas, entre otros:

La dejación de armas del grupo armado Quintín Lame y la participación en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991; el ejercicio del control territorial-espiritual frente a la  implementación de laboratorios de procesamiento de drogas en nuestros territorios; el rescate de líderes secuestrados por la insurgencia o detenidos de forma arbitraria por la fuerza pública; la protección y defensa de sitios sagrados con nuestra Guardia Indígena y sabedores ancestrales. Así mismo, la aplicación de justicia propia a miembros de los grupos armados que han atropellado y perturbado la armonía en nuestras comunidades; la organización y participación en marchas multitudinarias para defensa de la vida; la creación  de  instancias propias para dialogar con la guerrilla, los paramilitares y exigir respecto a nuestros derechos, también hemos fortalecido la relación y la unidad con diversos sectores sociales construyendo  iniciativas de paz y  generando espacios autónomos  para resolución de conflictos  territoriales. Toda esta muestra de nuestra incansable lucha por un país sin guerra

Durante estas décadas hemos actuado bajo el principio de unidad para defender nuestros territorios y autonomía, aun sabiendo que por esta razón podemos ser asesinados, perseguidos o judicializados. Sin duda, nuestra lucha ha significado el derrame injusto de sangre de hermanos y hermanas, frente a lo cual continuamos cultivando propuestas de  paz.

En este sentido, en diversos escenarios hemos manifestado el respaldo al proceso de diálogo adelantado entre las FARC-EP y  el Gobierno Nacional, de igual manera, hemos insistido en la necesidad apremiante de oficializar la negociación con el ELN, y así, contar con un proceso de paz integral. Para los Pueblos Indígenas, el diálogo es el único camino que vale la pena emprender.

Con este espíritu, reconocemos que los cuatro puntos acordados en este proceso de negociación constituyen un avance significativo para la terminación del conflicto armado,  sin embargo, los Pueblos Indígenas organizados en la Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC, manifestamos nuestras profundas preocupaciones e inconformidades, y  planteamos las siguientes denuncias, exigencias y propuestas, de cara a este proceso:

Denunciamos que:

  • Que en el trascurso del proceso de paz Gobierno-FARC, en nuestros territorios continúan las amenazas, asesinatos y desplazamientos de las comunidades.
  • Se ha incrementado la estigmatización, persecución y judicialización a nuestros líderes, así como el desconocimiento de derechos como la Jurisdicción Especial Indígena por parte de la institucionalidad colombiana. Tal es el caso emblemático de nuestro líder Feliciano Valencia
  • Ha aumentado la presencia de la guerrilla de las FARC, realizando acciones de reclutamiento y campañas de desprestigio de nuestras autoridades y organizaciones. De igual manera, el ELN intensificó su accionar en territorios indígena
  • Las empresas de extracción minera avanzan sin el consentimiento de las comunidades, de la mano de actores armados sin control alguno de autoridades competentes.
  • La recién promulgada Ley de Zidres, está en contravía de los acuerdos parciales de La Habana, los derechos de los pueblos y en general,  los derechos del sector agrario colombiano.
  • Ad  portas de la firma de los acuerdos para la terminación del conflicto armado, no se han tenido en cuenta las voces de los Pueblos Indígenas y afrodecendientes,  pese que de manera reiterada y enfática hemos solicitado espacios para la interlocución, amparados en la normatividad nacional e internacional.

Considerando la importancia y trascendencia de este proceso de paz, EXIGIMOS:

  • En coherencia con nuestros principios de vida y autonomía no aceptamos  la implementación de las zonas de concentración en nuestros  territorios indígenas, pues desconocemos el impacto y las afectaciones que los mismos tendrán en nuestra  identidad, autonomía y pervivencia como pueblos.
  • Asimismo, reiteramos que la implementación de los acuerdos de La Habana en los territorios indígenas no se puede realizar sin la debida consulta y consentimiento con las Comunidades y Pueblos Indígenas.
  • Se reconozca efectivamente el derecho a la autodeterminación para la definición, construcción y desarrollos de las experiencias de restablecimiento de la armonía en los territorios indígenas. Nosotros debemos y podemos, desde nuestra sabiduría, experiencia y cosmovisiones, construir los caminos para la reconciliación y convivencia  en nuestros  territorios.
  • Se brinden las garantías y condiciones reales para la reparación a los Pueblos Indígenas afectados por el conflicto armado, y se implemente de manera integral el Decreto 4633 del 2011, ya que a la fecha los avances y los recursos asignados son incipientes.
  • Se genere e incluya el debate sobre el modelo económico y la política minero- energética en los territorios indígenas, reconociendo que la paz para los Pueblos Indígenas significa el respeto y armonía con la Madre Tierra.

Para avanzar en este camino hacia la construcción de paz, PROPONEMOS:

  • Reconocer la Guardia Indígena Nacional como agente de paz que actué como mecanismo de apoyo a los procesos de veeduría al cese bilateral del fuego y la dejación de armas, así como para la realización de control en los territorios donde se realizarán experiencias de restablecimiento de la armonía territorial.
  • Garantizar, antes de la firma de los acuerdos, que la comisión étnica conformada por autoridades indígenas y afro descendientes interlocute con el equipo negociador en La Habana para concertar los principios, criterios, metodologías y  propuestas para salvaguardar los derechos de estos pueblos y comunidades en la implementación de los  acuerdos pactados.
  • Invitamos al conjunto de las organizaciones sociales y nuestras  organizaciones  indígenas  a participar la realización de Cumbres Regionales, Sectoriales y Nacional de Paz para contribuir a la construcción y desarrollo de una paz con justicia social desde los territorios, que articule  y fortalezca  el conjunto de iniciativas que viene impulsando el movimiento social.
  • Convocamos a la Sociedad Civil Colombiana, a los diferentes sectores sociales y políticos colombianos a una gran Minga y movilización con un pliego de Unidad, antes de la suscripción de los acuerdos de La Habana.

Los Pueblos Indígenas consideramos que la paz en nuestro país debe construirse con  enfoque territorial y étnico, en aras de consolidar una paz sostenible. Así, esperamos acciones de respeto a nuestros Pueblos y una respuesta inmediata a nuestras exigencias y propuestas.

¡Cuenten con Nosotros para la Paz, nunca para la guerra!

AUTORIDAD NACIONAL DE GOBIERNO  INDÍGENA–ONIC.

COMISIÓN POLÍTICA

Silvania, 2 de febrero de 2016

Java Liviana “Madre de la Vasija de Barro´ –  Centro de pensamiento Indígena

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