Declaración de la caravana por la vida y la memoria histórica

Exaltamos hoy las vidas, historias, gestas y el legado de dignidad y ejemplo de lucha por las causas populares de todos aquellos hombres y mujeres que con desprendimiento y firme compromiso dedicaron su existencia a trabajar por mejorar las condiciones de las comunidades araucanas, aportando no sólo sus ideas sino sus esfuerzos físicos, su sudor e incluso la tranquilidad del entorno familiar en la construcción y ejecución del Plan de Vida; esos compañeros y compañeras que con decisión se opusieron al saqueo de nuestros recursos naturales, al exterminio de los pueblos ancestrales, la destrucción del ambiente, en fin a  la crisis social y humanitaria producida por el Estado y las empresas transnacionales.

En Héctor Alirio Martínez, Leonel Goyeneche Goyeneche y Jorge Eduardo Prieto Chamucero, encontramos esa entrega, tesón y actitud inquebrantable por la defensa de los derechos de todos y todas, por el territorio y las transformaciones sociales, que caracterizan a los héroes y mártires de este histórico proceso.

El diseño, impulso y concreción del Plan Alternativo de Equilibrio Regional, ha estado mediado por la más brutal estrategia de agresión de parte del Estado colombiano y el capital transnacional que ve el departamento como una fuente de recursos para saciar sus voraces apetitos a costa de la vida de los pobladores.

El asegurar y expandir esos mezquinos intereses es la causa de la represión y barbarie desatada contra el pueblo. A ello hemos respondido con la organización social con un entramado que se cimienta con el modelo y enseñanza de nuestros hermanos mayores, y agrupa a los campesinos, trabajadores, jóvenes, mujeres, líderes y lideresas que entorno a las necesidades, sueños y aspiraciones generales, adelantan una resistencia civil y avanzan en la materialización del Plan; Organización social que nos ha permitido que en la lucha contra la impunidad se puedan obtener algunos logros, y se mantenga viva la exigencia de verdad, justicia, reparación integral y garantía de no repetición; y además el reconocimiento de la comunidad nacional e internacional.

En el caso de la masacre de Caño Seco, al igual que en muchos otros crímenes de lesa humanidad, el Estado colombiano ha desplegado todos los mecanismos para que se perpetúe la impunidad, desde la desinformación y shows mediáticos, las pretensiones de la “justicia penal militar” de asumir la investigación, la manipulación de pruebas, hasta la intimidación y amenazas a los familiares de las víctimas, testigos y sobrevivientes de la masacre.

Los pocos avances en materia penal y disciplinaria, han sido fruto de las luchas y movilización social, la valentía y gallardía del pueblo y sus organizaciones en la denuncia, y la solidaridad y acompañamiento nacional e internacional; no nos conformamos con ellos y persistiremos en los estrados internacionales para que las condenas llegan hasta los autores intelectuales y determinadores, que se mire este crimen como parte de la estrategia criminal de agresión, algo sistemático, planeado y no como un hecho aislado.     

Desde las Organizaciones Sociales de Arauca, el Movimiento Regional de Víctimas de Crímenes de Estado y la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra, le expresamos a todos y todas nuestro agradecimiento por su acompañamiento a esta acto de memoria histórica y los invitamos a continuar fortaleciendo las expresiones organizativas, contribuir en el impulso y desarrollo de los programas y proyectos del Plan de Vida, y estar siempre a la expectativa por la DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA PERMANENCIA EN EL TERRITORIO.

Comité Ejecutivo Regional
Fundación de DD.HH. Joel Sierra.

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