Declaración de las organizaciones de Colombia hacia la cumbre Río + 20

Un amplio número de organizaciones sociales provenientes de todas las regiones que componen el territorio nacional colombiano nos dimos cita los días 14 y 15 de junio de 2012 en la ciudad de Bogotá en el Seminario y el Foro Capitalismo Verde ¿otra cara del mismo modelo?, para debatir sobre los conflictos socio-ambientales, las problemáticas locales y proponer alternativas para enfrentar la crisis ambiental y social luego de varias décadas de imposición del llamado desarrollo sostenible.

El contexto de nuestra reunión y de la Cumbre de la Tierra Río + 20, está enmarcado por las múltiples crisis que evidencian el fracaso del discurso del desarrollo sostenible, que a su vez sustenta al capitalismo y posibilita el avance de la depredación de la vida con formas soterradas y encubiertas bajo una fingida preocupación por la naturaleza. Con este trasfondo se vienen proponiendo y publicitando aparentes soluciones que están provocando nuevos problemas y haciendo más grave el remedio que la enfermedad.

Esas falsas soluciones a la crisis climática no son más que una justificación de los nuevos negocios del capitalismo de siempre, ahora «verdes», para beneficiar a unos pocos ricos del mundo al tiempo que se genera mayor desigualdad, pobreza y desequilibrio ambiental. Ese discurso verde ha venido creando formas y mecanismos para ponerle un precio a la vida e intensificar los monopolios sobre la naturaleza y los bienes comunes. De esta manera, se ha venido creando una contabilidad del carbono, de los genes, del aire, del agua, de los árboles, lo que da pie a que todo sea comprable y negociable como las más vulgares mercancías.

Las intervenciones de los participantes en el Seminario y Foro Capitalismo Verde ¿otra cara del mismo modelo? hicieron evidentes los rasgos que caracterizan en Colombia el actual modelo de desarrollo fundamentado en la extracción y explotación intensiva de la naturaleza, así como de los seres humanos, se resaltó la alianza entre el Estado y el capital privado, la militarización de los territorios, el desplazamiento de millones de personas en la última década, el despojo de más de 10 millones de hectáreas a comunidades campesinas, negras e indígenas, la destrucción y contaminación de las fuentes hídricas, la desaparición de las economías tradicionales y la autonomía local, así como la vulneración de la soberanía y seguridad alimentaria. Es claro que este modelo de desarrollo se evalúa y sustenta a través de indicadores como el PIB y en general de los llamados índices de desarrollo humano, que sólo miden el desarrollo de los poseedores y el crecimiento económico desenfrenado, justificando la acumulación que conlleva la especulación financiera sobre la mercantilización de la vida.

Mientras se imponen las falsas soluciones se evade la causa real y estructural de este escenario de crisis: el capitalismo. Además, en el actual sistema de producción y consumo, bajo el control de las grandes corporaciones, gobiernos y mercados financieros, se profundiza la crisis climática y alimentaria, incrementando la erosión ambiental y cultural, la contaminación química, la desertificación, la acidificación de los océanos, y se ocasionan nuevos problemas como el acaparamiento de tierras y la mercantilización de la naturaleza. De esta manera, el capitalismo se robustece con renovadas formas de dominación y concentración de la riqueza, profundizando las desigualdades, inequidades sociales y la violencia contra los pueblos.

Entre tanto, el gobierno colombiano llegará a la Cumbre Río + 20 con la propuesta de crear indicadores de desarrollo sostenible como una forma de auto legitimar el accionar de la política económica que se caracteriza, entre otros objetivos, por intensificar su modelo extractivista con la explotación de carbón, oro, petróleo y agroindustria, a través de la inversión extranjera estimulada por el gobierno nacional mediante exenciones tributarias y flexibilizaciones laborales y ambientales.
Las alianzas público privadas con la inversión extranjera utilizan el maquillaje de la responsabilidad social corporativa para cooptar a los líderes sociales, destruir el tejido social e imponer sus proyectos de muerte que provocan el desequilibrio ambiental y la exclusión que actualmente vivimos. Frente a todo este escenario, delegadas y delegados de las organizaciones presentes en el foro “Capitalismo Verde” en Bogotá, Colombia, Declaramos que:

Somos defensores de la vida en todas sus manifestaciones y lucharemos por impedir que la vida sea mercancía, por tanto asumimos nuestra responsabilidad como custodios y custodias de la vida en todas sus manifestaciones, impidiendo que la naturaleza y la vida se mercantilicen y comercialicen.

Continuaremos defendiendo nuestros territorios a pesar de las estrategias de represión, criminalización y estigmatización. Seguiremos fortaleciendo nuestros planes de vida, la unidad, la organización y la re-existencia para defender nuestras formas productivas, nuestra cultura y nuestros territorios frente a los intereses del capital transnacional.

No cederemos ni un centímetro frente a las propuestas de economías verdes que no son más que la otra cara del modelo capitalista.

Continuaremos fortaleciendo nuestras propuestas de vida como verdadera alternativa a la crisis y seguiremos impidiendo la imposición de las falsas soluciones en nuestros territorios, puesto que ellas no buscan sino el beneficio del gran capital bajo el disfraz del desarrollo sostenible.

Concebimos el agua como un bien común y sostenemos que su acceso debe ser garantizado por el Estado mediante la gestión comunitaria y/o pública; en este sentido, consideramos que los acueductos comunitarios deben ser protegidos por parte de las gentes como un ejercicio de soberanía popular.

Trabajaremos en el fortalecimiento de los mecanismos de denuncia pública y difusión del papel de las multinacionales en nuestras comunidades.

Denunciamos:

Las propuestas desde la Economía Verde, puesto que éstas no son compatibles con nuestras formas de vida, porque en nuestros visiones no está el hacernos ricos sino mantener la armonía con la madre tierra y reproducir y fortalecer nuestras culturas tradicionales.

La doble faz del gobierno colombiano que se viste de verde en estos escenarios mientras en nuestro país promueve la inversión directa extranjera que se traduce en el despojo de nuestros territorios y la destrucción de la naturaleza.

Que en Colombia, las cuadriculas de los bloques mineros y petroleros cubren todo el país, y están poniendo en riesgo los complejos de páramos que garantizan el agua de la mayor parte de la gente colombiana, además agudizan el problema de la tierra -causa del conflicto armado colombiano-, y amenazan con destruir territorios y culturas. Para evidenciar la perversidad de este modelo no basta sino ver lo que ha pasado en más de 3 décadas de explotación carbonífera en el norte del país: alrededor de proyectos como El Cerrejón, La Loma y El Descanso, las comunidades sufren una verdadera crisis ambiental humanitaria.

Que más de 55 proyectos hidroeléctricos y de represas hacen curso para obtener licencia ambiental amenazando la soberanía hídrica en los territorios, concentrando el agua en manos de grandes empresas multinacionales de la energía y del riego, y destruyendo la riqueza piscícola y faunística de nuestros ríos, de por sí ya deteriorada por el modelo de desarrollo que ha secuestrado los ríos y los ha convertido en sus cloacas. Casos emblemáticos como el surgido con la represa del Quimbo en el río Magdalena o el desvío del rio Guarinó que destruyó 22 fuentes hídricas de esta cuenca, son sólo unas de las manifestaciones de los conflictos que afronta el país bajo el modelo energético subsumido al interés del capital transnacional.

Que a nombre del fomento de las denominadas energías «limpias» se promueven e incentivan los proyectos de agrocombustibles e hidroeléctricas que no solamente perpetúan los conflictos socioambientales caracterizados por el despojo de los territorios, sino que intensifican la deuda externa y la dependencia tecnológica profundizando la inequitativa división internacional del trabajo.

Que en el país avanzan los proyectos Redd (Programa De Reducción De Emisiones De Carbono Causadas Por La Deforestación Y La Degradación De Los Bosques), los pagos por servicios ambientales, los proyectos MDL (Mecanismos De Desarrollo Limpio) a través de plantaciones forestales y los proyectos de ecoturismo que amenazan con ser nuevas formas de despojo de los territorios tradicionales.

Proponemos:

El reconocimiento de los derechos campesinos como una forma de garantizar el respeto a nuestros territorios, nuestros sistemas productivos y nuestras semillas, consideradas por nosotras y nosotros como un patrimonio cultural de los pueblos al servicio de la humanidad.

La implementación de nuevos indicadores económicos desde una perspectiva popular que nos permita reflexionar sobre las verdaderas condiciones de los seres humanos y la vida en general.

A la Cumbre de los Pueblos, promover a nivel internacional un día de acción global de resistencia y recuperación activa del territorio.

Firman:

Cospacc
Fundación Rosa Luxemburgo
Movimiento Quinua
Comité de Integración -SALSA BC
Coalición Nacional en Contra del Acaparamiento de Tierras, Territorios y Recursos en
Colombia
Censat Agua Viva- Amigos de la Tierra Colombia
Asociación de Trabajo interdisciplinario
Transnational Institute – TNI,
Red Territorial de Acueductos Comunitarios de Bogotá y Cundinamarca- RETACO
Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia- REDHER
Desde Abajo
Movimiento Agroalimentario De Bosa
Red ATA,
Grupo de Estudios Geopolíticos y el Territorio – GEGT
Grupo Semillas
Colectivo Caminos de Liberación
ILSA
Grupo Ecológico Inem – Villavicencio
Escuela Agroecológica Campesina de Santander
Colectivo de Reservas Campesina de Santander
Agrovida – Santander
Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro
Movimiento Campesino de Cajibio
Asojuntas Sácama,
Grupo de mujeres el progreso de Cabrera
Semisvipaz Bosa
Unac-uita nacional
EPAO Bogotá
Colectivo de agroecología tierra libre
CNA Nariño
Semillas de esperanza vida y Paz
Comunidades de paz de San José de Apartadó, comunidades Campesinas de Montes de María,
Sucre, Amazonas, Huila, Cuaca, Nariño Casanare, Santander, Meta, Cundinamarca, Bogotá .C.
Boyacá.

Bogotá, 15 de junio de 2012.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *