Soplan vientos de diálogos, deseamos que sean vientos de paz

Saludamos y  vemos  un ambiente esperanzador que comiencen hoy en Noruega  los diálogos entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Colombia FARC EP y el Gobierno Nacional,  se abre así una ventana de esperanza y deseo que comience a manifestarse el anhelo que tenemos los colombianos y colombianas por  la PAZ, una paz que nos ha sido negada desde tiempos inmemorables a los campesinos, campesinas, afrodescendientes, indígenas, pobladores urbanos, al pueblo colombiano en general.

Somos hoy once millones de campesinas, campesinos, afrodescendientes  e indígenas unos 5.400.000 campesinos, 1.600.000  indígenas con 87 etnias  equivalente al 3.4%  de la población colombiana, y unos  4.000.000 Afrocolombianos  que  aun habitamos nuestros campos y nos resistimos a salir de él.

Somos también quienes hemos vivido y continuamos viviendo  el terror implantado mediante  los asesinatos selectivos, las masacres, la desaparición forzada, el encarcelamiento, el desvertebramiento y destrucción de nuestras organizaciones campesinas, negras e indígenas; conscientes que este terror  tiene  como único  fin el de entregar nuestros  territorios “libres de problemas” para la inversión de capital transnacional, ejerciendo mediante la fuerza el control territorial en lo económico, político, militar y social; vemos hoy  como justo en las regiones donde más se instauró esta política de terror las empresas trasnacionales hacen  presencia para la explotación de nuestros bienes mineros, energéticos, madereros, y de biodiversidad,  como también la implementación de  plantaciones  de monocultivos,  Megaproyectos,  agronegocios, obras de infraestructura, turismo entre otras.  

Hemos sentido y vivido también  ante esta macabra política mencionada  el despojo de nuestras tierras, millones de hectáreas  concentradas en pocos dueños condenándonos al desarraigo la miseria y opresión.

Conocemos que la política aplicada mediante el terror de la muerte, el despojo de nuestras tierras, las leyes nocivas, la política de comercio internacional llámese TLCs, los agronegocios  el desarraigo de nuestros territorios va conduciendo a que en Colombia exista en el futuro un campo sin campesinos, para que seamos empleados como trabajadores de mano de obra barata en las grandes plantaciones y agronegocios, negros e indígenas que cuiden los bosques, la producción de oxigeno y agua y sirvan como atractivo para mostrar ante el turismo  de la salud que hoy se promociona ante el mundo.

Como campesinos, campesinas, indígenas, afrodescendientes, pequeños mineros, agromineros, pescadores, trabajadores rurales, ambientalistas, estudiantes, profesores, niños y niñas que conformamos el CNA planteamos:

La necesidad de  dialogar y negociar con el conjunto de la insurgencia colombiana incluyendo al Ejército de Liberación Nacional ELN.

Garantizar también la participación de toda la sociedad colombiana, las organizaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes y sociales en general quienes hemos construido y tenemos propuestas de región, sector  pero también de país.

Consideramos que se debe parar la guerra,  conscientes  que no solo el silenciamiento de los fusiles es suficiente, aunque si importante. La solución al conflicto social y armado que vive el país pasa por dar solución definitiva a los desequilibrios sociales que hoy existen y a los problemas que hoy nos aquejan.

Solucionar el problema de la tenencia de la tierra, su uso y propiedad garantizando nuestra vida y permanencia en ella  con la autonomía de ser nosotros y nosotras quienes administremos  nuestros territorios, ya que los concebimos como el centro de nuestra vida, cosmovisión y unidad.

Solucionar y garantizar  con políticas eficaces lo que para nosotros y  nosotras es una vida digna con  acceso de todos y todas  a la educación, la salud, la vivienda, la recreación, las  vías de comunicación, la  recreación,  la tecnología, el respeto al saber tradicional y ancestral como también  a nuestra identidad, cultura y tradiciones..

Se deben establecer políticas encaminadas a proteger la producción nacional de alimentos garantizando nuestra soberanía y autonomía alimentaria, dentro de nuestros patrones culturales tradicionales.

Resolver para el país y nuestras comunidades la real  soberanía y autonomía política, económica, cultural, social y ambiental.

Garantizar la verdad la justicia y la reparación y la no repetición a los crímenes de lesa humanidad, y violaciones a los derechos humanos,  como también el retorno con garantías a los despojados a nuestras tierras y territorios.

Por último:

Invitamos a todos los colombianos y colombianas a fortalecer la unidad, exigiendo del gobierno colombiano la participación de todos y todas en el proceso de paz.

Llamamos a las organizaciones hermanas del continente y del mundo, estar atentas y brindar solidaridad en este crucial momento para la paz  que continuamos demandando en nuestro país que sin lugar a dudas incidirá en el continente entero.

“Por la Defensa y recuperación del campo colombianoVida digna y soberanía popular”

Coordinador Nacional Agrario de Colombia CNA

Colombia octubre 17 de 2012

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